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Estrés laboral

por Dr. Sergio Estrés laboralOliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

El estrés laboral genera un coste personal importante aunque también conlleve unos costes considerables para la empresa (bajas laborales, ausencias, escasa motivación, bajo rendimiento, accidentes, etc.).

 

Según el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de los EEUU (NIOSH) el 40% de los trabajadores norteamericanos considera su trabajo muy o exageradamente estresante, el 20% padece burnout, el 50% y el 60% del total de los días laborales perdidos se debe al estrés. En Europa se ha comprobado que el 50% de los 147 millones de trabajadores de la UE afirman que trabajan a altas velocidades y con plazos ajustados, un 30% no puede ejercer ninguna influencia en la ordenación de sus tareas, un 75% opina que sus problemas de salud se deben mucho más a los problemas en el trabajo que a los problemas financieros o familiares, un 25% considera sus trabajos como la causa primera del estrés en sus vidas, un 25% carece de capacidad para decidir su ritmo de trabajo, un 45% afirma que realiza tareas monótonas y un 44% carece de posibilidades de rotación. Un estudio de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo (1999) estimó que los costes que origina en la Unión Europea el estrés relacionado con el trabajo ronda los 20.000 millones de euros al año. Está claro que es un problema de salud pública y de manejo de recursos humanos

Podemos definir el estrés como toda demanda física o psicológica que se realice bajo presión. La ansiedad, reacción fisiológica frente a esta demanda, tiene como objeto garantizar la adaptación al estrés.

Debemos distinguir los conceptos de estrés y desafío. Mientras el desafío estimula y vigoriza mental y físicamente al sujeto el estrés le disminuye. Mientras el desafío facilita la adquisición de habilidades nuevas y el dominio de nuestros cometidos el estrés destruye lo aprendido. Superar el estrés no supone normalmente más que una victoria amarga. Por el contrario, superar un desafío conlleva relajación y satisfacción. Por eso un ambiente laboral con una tensión moderada constituye un ingrediente importante en el trabajo sano y productivo. Cuando el estrés es repentino y breve, nuestro cuerpo libera noradrenalina y adrenalina que incrementan de forma instantánea la atención y la capacidad asociativa así como la oxigenación de centros nerviosos y músculos. Además se liberan otras sustancias que aumentan la coagulabilidad de la sangre y disminuyen la percepción del dolor. Es decir, nos prepara eficazmente para la lucha o la huida. Cuando el estrés se prolonga en el tiempo, entran en escena el cortisol y otras las hormonas de estrés que facilitan una alerta permanente y duradera. Sin embargo, cuando esta situación se prolonga en exceso ocurre el colapso adaptativo y aparecen las enfermedades, la disminución del rendimiento, e incluso la aparición de conflictos en las relaciones personales.

Los elementos generadores de estrés se denominan estresores. Éstos son mayoritariamente exógenos (ruido, temperatura, contaminación-, dotación de material/personal inadecuada, exigencias irreales de rendimiento, plazos poco realistas, jornada laboral excesiva, insuficiente capacitación para el puesto, escaso fomento de la iniciativa/promoción personal, competitividad excesiva, conflicto/ambigüedad del puesto de trabajo, estructura poco participativa, falta de definición de tareas) pero en ocasiones pueden también derivar de nuestra propia idiosincrasia (falta de relaciones personales en el trabajo, dificultad de combinar la vida personal con la familiar y la laboral, falta de comunicación y apoyo social, personalidad rígida, alta autoexigencia, inseguridad, tendencias autoculpabilizadoras, etc.). Eso hace que lo que resulta estresante para una persona pueda no constituir un problema para otra.

La relación entre el estrés laboral y enfermedad es clara. Es sobradamente conocida su relación con las enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial, isquemia miocárdica, arritmias), las afecciones musculoesqueléticas (fatigabilidad, contracturas musculares en espalda, dolores en miembros inferiores, cefaleas tensionales), gastrointestinales (acidez gástrica / gastralgia, trastornos de la motilidad intestinal), los trastornos cútáneos por hiperactividad del sistema inmune y la salud mental (depresión, insomnio, adicciones, ansiedad, sentimientos de vacío, agotamiento, fracaso, impotencia, baja autoestima, o de pobre realización personal, nerviosismo, inquietud, dificultad para la concentración, baja tolerancia a la frustración, y comportamientos paranoides y/o agresivos incluso psicosis reactivas). Se ha observado una diferencia entre géneros: mientras que los hombres muestran irritabilidad o agresividad e incurren en conductas adictivas, las mujeres muestran mayor propensión al retraimiento o la depresión. Por todas estas razones es importante aprender a manejar el estrés laboral pero para no cansar continuaremos en el post del próximo jueves.

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