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¿Qué efectos tiene la pornografía en la relación de pareja?

por Esther Fuentes de Diego, Psicóloga y Sexóloga, Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

  El debate sobre si el consumo de pornografia resulta pernicioso para las parejas lleva dándose desde hace varias décadas. Una discusión en la que los argumentos científicos en ocasiones se entremezclan con los prejuicios y la moral y en la que existen opiniones para sustentar todo tipo de posturas. Como profesionales de la salud mental, debemos ser coherentes con las evidencias de los estudios.

  Diversos estudios coinciden en que este tipo de material se puede sumar a los elementos que estimulan y enriquecen la relación de una pareja cuando ambos están de acuerdo en disfrutarlo. Tienden a tener relaciones sexuales más satisfactorias, debido al nivel de honestidad y comunicación. Es decir, que cuando se trata de un uso controlado o incluso compartido en pareja, encontramos varios efectos positivos tales como mayor comunicación sexual en la pareja, mayores variantes eróticas pues ayuda a que el repertorio sexual de ambos se amplíe, ayuda a romper la monotonía y despertar la imaginación, potencia el deseo sexual y aumenta la intimidad. Estas parejas entienden que es un estimulo diferente que incluso puede aumentar las ganas de estar con la pareja, y es vivido como una oportunidad para aprender y compartir una experiencia agradable juntos.

  Sin embargo, también se ha observado que el material pornográfico podría generar expectativas poco realistas de desempeño sexual en hombres y mujeres. Pues ver porno facilita la comparación entre el propio cuerpo y/o el de su pareja con los que aparecen en las imágenes, así como la propia actuación o desempeño en el encuentro sexual con el de los actores. Todo esto termina produciendo una frustración y una inseguridad en el individuo y/o en pareja, al no conseguir lo esperado, que puede derivar en un miedo al fracaso y en una presión de rendimiento que, en última instancia, se traduciría en una dificultad para el desempeño sexual real. Pudiendo llegar a desarrollar disfunciones sexuales tales como disfunción eréctil, eyaculación precoz y anorgasmia, entre otras.  Estas parejas son las que tienden a tener menor satisfacción sexual y nivel de complicidad.

  En otros casos más extremos, el abuso o el consumo continuado y desmedido de material pornográfico puede generar una adicción a la pornografía, como vimos en un post anterior. El adicto a la pornografía experimenta una pérdida de interés o de deseo sexual hacia su pareja, pues se reduce la reacción antes estímulos sexuales habituales, al necesitar cada vez más el visionado de este tipo de material. Lo que implica también una gran dificultad para imaginar y fantasear. Todo esto, puede desarrollar problemas de erección o dificultades para alcanzar el orgasmo, entre otros, así como una disminución de la actividad sexual con la pareja que puede llegar a vivirlo con gran malestar.

Adicción al sexo

 

  Con frecuencia, las parejas de los adictos a la pornografía se sienten traicionadas, rechazadas, desplazadas y manifiestan una pérdida de autoestima, generando una inseguridad con respecto a su atractivo y su capacidad de satisfacer sexualmente a su pareja al compararse con los actores del cine porno. Incluso pueden llegar a considerar los actos de sexo virtual como adulterio. Todo esto unido a la falta de compromiso y de intimidad en la relación, crea una sensación de desprecio hacia la pareja que incluso podría ser causa de divorcio o separación.

  En casos como este, es importante entender que estas dificultades forman parte del trastorno, cuestiones que no necesariamente tienen que ver con la falta de amor y/o atracción hacia sus parejas.

  Por otro lado, es necesario resaltar que la pornografía en sí misma no es el problema, sino el uso que se hace de este tipo de estimulo, la función que tenga, el lugar que ocupa en la vida sexual del individuo y la manera en que determina sus creencias sobre el sexo.

  Por lo general, estas películas están hechas por y para los hombres. Reducen a la mujer como objeto de placer, así como la función sexual a la genitalidad, con lo que se contribuye a la creación y perpetuación de estereotipos de patrones de poder y violencia en torno a la función sexual. Esto podría combatirse si tuviéramos una educación sexual de calidad y accesible en la sociedad, pero al no ser así, el porno se transforma en la principal herramienta educativa sexual para un alto porcentaje de personas de todas las edades, lo que acaba transformando la experiencia sexual en base a una ficción y dictando la manera en que se deben mantener relaciones sexuales.

  Hoy en día podemos encontrar material pornográfico de calidad  en los que se trata el sexo de una manera más natural y realista que busca liberarse de los viejos estereotipos, de manera que las parejas puedan identificarse más con este tipo de cine, promoviendo una actitud más positiva ante la sexualidad.

  Materiales pornográficos como estos, puede formar parte de las estrategias terapéuticas utilizadas para el enriquecimiento de la vida sexual en pareja. Su uso en terapia se caracteriza por promover la normalización de la sexualidad, fomentar una actitud positiva, apoyar el aprendizaje mediante la observación de conductas sexuales, estimular el deseo y la excitación sexual y promover las fantasías eróticas.

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