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El Yo y los mecanismos de defensa

Alien Abductionpor Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

El pasado 3 de diciembre Google celebraba sorprendentemente el 119 aniversario del nacimiento de Anna Freud, la hija menor de Sigmund Freud.  Aunque todavía siga preguntándome qué llevó a Google elegir tan extraño aniversario (por el número, no obviamente por la persona) he creído oportuno hablar de los recursos investigados por esta relevante psicoanalista y que, sin saberlo, nos permiten diseñar estrategias inconscientes para sobrevivir emocionalmente: los mecanismos de defensa del Yo.

Tales mecanismos no se rigen por la razón sino por la emoción, la simbolización, el desplazamiento y otros mecanismos que la razón no entiende. Afectan por igual a nuestra vigilia como a nuestra vida onírica pero ésta última constituye el camino más sencillo para conocerlos. Un ejemplo: un niño se siente seguro si le aconseja a su padre salir de un bosque oscuro porque éste tiene miedo: en primer lugar niega su propio miedo, luego lo proyecta sobre su padre y luego se identifica con el miedo que le asigna a aquel a través de la compasión.  “Vamos a casa papá, que tienes miedo”. Se aleja así de su miedo tanto como para poder manejarlo emocionalmente.  

Describimos a continuación los principales mecanismos de defensa, alguno de los cuales ya hemos tratados más extensamente en este blog. Quizá resulten algo extensos pero dependiendo del interés mostrado desarrollaremos más alguno de ellos:

1. Disociación: El hecho doloroso se separa de la conciencia para no ser experimentado: por ejemplo una persona aparenta normalidad cuando se esperaría de ella una intensa angustia

2. Proyección: Este mecanismo hace que consideremos de otra persona cercana aquello que nos angustia. El contenido proyectado luego se percibe como una amenaza persecutoria de la que el sujeto “tiene” que defenderse. Un ejemplo es la homosexualidad latente que puede llevar a una homofobia violenta

3. Negación: Gracias a este mecanismo el sujeto trata los elementos que le angustian como si no existieran, como el niño en el bosque oscuro. Es muy común en los duelos por personas desaparecidas.

4. IntroyecciónPor este mecanismo la persona se apropia de aspectos de otra persona que considera deseables. El contenido introyectado puede ser positivo (amabilidad) o negativo (odio o envidia). Es lo opuesto a proyección.

5. Regresión: es el retorno a un funcionamiento mental primitivo en el que el sujeto pudo sentirse seguro. El sujeto adopta actitudes infantiles. Es frecuente en niños cuando nace un hermano menor.

6. Formación reactivaSupone la sustitución de un elemento angustioso por otro agradable para poder convivir con lo que le angustia o rechaza. Por ejemplo, una mujer maltratada exalta las bondades del maltratador cuando no se atreve a separarse, un hombre inseguro exhibe una actitud asertiva.

7. Aislamiento: Supone la disección entre un recuerdo y la emoción que le es propia. Una mujer relata con aparente normalidad la violación a la que fue sometida en su adolescencia como si la afectada hubiera sido una vecina.

8. Desplazamiento: Este mecanismo consta de una primera fase de aislamiento y una segunda en la que la emoción inaceptable se deposita sobre otra persona u objeto que lo representa. Es el mecanismo que rige las fobias o los malostratos.

9. Racionalización: Es el mecanismo de defensa más maduro y supone la atribución a una razón aceptable un contenido emocional inaceptable. Un padre puede pegar a su hijo “por el bien de su adecuada educación” cuando lo único que hace es descargar su sadismo sobre él.

10. Conversión: Una emoción inaceptable se expresa a través de un síntoma físico motor o sensorial. Por ejemplo un policía ve explotar a un compañero y desarrolla luego una ceguera sin base médica. De esa forma no puede ver más escenas que no pueda “metabolizar”

11. Somatización: es similar a la conversión pero la angustia se expresa a través de otros síntomas (dolor, molestias digestivas, cefaleas etc).

12. Sublimación: Este mecanismo sustituye el impulso inaceptable por otro más loable más socialmente valorado (arte, ciencia, religión etc

13. Escisión: Es un mecanismo de defensa muy primitivo que divide la realidad de una forma maniquea por verse incapaz de concebirla de forma unitaria. Es propio de las personalidades paranoides (frecuentes en los fanatismos) para las cuales lo bueno es lo propio y lo malo es lo ajeno.

14. Represión: supone la eliminación forzada de un aspecto inaceptable de la conciencia. Tal aspecto permanece en el insconsciente y pugna por ser expresado a través de otros caminos.

15. Anulación: Supone la eliminación de la emoción que es propia a una acción, por ejemplo

16. Identificación: Supone la imitación de aspectos de una persona que puedan ser deseables pero que pueden ser también temibles: es el caso de la identificación con el agresor o Síndrome de Estocolmo

17. Identificación proyectiva: Es un mecanismo muy extendido y que todos hemos experimentado al enamorarnos. Supone la proyección de un aspecto que no podemos reconocer como propio pero al verlo en el otro nos identificamos con él. Por eso nos sentimos más guapos, inteligentes o sexualmente atractivos cuando nos enamoramos, como si sólo pudiéramos vernos a través de los ojos de otro.

18. Simbolización: Este mecanismo de defensa convierte una fuente de angustia en un símbolo en el que no puede identificar dicha fuente. Por ejemplo el temor a morir ahogado en el mar que puede representas el miedo a ser asesinado por un padre alcohólico violento que la persona tenía en su infancia.

19. Acto en cortocircuito: Este mecanismo persigue la mera descarga del conflicto por la incapacidad del Yo para elaborarlo y resolverlo. Es frecuente en las tentativas de suicidio.

 De todos los mecanismos enunciados sólo los 10 primeros fueron enunciados por Ana Freud. Los siguientes son aportaciones de otros investigadores pero que comparten características con los mecanismos de defensa estudiados por ella. Todos estos mecanismos son recursos de nuestro inconsciente para mantener el equilibrio a pesar de los conflictos no resueltos que mantenemos en nuestro interior. Cuando fracasan pueden dar lugar a síntomas variados (depresión, ansiedad, insomnio, irritabilidad, agresividad etc). Desvelarlos y resolver los conflictos que esconden es la tarea de la psicoterapia y del psicoanálisis.

 

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