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TDAH del adulto

El TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad) es un trastorno que aparece  en la infancia pero, aunque muestra tendencia a la mejoría y desaparición en la adolescencia, en un 50-70% de los pacientes los síntomas persisten más allá de esta etapa. La adquisición de técnicas de afrontamiento a lo largo de su infancia hace que con frecuencia, en el adulto, los síntomas se reduzcan a una sensación interna de tensión permanente.

En este grupo la hiperactividad generalmente es menor pero su impulsividad empeora y es característica la aparición de trastornos psiquiátricos asociados.

Afecta al 4-7 % de la población adulta y no hay diferencia por sexos. Sus síntomas se agrupan en tres áreas: dificultad de concentración y atención, dificultad para inhibir o frenar los impulsos y dificultad en regular el nivel de actividad. 

 

El adulto afectado por un TDAH va a presentar:

  • Merma de su rendimiento académico hasta el punto de abandonar sus estudios. Sólo un 5% de pacientes alcanzan la universidad independientemente de su inteligencia.
  • Problemas legales por aplazamiento de obligaciones, desafío a la autoridad, huida, controles positivos a drogas etc.
  • Dificultades en su adaptación al medio laboral generando cambios frecuentes de trabajo.
  • Dificultad para alcanzar la intimidad y la estabilidad las relaciones interpersonales.
  • Accidentes de tráfico marcados por la falta de atención y la impulsividad lo que les hace conducir rápido y decidir en cortocirtcuito.
  • Incremento de otros síntomas psiquiátricos asociados en un 70% de los casos: depresión mayor, trastorno límite y antisocial de personalidad, y de búsqueda de sensaciones, escasa tolerancia a la frustración, inestabilidad emocional, inseguridad, sensación frecuente de fracaso, irritabilidad, insomnio, etc.
  • Riesgo elevado de consumo de sustancias tóxicas. Es la complicación más devastadora por el desajuste que produce. Estos pacientes suelen comenzar a emplear drogas antes que la población sana y desarrollan dependencias en menos tiempo. Usan la droga como una automedicación que alivia sus síntomas pero luego caen en sus complicaciones por no poder atemperar su consumo. Las drogas de elección son el alcohol, cocaína (hasta un 50% más que en la población general) y otros psicoestimulantes y la heroína.

Un dato muy relevante es que se ha evidenciado que la ausencia de tratamiento farmacológico en la infancia para el TDAH se asocia con tasas mayores de adicción en los adultos con antecedentes de TDAH o con TDAH residual.

El tratamiento del TDAH en adultos es similar al infantil por lo que debe incluir tanto un abordaje farmacológico como psicoterapéutico.

Los fármacos que han demostrado utilidad son:

  • Clásicos:
    • Metilfenidato (responden a dosis menores que los niños)
    • Atomoxetina.
  • Otros para casos resistentes:
    • Bupropion.
    • Venlafaxina.
    • Antidepresivos tricíclicos.
    • IMAO´S.
    • Modafinilo.
    • Guanfacina.

En el abordaje psicoterapéutico destacan por su mayor eficacia:

  • Terapia psicoeducativa: Es necesario explicar con detalle al paciente los síntomas de su trastorno, sus mecanismos, sus alterativas terapéuticas y sus consecuencias. Con esto, el paciente contará con armas para contrarrestar en parte sus dificultades.
  • Terapia cognitivo-conductual: Es la técnica más efectiva en adultos tanto en su modalidad individual como grupal en cuanto al alivio estable de los síntomas.

Vemos que el TDAH en adultos es un problema frecuente y con elevadísimos costes para el paciente y las personas de su entorno derivados de sus complicaciones.

Su identificación temprana permite una intervención terapéutica que puede revertir una vida solitaria, errante, marginal y con un alto componente autodestructivo.

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