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El papel de los cuentos de hadas en el desarrollo de la personalidad

por Dr. Sergio Oliveros Calvo, El papel de los cuentos de hadas en el desarrollo de la personalidadPsiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

Todos los que tenemos hijos hemos pasado por la agradable experiencia de atender a su petición de contarles un cuento antes de dormir. No es frecuente que reparemos en que como construcción literaria los cuentos dejan mucho que desear. Empiezan todos igual (Érase una vez…) y terminan de una forma genérica y desconcertante (y fueron felices y comieron perdices).

Siendo así ¿por qué existen y por qué les gustan tanto a los niños? Es una pregunta que llevo al gran psicólogo infantil judío de origen austríaco Bruno Bettelheim a escribir su magnífico libro “Psicoanálisis de los cuentos de hadas”. Según este autor el cuento infantil es una pequeña enciclopedia de experiencias y aspectos de la vida que el niño va descubriendo poco a poco a medida que los va necesitando. Todos sabemos que los niños se duermen siempre antes de que terminemos el cuento. ¿Por qué? No es porque sea aburrido o no lo contemos con suficiente entonación. El niño deja de prestar atención cuando detecta un aspecto del cuento que le hace reflexionar o con el que se puede identificar. A partir de ese punto desconecta y tras un rato se duerme. Ha encontrado lo que buscaba. Un punto para reflexionar. Pero al día siguiente nos pedirá que le contemos de nuevo la historia y entonces le llamará la atención otro aspecto para reflexionar. Tales detalles pueden ser tan nimios como la astucia del lobo o tan graves como el intento de infanticidio de Blancanieves. Debemos recordar que la historia escrita por los hermanos Grimm incluía el deseo de una madre de matar a su hija por envidiar su belleza si bien luego el inconsciente colectivo de la sociedad alemana del S XIX hizo que se optara por transformar a aquella en una malvada madrastra. Los cuentos tienen pocos personajes pero son siempre variados y con conductas muy diferentes. Lo importante del cuento es siempre la trama pues en ella los personajes encuentran las soluciones a sus conflictos convirtiendo en algo irrelevante el final. Es lo que experimenta el niño.

El futuro es algo que no contempla el niño, no forma parte de su vida. Para él lo único importante es resolver las dificultades que le plantea su ahora y para eso la trama de los cuentos constituyen una valiosa herramienta. El final amoroso forma parte del futuro que siempre se aplaza y que, por tanto, carece de interés. Tan solo anotará en su cabeza que el final es la redención de las dificultades, los dolores, las pérdidas, los miedos y los cautiverios a través del amor. Algo que, con el tiempo, emergerá de nuevo en su adolescencia convirtiéndose ya en el objeto de su existencia una vez resuelta la difícil trama de su infancia.

Recientemente, el célebre neuroquímico Paul Zak ha encontrado que durante el cuento el niño libera cortisol que mantiene su tensión y su atención al cuento y oxitocina que facilita su apego al progenitor que se lo está contando. Cuando nuestros hijos nos piden por la noche que les contemos un cuento no sólo es para pedirnos acompañarles mientras se duermen, es para que les demos un nutriente esencial para su desarrollo de sus conflictos inconscientes.

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