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El Trastorno por ensoñación inadaptada o excesiva.

por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

 El trastorno por ensoñación excesiva o inadaptada fue definido por el psicólogo israelí Eli Somer en 2002 (en inglés Maladaptative Daydreaming). Se trata de un síndrome todavía no incluido en las clasificaciones internacionales que se caracteriza por el empleo de una gran parte del tiempo de vigilia en fantasías no conectadas con la realidad del sujeto. Es lo primero que los sujetos hacen al despertar y lo último que hacen antes de dormir.

  Normalmente se inicia en la infancia y se perpetúa a lo largo de la juventud y la vida adulta. Suele venir precipitado por la exposición a determinadas películas, novelas, videojuegos etc. Su descripción literaria alcanzó su cúspide en la novela de Lewis Carroll “Alicia en el país de las maravillas”.

  La persona afectada se ve obligada a realizar esta actividad de forma compulsiva y cesarla le genera un cuadro de ansiedad e inquietud idéntico al de las adicciones comportamentales (adicción al WhatsApp, ludopatía, adicción a la pornografía etc.). El sujeto deja así de lado sus responsabilidades académicas, sociales o laborales para imaginarse en situaciones muy diferentes a la vida que le rodea. Lo que siempre se ha denominado soñar despierto.

   Aunque más del 90% de la población fantasea unos minutos cada día con algo (una relación, unas vacaciones, un trabajo, un premio en la lotería etc.), estos sujetos pueden pasar más de la mitad del tiempo de vigilia en su habitación haciéndolo sin advertir el tiempo transcurrido. Es frecuente que una música concreta preceda a una ensoñación. Las fantasías son muy vívidas y complejas. Son incapaces de mantener su atención y modular su conducta lo que genera una interferencia masiva con su día a día. Llegan, por ejemplo, a desatender sus necesidades alimentarias o de higiene.  Los temas más frecuentes son idealizaciones de sí mismos y relaciones amorosas con celebridades.

  El origen es diverso. Algunos de estos sujetos han sufrido una experiencia traumática en su infancia y se han adaptado a esa sobrecarga emocional mediante lo que denominamos disociación, la desconexión de la conciencia con la realidad. De esta manera es más frecuente en sujetos con trastorno por estrés postraumático, trastorno límite de personalidad y trastornos disociativos.  También se da con más frecuencia en pacientes con fobia social, pacientes que han sufrido bullying, en los que presentan lo que se ha dado en denominar personas con alta sensibilidad, así como en cualquier persona en la que la fantasía puede reportarle un placer mayor que la realidad. Tendría en ellos un efecto similar al de una droga.

  También se ha evidenciado aumento de la frecuencia en pacientes con TDAH, trastorno obsesivo compulsivo y trastornos del espectro autista.

  De acuerdo a la teoría psicoanalítica, la ensoñación podría estar expresando un conflicto inconsciente y la expresión de un deseo reprimido por ser inaceptable para el yo.

  Son frecuentes los antecedentes psiquiátricos familiares. Todavía no ha podido establecerse si la causa puede ser genética o debida a un ambiente familiar desfavorable

  El mundo fantaseado en ocasiones puede tener la misma estructura que la realidad pudiendo establecer relaciones y conversaciones con personajes creados por su mente.  El sujeto puede, incluso, establecer sólidos vínculos emocionales con sus personajes o crear una representación de sí mismo, como un avatar, muy sólida y estable. El sujeto presenta movimientos (paseos, muecas, gestos, balanceo, gira sobre sí mismo etc) y puede hablar durante la ensoñación y expresar alegría, risa, enfado o dolor. No obstante, cuando regresan de la ensoñación siempre son capaces de distinguir ambas realidades lo que excluye su naturaleza psicótica.

  Hace un año un grupo internacional liderado por Eli Somer, psicólogo israelí líder en este campo que desarrolla su actividad en la Universidad de Haifa, publicó un estudio multicéntrico que incluyó 443 pacientes. El estudio comparó 340 personas sintomáticas con 103 individuos sanos. Los participantes tenían de 13 a 78 años de edad y pertenecían a 45 países diferentes. Los resultados confirmaron experimentalmente los datos que hasta ahora se habían observado en casos aislados y que centran el problema en 5 ejes de síntomas:

  • Obsesivo – compulsivos.
  • Disociativos.
  • Déficit de atención.
  • Vivencias de presencia.
  • Ausencia de síntomas psicóticos

  No existen ensayos clínicos sobre el tratamiento de estos pacientes. Obviamente, la prioridad es tratar el trastorno subyacente cuando exista. En los casos primarios, nuestra experiencia ha evidenciado mejoría con inhibidores de la recaptación de serotonina a dosis altas y topiramato.

  El manejo psicoterapéutico debe ser esencialmente cognitivo conductual y centrará sus esfuerzos en fomentar:

  • Creatividad
  • Conexión con la realidad.
  • Control del tiempo.
  • Mantener actividades regladas.
  • Identificar estímulos que disparan la entrada en estado de ensoñación.
  • Realizar ejercicio aeróbico y mayor cuidado de hábitos saludables.
  • Normalizar sueño nocturno.
  • Mejorar la concentración y la atención.

  Cuando la ensoñación se da en el contexto de un estrés postraumático la técnica psicoterapéutica denominada EMDR puede ser muy resolutiva. La técnica psicoanalítica puede resolver conflictos inconscientes que subyazcan en el trastorno.

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