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Las “manías” infantiles, de lo normal a lo patológico (II): Síntomas y tratamiento

Two little sisters learning to count

por el Equipo de Psiquiatría y Psicoterapia Infantil, Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

 

En la población infantil las obsesiones (pensamientos e imágenes intrusivas) más frecuentes son las de hacer daño a otros, contaminación, acumulación y las compulsiones (actos mentales o acciones que se realizan) más frecuentes las de lavado y limpieza, orden y simetría y “hacer cosas para impedir que ocurra algo malo”; también son muy frecuentes los pensamientos mágicos –supersticiones- o la necesidad de repetición. A diferencia del TOC en adultos, en la infancia los síntomas suelen ser más variados y el curso episódico, desapareciendo unos para aparecer otros, o continuo.

Con mucha frecuencia en la familia hay antecedentes de síntomas similares o de ansiedad en familiares de primer o segundo grado pero no siempre es así. La coexistencia de tics es altamente frecuente, tanto en estos pacientes como en sus familiares. A veces el motivo de consulta es el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), por ser una sintomatología más “incomoda y disruptiva”; el TOC asociado a TDAH se asocia a inicio más precoz, mayor gravedad y mayor persistencia.

En todos los casos, el padecimiento de un TOC en la infancia supone un sufrimiento para el niño/adolescente que limita en sus actividades cotidianas restándole tiempo para hacer otras cosas, por ejemplo, invirtiendo mucho tiempo en lavado y aseo, o en ordenar, o en comprobar cosas, obstaculizándole realización de tareas escolares: teniendo que repetir releer un número de veces cada frase, comprobar la operación matemática un número par de veces, colocar simétricamente todo en la mesa, angustiándose en clase por los pensamientos que se le introducen en su mente y el temor de si van a hacerle daño a un ser querido, etc…son ejemplos de cómo, a veces de forma “invisible” los niños padecen. Cuando las “manías” son visibles, vergonzantes e incómodas (tener que entrar y salir por la puerta varias veces, agacharse para tocar el suelo etc.) además les conlleva la regañina y el enfado de los padres que les recriminan algo que no pueden evitar, y tratan de ocultarlo por un rato, mientras pueden.

¿Tiene tratamiento? Si. Las alternativas que han demostrado eficacia son el tratamiento farmacológico, que consigue la remisión de los síntomas en más de la mitad de pacientes (esencialmente sertralina entre otros inhibidores de la recaptación de serotonina), y la psicoterapia cognitivo conductual, en estudios recientes con igual eficacia cuando se realiza en condiciones óptimas. Cuando es posible, la combinación de ambos tipos de tratamiento incrementa las probabilidades de mejora y remisión de síntomas. El balance riesgo /beneficio de estos, ambos, tratamientos, se inclina claramente hacia el beneficio y el alivio sintomático que se obtiene para el paciente, y con ello, para su funcionamiento global, su autoestima, su felicidad. Pero hay que tener presente que los tratamientos  tardan un tiempo en hacer efecto, son largos, puesto que es necesario, en cualquiera de las modalidades, mantenerlos durante un tiempo tras la mejoría, y en muchas ocasiones se producen recaídas o la remisión es parcial.

Por ello, conocer la enfermedad, saber cómo reaccionar ante los síntomas y comprender cómo está afectando al niño, niña o adolescente, es fundamental para detectar, tratar y mejorar la vida de los menores que padecen un Trastorno Obsesivo Compulsivo.

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