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Abuso de psicotropos en la sociedad desarrollada

Philip_Seymour_Hoffman_2011por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

En 2009 moría Michael Jackson por un probable manejo negligente de su médico de su tratamiento psicótropo y analgésico. Recientemente sufríamos la tremenda pérdida por una sobredosis de heroína de uno de los más grandes actores de la historia del cine: Philip Seymour Hoffman. El actor se inyectaba unas diez dosis de heroína al día y además se encontraba en tratamiento con antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos.  

Con motivo de la muerte del actor el diario británico Daily Mail ponía de manifiesto un hecho grave: 70 millones de norteamericanos toman psicótropos de curso legal o ilegal habitualmente. Es decir, uno de cada 5 adultos siguen en ese país algún tipo de tratamiento psicofarmacológico. En 2013 un total de 27,000 ciudadanos norteamericanos fallecieron a causa de una sobredosis no intencionada de psicótropos. De forma simultánea, en ese año se realizaron 250 millones de prescripciones de antidepresivos y un 10% de los adolescentes de secundaria y bachillerato siguieron tratamiento farmacológico para un supuesto Trastorno por déficit de atención e hiperactividad en ese año.

No disponemos de datos equivalentes en España pero no es difícil asumir que la situación es común a todos los países occidentales en los que parece que la prescripción de psicótropos está alcanzando unas proporciones de epidemia.

Las ventas de antidepresivos y ansiolíticos se han disparado en nuestro país desde el inicio de la crisis, muchos pacientes se automedican minimizando los riesgos que asumen y el dolor emocional cada vez se afronta con una menor capacidad de elaboración. Se intenta cercenar el sufrimiento con el alivio rápido y engañoso de las medicaciones, conducta que suele generar más complicaciones que beneficios. Los psicofármacos tienen indicaciones muy concretas y para ellas son extremadamente eficaces pero como ya hemos dicho en otro post, un antidepresivo no cura la pena ni un ansiolítico resuelve el problema que genera la ansiedad. Sin duda nos dirigimos a una sociedad cada vez más medicalizada.

En el último post hablábamos de la importancia de la conversación entre el médico y el paciente. Sin duda esta aproximación más humana puede redundar en una mejora del sufrimiento menos tóxica y más duradera. No hace a veces falta que nos sometamos a una psicoterapia. Muchas veces bastará con hablar y saber escuchar al paciente.

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