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Falso altruismo: la cara oculta del narcisismo

carnival-457674_1280por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

 

  Imaginemos a una anciana envuelta en un abrigo de piel, con su nieta de la mano y justo a a la salida de su misa dominical en el momento en que da una mísera moneda a un mendigo en el suelo sin apenas mirarle para ocultarle su desprecio. Si la niña le propusiera con inocencia invitar a comer casa al mendigo, la anciana le podría responder que no porque ensuciaría la tapicería y dejaría mal olor en la casa. Esta mujer entregaría la moneda al mendigo no para que pueda comer o salir de su miseria sino simplemente para dejar tranquila su conciencia. Creerá que con eso ha cumplido debidamente su obligación cristiana de ayudar al pobre y podrá volver a casa tranquila frente a la perplejidad de su nieta y, quizá también, del mendigo.

  Es un ejemplo de lo que vamos a denominar falso altruismo. La frase “No te doy para que tú estés mejor, sólo te doy para que yo me sienta mejor” lo resumiría.

  Hay personas que dedican su vida a ayudar a los demás de una manera aparentemente empática y solidaria pero que establecen, por ejemplo, luchas de poder con otros para estar al frente de esa ayuda. Otras personas acusan al receptor de sus favores de no mostrarle el debido agradecimiento. Otras personas se queman en su dedicación compulsiva de ayuda a otros movidas por un imperativo interior relacionado con el ideal de su yo, hacen lo que tienen que hacer como máquinas sin plantearse si lo quieren o necesitan hacer o no (ya hablamos de esto en otro post (http://www.grupodoctoroliveros.com/blog/el-ideal-del-yo-una-meta-peligrosa). Estas y otras actitudes relacionadas las he podido ver en ONG´s, protectoras de animales, políticos, personal sanitario, religiosos y una larga lista de grupos humanos con contenido intrínsecamente altruista (en principio). 

  Hace años traté a un médico que se había sumergido en la más negra de las cloacas depresivas tras su jubilación. Había basado su vida en la gratificación narcisista que su actividad profesional le proporcionaba. Curando curaba a un paciente y éste se lo agradecía se sentía lleno. Así había compensado las graves carencias afectivas que sufrió en su niñez. Sin saberlo, había explotado a sus pacientes obteniendo de ellos un beneficio que su jubilación había interrumpido. “Si vendiesen pacientes en las farmacias yo me compraría una docena cada día”, afirmaba. Había necesitado a sus pacientes tanto o más que ellos a él. Este ejemplo ilustra bien la explotación que hace la persona narcisista de los demás a través de la entrega supuestamente altruista tan frecuente, a modo de ejemplo, en el panorama político actual.

 

los verdaderos beneficios del altruismo el verdadero

 

 

  Cuando uno se enfrenta a una persona con falso altruismo se siente con frecuencia invisible y despreciado por su arrogancia. Esa persona se presenta mesiánicamante como nuestro salvador y nos considera incapaces de resolver nuestro problema por nosotros mismos. No nos da herramientas para resolverlo sino que nos obliga a aceptar su solución. Como al mendigo al que en lugar de trabajo se le da una limosna. Nos explota como víctimas en su propio beneficio sin llegar en ningún momento a ser consciente de su carencia. El ejemplo más claro lo vemos en los “salvapatrias” (tan abundantes hoy) pero hay ejemplos mucho más sutiles difíciles de detectar.

  Estas personas son muy dependientes de los demás como lo era mi paciente médico de sus pacientes. El altruista falso con frecuencia protesta y se irrita cuando ve que su entrega no es bienvenida o no es suficientemente valorada. Por eso, en ocasiones, puede llegar a manipular y culpabilizar al ayudado sumiéndole en la confusión. Su reacción se debe a que ese aparente desagradecimiento les devuelve al rechazo y desamparo infantil que pretenden tapar con su entrega mentirosa.  

  Evidentemente lo mejor que pueden hacer estas personas es realizar un trabajo psicoterapéutico en el que puedan elaborar sus pérdidas y carencias, desmontar el mecanismo insconsciente oculto tras su altruismo y aprender a quererse sin necesitar imperativamente a los demás para conseguirlo. De ese modo alcanzarán la libertad e independencia del adulto y sabrán tomar el timón de sus vidas en las que ya podrán entregarse sin esperar nada a cambio.

  Todos somos únicos y valiosos pero nuestro precio no debe ponerlo el universo sino nosotros y las personas que queramos y elijamos para estar a nuestro lado.

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