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La indefensión aprendida: una trampa debajo de la depresión

por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

   La indefensión aprendida es uno de los modelos que sirven para evaluar la eficacia preclínica de los antidepresivos, esto es, antes de su empleo en humanos.Una metodología habitual es entrenar a un grupo de animales (en general ratas) a comer cuando se enciende una luz verde pulsando una palanca y a defenderse de una descarga eléctrica en el suelo de la jaula cuando se enciende una luz roja subiéndose a un banco de madera. Aprendida la conducta, el experimentador altera al azar la consecuencia del estímulo de modo que tanto la luz verde como la roja pueden indicar indistintamente comida o descarga eléctrica. El animal no puede defenderse y cae en un estado de postración en el suelo de la jaula sin mostrar ningún intento de defenderse ante las descargas eléctricas que sufre. Ha caído en un estado de indefensión aprendida, “sabe” que haga lo que haga no va a poder modificar el resultado. Cuando se investiga una nueva molécula antidepresiva se valora su capacidad para modificar ese estado.

   Esta reacción, no obstante, es universal y todos conocemos infinidad de ejemplos también en humanos. Es frecuente que, frente a un intento de sometimiento por parte de otro, nos sintamos mucho más impotentes de lo que somos en realidad. Tomar conciencia de esta distorsión cognitiva puede permitirnos luchar por nuestra dignidad y obtener nuestra libertad. Esta reacción que nuestro cerebro porduce de una manera casi automática sustenta muchos casos de:

  • Violencia de género.
  • Acoso laboral (mobbing).
  • Acoso escolar (bullying).

  Ojalá este artículo sirva a alguien sometido a una aparente tiranía y le permita reconocer que no es tan impotente como cree para rebelarse y conseguir su libertad. 

   El siguiente video ilustra en un sencillo experimento el fenómeno y la facilidad para reproducirlo. Con solo dos estímulos previos se obtiene la indefensión en la mitad izquierda de la clase. Notad la expresión de los alumnos. Han bastado dos fracasos en las tres tareas que se les encarga para que se sientan perplejos, impotentes, infravalorados y marginados frente a la profesora y sus compañeros.

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