Depresión e infarto de miocardio: una peligrosa y descuidada asociación

Después de una enfermedad con riesgo para la vida (cáncer, infarto de miocardio, etc.), la mayoría de pacientes va a presentar síntomas de depresión transitorios que mejoran espontáneamente. Sin embargo, en el infarto agudo de miocardio (IAM) una proporción considerable de pacientes tiene trastornos emocionales persistentes. Así, hasta un 45% de pacientes cumplirían criterios diagnósticos para depresión tras sufrir un IAM, y tres meses después, hasta un 33%.