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El autismo leve, formas menores del espectro autista frecuentes pero invisibles ante muchos

por el Equipo de Psiquiatra y Psicoterapia Infantil, Madrid  (Grupo Doctor Oliveros)

  El autismo, actualmente englobado dentro de los Trastornos del Espectro del Autismo, es un trastorno del neurodesarrollo con diversos niveles de afectación en cada individuo.

  En los casos leves puede pasar desapercibido y se diagnostica en edades más tardías. De hecho, en la última revisión de los criterios diagnósticos de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM V), se ha modificado el criterio del inicio de los síntomas en edades tempranas, aceptando que. aunque “los síntomas deben estar presentes en el período de desarrollo temprano, pueden no manifestarse plenamente hasta que las demandas del entorno excedan las capacidades del niño, o pueden verse enmascaradas en momentos posteriores de la vida por habilidades aprendidas”. Son casos que habitualmente se denominan “leves” y que se encuentran en un punto que linda con la normalidad o la tipicidad tanto en el modo de interacción como en la comunicación socioemocional y los comportamientos repetitivos u obsesivos.

  Habitualmente son chicos y chicas en los que el desarrollo del lenguaje no ha sido motivo de preocupación para los padres o que si lo fue, evolucionó positivamente en tiempo razonable; niños o adolescentes que pueden ser cariñosos o tener una mirada no evitativa (mantienen el contacto visual), pero que presentan otras dificultades que a medida que van creciendo se van poniendo de manifiesto, por ejemplo, cuando la exigencia de socialización es mayor.

  En niños más pequeños, la “levedad” del trastorno se manifiesta en que probablemente tienen afectación marcada en una de las áreas, pero pueden no presentar los signos “tópicos “ y “falsos mitos de autismo”; por ejemplo, pueden ser niños que sonríen, buscan muestras de cariño de los padres, progresan en la adquisición de habilidades del lenguaje,  buscan relacionarse con otros niños aunque no saben cómo iniciar esa interacción, pero a la vez son muy rígidos en sus rutinas, repetitivos, obsesivos, se interesan por temas inusuales, tienen un modo de hablar peculiar que les hace parecer “extraños” a los demás, o presentan hiper/hiposensibilidad a determinados sonidos o texturas o ser tremenda y suelen ser caprichosamente selectivos con la comida. Crecer sin un diagnóstico que permita identificar y entender las dificultades que tienen estos  niños y acceder a los tratamientos necesarios para mejorarlas, les puede llevar a sentimientos de baja autoestima, frustración, mayor aislamiento e incomprensión, sometiéndolos a exigencias que no tienen en cuenta las limitaciones que pueden tener en alcanzarlas. Esto les genera angustia, tristeza, obsesiones, etc.,  que en ocasiones conforman problemas psiquiátricos asociados como depresión, ansiedad, episodios de ira o acentuación de síntomas propios de su autismo.

  Algunos de los síntomas que pueden pasar desapercibidos son los siguientes:

  • Dificultad para utilizar y comprender comportamientos de comunicación no verbal como gestos, contacto visual, expresiones faciales y posturas.
  • Falta de empatía o compartir emociones (empatizar).
  • Falta de amistades o compañeros apropiados para su edad.
  • Falta de juegos de simulación o juegos simbólicos.
  • Repetición de determinadas palabras o “frases hechas” sin mucho sentido o fuera de contexto
  • Falta de atención compartida, como mostrar objetos a alguien, atraer la atención de otros hacia algo de su interés o/y señalar algo.
  • Gran interés en un área temática muy particular, como trenes, máquinas, números de las casas, planos, carreteras, etc…
  • Dificultad para tener una conversación “de ida y vuelta”, en la que no hable el solo sin tener en cuenta el cansancio o falta de interés del interlocutor o por el contrario, en la que sus respuestas sean monosílabos que no dan pie a continuar.
  • Necesidad de tener rutinas muy rígidas, con malestar importante con los cambios, a veces en actividades que en otro niño no despiertan esa reacción: cambio de ruta para ir a un lugar, faltar al colegio para hacer otra cosa, etc.
  • Gran interés en determinados objetos, partes o movimientos de objetos, a menudo sin ningún uso funcional.
  • Movimientos repetitivos, como aleteo de las manos, golpear o agitar palillos u otros objetos, etc…

 Algunos adultos o adolescentes mayores, que crecieron con trastornos “leves” del espectro  autista a menudo mal entendidos y no identificados, pueden haber desarrollado mecanismos muy eficaces para su propia supervivencia y pueden llegar a tener un ajuste psicosocial aceptable con trabajo e incluso familia; pero otros muchos tropiezan con situaciones que finalmente les rompen su frágil equilibrio e incrementan aún más su sufrimiento obstaculizando el alcanzar un nivel de desarrollo e integración que con los apoyos necesarios podrían haber tenido..

  Si le preocupa que usted o su hijo tengan algunas o muchas de las características del trastorno del espectro autista, visítenos o acuda a otro especialista para descartar o confirmar sus dudas. Obtener ayuda puede significar una gran diferencia en la vida de un individuo. Aprender los mecanismos de adaptación, que a menudo son similares a los utilizados en el tratamiento del autismo clásico, puede ayudarle a usted o a su hijo a superar los retos de ambos y lograr al fin una vida satisfactoria.


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