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Presentación

Consulta psiquiatría, terapias de grupo 
La psiquiatría ha vivido tradicionalmente de espaldas a la psicoterapia. La ha considerado un abordaje marginal, poco relevante, ineficaz y más propio de la magia o del embuste que de la ciencia. Por otro lado la psicología ha ignorado la psiquiatría considerándose una disciplina muy alejada de aquella.

  La psiquiatría biológica, imperante en las dos décadas previas, produjo indudables avances en el conocimiento de algunas enfermedades mentales pero no tanto de otras y el campo del tratamiento fue de los que menos avanzó. Hicimos nuevos fármacos que contaban con menos efectos secundarios pero que a la vez perdían eficacia frente a sus antecesores. Lo chocante es que de forma paralela se satanizaba las psicoterapias y las apartaba de las carteras de servicios. Es decir, se sustentaba en el principio maximalista de que una patología mental o tenía tratamiento biológico o no merecía tratarse. Esto provocó la transformación de la psiquiatría en una especialidad ineficaz y tóxica que entró en una terrible crisis de ideas, eficacia y credibilidad de la que todavía no se ha recuperado. Provocó también que aparecieran por doquier movimientos antipsiquiátricos, grandes reservas de la población hacia la psiquiatría y una posición hostil de la psicología que tampoco escapó del dogmatismo y la formación escasa. 

  Una minoría supimos mantener la ecuanimidad y mantuvimos los tratamientos humanistas contra la corriente dominante. El tiempo nos ha dado la razón.  Psiquiatría y psicoterapias (las respaldadas científica y bibliográficamente)  deben mirarse de frente, de tú a tú. De esa manera podemos ayudar en una diversidad de patologías y a un porcentaje muchísimo mayor de pacientes con un coste personal e institucional mucho menor.

  La causa de la enorme cantidad de diagnósticos erróneos y tratamientos ineficaces procede de la mala formación de los psiquiatras en psicoterapia. Eso conduce a diagnósticos generalistas o equivocados pues se basan en instrumentos toscos y rudimentarios. Si uno no tiene en cuenta lo que no ve y no comprende difícilmente puede hacer una indicación terapéutica eficaz. Sin un buen diagnóstico no es posible un tratamiento adecuado. Un médico sin formación puede tratar con pomadas un lupus eritematoso sin considerar que las lesiones que la enfermedad puede estar produciendo en el riñón o el cerebro son mucho más graves y urgentes.

  Antidepresivos para la tristeza, benzodiacepinas para la ansiedad y el insomnio, antipsicóticos atípicos para la agitación y típicos para las alucinaciones y los delirios. Ese ha sido y sigue siendo el esquema de muchos psiquiatras. Pero hay tristezas que no responden a antidepresivos porque se derivan de infancias con graves lesiones o ansiedades que se deben a un estrés postraumático que mejoran con antidepresivos. La falta de formación conduce así al más de lo mismo y a la inevitable cronificación de pacientes que, de otro modo, se habrían curado mucho tiempo antes pues no padecían trastornos crónicos per se.

  La visión integradora permite así una comprensión mucho más operativa del sufrimiento mental y la resolución de problemas que desde los fundamentalismos biológico o psicológico se etiquetan de irresolubles o crónicos. 

  Es importante saber que en psiquiatría el paciente es único como en ninguna otra especialidad médica. Los diagnósticos psiquiátricos se basan en patrones de naturaleza estadística. Un gran número de pacientes presenta una concordancia del 99.99% en una serie de claves diagnósticas que sirven para elaborar ese diagnóstico estadístico. Por tanto no existe ningún paciente que se ajuste al 100% a un diagnóstico. Es necesario, además de establecer la patología que sufre, entender cómo influye su perfil de personalidad en su padecimiento, como limita su enfermedad física la elección de un tratamiento u otro, con qué estrés social vamos a tener que convivir mientras llevemos a cabo el tratamiento o la capacidad de adaptación que el paciente haya mostrado antes a las situaciones problemáticas.

  No va a ser lo mismo tratar una depresión mayor en un paciente sano sin problemas de personalidad y ajeno a factores de estrés que una distimia en un paciente con una personalidad borderline, adicto a heroína, HIV positivo que carece de soporte familiar y social y que ha abandonado tratamientos anteriores por no ser capaz de esperar la mejoría. 

  Además necesitaremos conocer las variaciones genéticas que presenta el paciente que no ha respondido a varios tratamientos anteriores y que van a hacer que no responda a un fármaco eficaz o presente efectos secundarios con un fármaco tolerado por la mayoría.

  Estas variables hacen imposible que un mismo tratamiento sea eficaz para varios pacientes. De ahí la importancia clave de llevar a cabo una medicina personalizada. La psiquiatría no es una especialidad fácil. Es demasiado amplia y rica como para que podamos reducirla a una única línea de actuación o forma de concepción. Por eso es esencial realizar el mayor esfuerzo para desarrollarla con toda la eficacia posible y la máxima honestidad.

  Nuestro éxito en el tratamiento de nuestros pacientes parte de la base de la unión respetuosa de la psiquiatría y la psicoterapia. Ofrecemos los tratamientos biológicos más eficaces y fundamentados en la medicina basada en la evidencia, la aminoración de resistencias y toxicidades mediante análisis farmacogenéticos, la valoración y tratamiento de patología neurológica del paciente con patología doble y las psicoterapias más respaldadas científicamente.

  Continuamente incorporamos nuevas disciplinas respaldadas bibliográficamente que pueden mejorar más rápidamente a nuestros pacientes. El año pasado incorporamos la terapia por exposición virtual que permite al paciente fóbico exponerse de forma controlada y progresiva a su estímulo fóbico sin salir de la consulta superando de forma rápida y eficaz su fobia a volar, a los lugares cerrados, transportes públicos etc. Antes de que acabe el año incorporaremos el Neurofeedback, una novedosa  técnica de aprendizaje cerebral a través de estímulos visuales y señalamientos psicoterapéuticos controlada con electrodos craneales, que ha demostrado una gran utilidad en patologías resistentes (depresión, epilepsia, t. obsesivo compulsivo, fatiga crónica, fibromialgia, migrañas, cefaleas tensionales, estrés postraumáticos, adicciones etc.) y trastornos de la infancia como el TDAH en los que la medicación puede no ser la mejor opción.

  De forma añadida, empelamos de forma rutinaria la asistencia online para pacientes de otras provincias y países. Ahora mismo tratamos a pacientes de más del 75% de las provincias españolas así como pacientes de Francia, Alemania, Inglaterra, Dinamarca, Suiza, Italia, Marruecos, Japón, USA, Perú, Méjico, Colombia o Argentina.

  La receta online nos permite prescribir a distancia también en el mismo momento a la mayor parte del territorio nacional.    

   Sabemos que una buena formación y una amplia experiencia clínica son esenciales para garantizar unos resultados positivos. De ahí que nuestra selección se base sólo en profesionales muy cualificados y reputados. No es casual que contemos con 4 doctores entre nosotros, estancias en centros internacionales, terapias multilingües (inglés, francés, italiano y alemán además del castellano), y frecuentes participaciones en congresos científicos.  

  En la actualidad contamos además con especialistas en todas las áreas necesarias para la atención adecuada del paciente. 

  Los pacientes hacen un gran esfuerzo con frecuencia para acudir a nuestras consultas. Esta es la mejor manera de asegurarles que su dinero estará bien empleado.

  Grupo Doctor Oliveros considera que la mejor manera de mejorar la salud es estar bien informado. Ahora un paciente puede saber qué le ocurre, conocer cuáles son las mejores alternativas terapéuticas, puede conocer a los especialistas con mejor reputación, puede verlos en videos, puede hablar con ellos antes de pedir su primera cita. El paciente del siglo XXI es un paciente “empoderado” que mantiene con el médico una relación mucho más horizontalizada, que antes. Cuenta con aplicaciones para monitorizar sus padecimientos y la posibilidad de consultar con médicos que se encuentran a miles de kilómetros de distancia. Es la medicina 2.0 y 3.0.

  Hace sólo 10 años podíamos emplear 2 ó 3 meses en visitar a 5 especialistas antes de elegir el que nos diera plena confianza. Hoy eso es posible hacerlo en un viaje en autobús con un teléfono móvil en no más de 15 minutos, incluso obteniendo una cita online con el médico elegido antes de bajar en la parada.   

  Nosotros conocemos las nuevas coordenadas en las que se mueve la medicina hoy. No hacemos nada distinto de lo que se espera de nosotros y por eso tenemos una presencia creciente y ya cuantiosa en YouTube, Facebook, Twitter, Google+, Skype, Blog, Videoblog o Receta Médica Online. 

 

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