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El suicidio adolescente y las llamadas de atención calladas

por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

   En estos días, noticias sobre el juego de “La ballena azul” y la serie “Por 13 razones” están poniendo de relieve un tema durísimo, oculto y en extremo preocupante que requiere toda nuestra atención: el suicidio adolescente.

   La serie “Por 13 razones” narra la historia de Clay Jensen, un adolescente que recibe unas cintas de cassette, grabadas por una compañera a la que el bullying había empujado al suicidio dos semanas antes y que debe difundir entre los 13 de sus compañeros implicados. En las cintas, la suicida explica a cada uno el respectivo papel que ha jugado en su muerte.

    En cuanto a Ballena Azul, se trata de un juego macabro, difundido a través de redes sociales, surgido en Rusia y que cada día se cobra nuevas víctimas en más países. El juego conmina al adolescente a completar 50 retos distintos en 50 días sucesivos que van desde pruebas sencillas como dibujar una ballena a hacerse cortes con una cuchilla. El reto final consiste en suicidarse lanzándose desde un edificio.

   Hay un elemento común entre estos “juegos”: es raro que el suicidio de un adolescente no obedezca a una muerte anunciada. Tanto las reglas de La ballena azul como la vida previa del adolescente suicida le acercan lentamente al abismo. Y en ese solitario proceso, el adolescente lanza llamadas calladas de socorro que no debemos despreciar.  

   Lo terrible es que tales llamadas con frecuencia no son atendidas por nadie. Todos hemos oído a alguien decir con cierto desprecio “se ha cortado las venas, pero no es más que una llamada de atención…” En efecto, es una llamada de atención, pero, lejos de ser una nimiedad, forma parte de un proceso que, de no ser atendido, puede culminar en la muerte del adolescente.

Suicidio adolescente

    El suicidio es la segunda causa de muerte entre los 15 y los 24 años de edad sólo superada por los accidentes de tráfico. Una cifra escandalosa que no genera la necesaria atención.  En 2015 supuso el 5% (casi 200, mayoritariamente varones) de todos los suicidios en España y, aunque no disponemos de cifras oficiales más recientes, varios índices sugieren que está en aumento.

    Las ideas de suicidio en un adolescente pueden tener dos orígenes:

  • Individual:
    • Depresión.
    • Rasgos anómalos de personalidad (alta impulsividad, escasa tolerancia a la frustración, sentimientos crónicos de vacío, etc.).
    • Tentativas e ideación suicida previa.
    • Consumo de tóxicos.
    • Enfermedades físicas, embarazo.
    • Pérdidas recientes, separación, divorcio, rupturas de pareja (hipersesnsibilidad al rechazo).
    • Falta de orientación sexual.
  •  Ambiental:
    • Familias desestructuradas.
    • Familias violentas
    • Suicidio o tentativas de suicidio recientes en amigos o familiares.
    • Abuso sexual.
    • Malos tratos.
    • Bullying.

 

“El transito del adolescencia hacia su estado adulto ocurre de espadas al adulto por lo que la comunicación del sufrimiento sigue rutas indirectas y gestuales.” 

    La adolescencia es una de las etapas más frágiles de la vida. Es un tránsito donde la soledad y la fragilidad son características nucleares. Para protegerse de ella y alejarse de los padres, el adolescente se refugia en sí mismo y en su grupo social. No es casual que juegos macabros como La ballena azul tengan estrechas similitudes con los ritos iniciáticos de sociedades tribales, sectas o colegios mayores (novatadas). El que los pasa se convierte en adulto y es aceptado por el grupo. Pero todo esto ocurre de espaldas a los adultos, no estamos invitados al juego. Eso impide que el adolescente pueda comunicar abiertamente a sus padres sus ideas y sufrimiento. Por tanto, los signos de alerta del suicidio, lo que denominamos llamadas calladas de ayuda, nunca son evidentes pero su observación y análisis puede dar la alarma a tiempo:

  • Menciones a la muerte, el más allá, desaparecer, no ser nada en el mundo.
  • Conductas autolesivas: heridas por rascado, quemaduras, cortes.
  • Síntomas depresivos: aislamiento, llanto, tristeza, irritabilidad, falta de apetito, bajo rendimiento académico, apatía, indecisión, ideas de culpa y vergüenza.
  • Cambios en la conducta: conducta errática, inquietud, falta de concentración.
  • Cambios en el sueño: insomnio nocturno e hipersomnia diurna, pesadillas.
  • Disminución del peso.
  • Ideas de desesperanza: las cosas no pueden mejorar hasta que no esté.

   El momento crítico lo suele marcar una mejoría súbita del estado de ánimo pues suele señalar que la decisión está tomada y la tentativa va ser inmediatamente ejecutada. Sean 13 ó 50 las razones, como en la serie televisiva y el juego de La Ballena Azul, podemos concluir que el suicidio adolescente no es nunca un hecho aislado, sino la culminación de un proceso que incluye intentos fallidos, por parte del adolescente de hacer notar al entorno, sobre todo a los adultos -y, principalmente, a los padres- que necesita ayuda. Cualquier llamada de atención requiere toda nuestra dedicación, incluso cuando tenga un carácter manipulador en apariencia.

   Desatender estas señales, actuar como si no pasara nada, hace que el adolescente caiga en la desesperación más profunda. Es en ese estado en el que uno puede dejarse reclutar en juegos como La ballena azul o el Abecedario, entiende que no merece vivir y es cuando da la bienvenida a la tortura que otros ejerzan sobe él. Si uno no existe para nadie, no existe para sí mismo. Con el tiempo el adolescente se abocará al suicidio como una agresión póstuma a todos aquellos que no repararon o que indujeron su dolor como en la serie “13 Razones”.  

   El manejo de las ideas de suicidio en un adolescente requiere una actitud comprensiva y receptiva, así como una valoración especializada minuciosa inmediata que incida en el desarrollo longitudinal del cuadro. Los síntomas depresivos graves deben ser abordados con antidepresivos vigilando el empeoramiento de las ideas de suicidio a corto plazo propio de esta población con estos fármacos. Cuando no se pueda asegurar la integridad física del paciente en el marco ambulatorio se procederá al ingreso psiquiátrico táctico.

     Es imprescindible el abordaje psicoterapéutico que debe incidir sobre los aspectos desadaptativos del adolescente, crear una relación de confianza y seguridad y reforzar la confianza en sí mismo. En general, es recomendable alejar al paciente de las redes sociales y del teléfono para eliminar el eventual ciberacoso.  La coordinación familia, colegio, psiquiatra y psicólogo es esencial. 

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