Seleccionar página

Bullying, maltrato y trauma psíquico

 Los niños y adolescentes son más vulnerables que los adultos al padecimiento psíquico en respuesta a un acontecimiento traumático. Como consecuencia de la experimentación de un trauma, el proceso de desarrollo del menor puede detenerse o desviarse interfiriendo con su funcionamiento psicosocial y limitando sus oportunidades futuras, de tal forma que los problemas secundarios que de ello se deriven pueden ser más graves que los síntomas que se deriven directamente del trauma.

  Cada tipo de acontecimiento en los que el menor se hace víctima (bulling, ciberacoso, grooming, maltrato, abuso sexual, etc.) tiene unas características diferentes en las consecuencias que puede tener.

  En todos supone un grave sufrimiento para el niño o el adolescente que le condiciona su concepto de sí mismo, de las personas que le rodean y del mundo como un lugar seguro.

  Además, los menores habitualmente no cuentan de forma espontánea estos sucesos y los padres a menudo son los últimos en tener conocimiento; sin embargo, cuando esto sucede, a menudo encajan síntomas que venían observando en su hijo: cambios de comportamiento, irritabilidad, labilidad emocional, retraimiento, rechazo a algunas actividades, disminución del rendimiento escolar, etc, son algunos de los síntomas que pueden observar.

  Otros acontecimientos agudos, como accidentes, catástrofes, asaltos, etc, pueden desencadenar también reacciones de trauma psíquico, con el trastorno de estrés postraumático como patología más estructurada ante este tipo de acontecimientos.

Realice su consulta aquí: 

Acepto las condiciones

captcha