Seleccionar página

Ansiedad infantil: causas, síntomas y tratamiento

little-boy-1635065_1280

por Monica Barragán Serrano, Psicóloga Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

  Al hablar de los trastornos de ansiedad en la infancia y adolescencia, nos encontramos ante una de las patologías más frecuentes que llegan a las consultas de niños, adolescentes y jóvenes, con una tasa de prevalencia entre el 9 y el 21%.

  La ansiedad es un mecanismo fisiológico de adaptación al medio, una señal de alarma que nos pone en alerta frente a posibles peligros presentes en el entorno y nos prepara para emitir una conducta adecuada de evitación, huída o afrontamiento. Por lo tanto, la ansiedad normal y proporcionada no debe ser suprimida, al tratarse de un mecanismo funcional, adaptativo y de protección. Hablaríamos de ansiedad patológica, cuando nos encontramos ante una respuesta de intensidad y frecuencia desproporcionada a la realidad ambiental, que incluso se presenta en ausencia de estímulos externos que puedan justificarla y que desencadenan múltiples síntomas tanto físicos como psicológicos, con manifestaciones de tipo neurovegetativo, conductual, cognitivo y vivenciales.

  Estas manifestaciones clínicas de los trastornos de ansiedad en niños y adolescentes, varían en función de su edad y de su desarrollo cognitivo y emocional. En las primeras etapas de la infancia serán frecuentes la inquietud motriz, el llanto inmotivado, la pérdida de apetito, los trastornos del sueño, la negativa a separarse de los padres, dolores abdominales, cefaleas, las dudas y los temores irreprimibles. En niños mayores y adolescentes, con el desarrollo de las capacidades de comunicación, suelen aparecer la angustia (elemento nuclear en los trastornos de ansiedad), dolor torácico, obsesiones, rituales, inhibición motriz, dificultades de concentración y atención, lentitud de procesamiento, problemas de memoria, temores irreprimibles, o incluso sentimientos de despersonalización y desrealización.

  Será de vital importancia realizar una correcta evaluación y un adecuado diagnóstico diferencial. En primer lugar, no se deben confundir los miedos evolutivos no patológicos, característicos de cada etapa del desarrollo, con síntomas de un trastorno de ansiedad. Es importante destacar también que la ansiedad, como síntoma, acompaña a la práctica totalidad de los trastornos psicopatológicos en la infancia, por lo que se deberá  determinar en cada caso, si nos encontramos ante un trastorno de ansiedad con entidad propia, o ante un síntoma de otra patología. Habrá que prestar especial atención a la sintomatología depresiva, debido a su elevada comorbilidad (aproximadamente en un tercio de los individuos se presentan ambas patologías).

  Los trastornos de ansiedad en la infancia se clasifican en los siguientes tipos, atendiendo a las características específicas de cada uno de ellos:

  • Trastorno de ansiedad por separación: miedo o ansiedad intensos y persistentes, relativos al hecho de tener que separarse de aquellas personas por las que siente apego.
  • Fobia Específica: miedo o ansiedad intensos y persistentes, prácticamente inmediatos e invariables, respecto a un objeto o situación específica, que o se evitan, o se soportan a costa de intenso miedo-ansiedad.
  • Trastorno de ansiedad social (Fobia social): miedo o ansiedad intensos que aparecen en relación a una o más situaciones sociales en las que la persona se expone al posible examen por parte de otros. Puede producirse al relacionarse con individuos de su misma edad, y no únicamente en la interacción con adultos.
  • Trastorno de ansiedad generalizada: ansiedad o preocupación excesiva (anticipación aprensiva) que se produce durante más días de los que ha estado ausente en un mínimo de seis meses, en relación con determinados sucesos o actividades (como actividad laboral o escolar).
  • Mutismo selectivo: incapacidad persistente de hablar o responder a otros en una situación social específica en que se espera que debe hacerse, a pesar de hacerlo sin problemas en otras situaciones.
  • Fobia Escolar: es necesario mencionarla como propia de niños y adolescentes. Se trata de la incapacidad total o parcial del niño de acudir al colegio, como consecuencia de un miedo irracional a algún aspecto de la situación escolar.

  Las consecuencias para los niños y jóvenes que sufren algún trastorno de ansiedad son muy variadas (dificultades en el aprendizaje, dificultades de adaptación y desarrollo en su entorno social, conflictos de comportamiento en la escuela…) y afectan en gran medida a su entorno familiar (irritabilidad con padres y hermanos, llantos, rabietas, miedo o incapacidad de realizar actividades sencillas, trastornos del sueño…). Pueden provocar en los padres una gran frustración, ya que los intentos intuitivos de solucionar el problema del niño, como restar importancia a sus miedos o emplear argumentaciones excesivas para tranquilizarles, no surten efecto y pueden llevar incluso al agravamiento de los síntomas.

  Es fundamental que un equipo de psiquiatras y psicoterapeutas expertos, intervengan para, en primer lugar, reducir el nivel de angustia del niño o adolescente y lleven a cabo un tratamiento integral que aúne las técnicas psicoterapéuticas más eficaces para cada caso específico, y un tratamiento farmacológico adecuado, teniendo mejor pronóstico aquellas intervenciones que se llevan a cabo en las etapas iniciales del trastorno.

  Así mismo es necesario, como en todo tratamiento con niños y jóvenes, ofrecer pautas a la familia y entorno próximo, que sustituyan sus intentos fallidos de ayuda y mejoren las problemáticas suscitadas. El tratamiento tiene como objetivo mejorar el cuadro clínico, disminuir la intensidad y frecuencia de los síntomas y prevenir la aparición de complicaciones futuras. 

 

¡Reciba nuestros artículos en su correo electrónico!



Acepto las condiciones


Realice su consulta aquí: 

Acepto las condiciones

captcha