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El mindfulness, una herramienta terapéutica novedosa y útil.

por Hugo Filippe dos Reis, Psicólogo de Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

   Actualmente vivimos un auge del llamado Mindfulness. ¿Qué es exactamente? El término inglés Mindfulness, es la traducción del término sati proveniente de los textos budistas, cuyo significado es atención o conciencia plena, claridad de mente. La contemplación consciente de los propios fenómenos mentales a través de distintas formas de meditación, es una práctica milenaria elemental en las distintas tradiciones budistas, esencial para hallar un estado de paz interior.

    El objetivo del Mindfulness o atención plena, es enfocar conscientemente la atención, dirigida a observar sin esfuerzo ni valoraciones las sensaciones físicas, emociones, percepciones, pensamientos o fenómenos externos, mientras se viven en el momento presente, sin verse absorbidos por dichas experiencias. Se explora la experiencia interna tal y como es en realidad, sin etiquetar mentalmente ni reaccionar automáticamente. En términos psicológicos se trata de una autorregulación de la atención hacia el momento presente, con una actitud de curiosidad, de apertura, sin juicios y de aceptación plena de la experiencia mental

    La atención plena permite fluir con el constante cambio involuntario del foco atencional (por ejemplo pensamientos intrusivos negativos o emociones disfóricas) sin verse atrapados por los propios procesos mentales. Pasamos la mayor parte del tiempo enfrascados en nuestros propios pensamientos, analizando experiencias del pasado, o preocupados con posibilidades futuras. A lo largo del día funcionamos con un “piloto automático” que ocupa nuestra mente mientras el cuerpo actúa por impulso. Este modo de funcionamiento mental impide ser dueños de nuestras experiencias, nos fundimos con los propios fenómenos mentales sin oportunidad de tomar las riendas. Los esquemas interiorizados dentro de nuestras relaciones desde la temprana infancia, se expresan en  forma de reacciones emocionales automáticas y de creencias fuertemente arraigadas, y en situaciones cotidianas nos hacen perder el control perjudicando nuestra vida personal, nuestra salud y nuestras relaciones.

    Practicar la atención plena puede considerarse como un entrenamiento que permite darnos progresivamente mayor equilibrio y control sobre nuestras vidas, tanto sobre los fenómenos psicológicos, como sobre las decisiones que tomamos y las acciones que llevamos a cabo en el día a día. Permite ayudar a observar qué predomina en nuestra conciencia momento a momento, explorar y tomar conciencia de la naturaleza de nuestros condicionamientos.

    A pesar de las raíces budistas, se ha adoptado una ejercitación secular de la atención plena en Occidente. Desde la década de los 90 se comienza a popularizar la práctica de la atención plena o Mindfulness en EEUU y a utilizarlo en como recurso psicoterapéutico.

  • Programas en las que el elemento central es el ejercicio de la atención plena (Tratamiento de reducción de estrés basado en Mindfulness, MBST; Terapias Cognitivas basadas en Mindfulness, MBCT).
  • Terapias que durante las últimas décadas han incorporado como elemento añadido la atención plena (las llamadas terapias cognitivo-conductuales de tercera generación, como la terapia dialéctico-conductual o la terapia de aceptación y compromiso ).

    La creación de terapias protocolizadas ha permitido estudiar con mayor solidez la eficacia de la práctica. En los últimos años el número de investigaciones científicas sobre el uso terapéutico del Mindfulness han aumentado de forma exponencial. Los estudios muestran que incluso con unas pocas semanas de práctica, traen una gran variedad de beneficios a nivel físico, psicológico y social.

  • Alta eficacia disminuyendo estados depresivos y de ansiedad, y reduciendo el impacto de situaciones estrés o burnout.
  • Mejor autocontrol y capacidad de regulación emocional.
  • Mejor rendimiento cognitivo (atención, multi-tasking, la memoria, la capacidad creativa, productividad).
  • Beneficios a nivel relacional (incrementa el sentido de conexión, la empatía, la inteligencia emocional, la compasión, reducción del sentimiento de soledad) .
  • A nivel cerebral, la investigación neurocientífica ha hallado un aumento de materia gris y engrosamiento cortical en áreas relacionadas con la regulación de las emociones, el autocontrol, e implicadas en el rendimiento cognitivo.
  • Beneficios en múltiples condiciones médicas (potencia el sistema inmunológico, reducción de síntomas de enfermedades inflamatorias crónicas, de dolor crónico, etc.) mejorando el pronóstico, así como en distintos cuadros psiquiátricos (eficaz para reducir sintomatología en trastornos de ansiedad, trastornos del estado del ánimo, trastornos de la conducta alimentaria, trastorno límite de la personalidad, conductas adictivas, estructuras psicóticas, ideación suicida, trastorno de déficit de atención por hiperactividad, etc.).

    Por todo lo dicho, se acepta ya incluir el mindfulness dentro de la categoría de las psicoterapias donde ha logrado un lugar respaldado científicamente en trastornos de ansiedad (crisis de angustia, ansiedad generalizada, estrés postraumático, t. obsesivo de personalidad, trastorno obsesivo compulsivo, fobias), trastornos afectivos (depresión mayor, distimia, trastorno adaptativo), ciertos trastornos de somatización, adicciones y algunos trastornos de personalidad.   

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