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Adicción a los videojuegos online, una nueva adicción comportamental.

por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

“Pedro tenía 28 años cuando acudió a la consulta el último verano. Estaba desaseado, obeso, sus ojos apenas parpadeaban y mostraba tal crispación que aparentaba una intoxicación con cocaína o una psicosis. Pero me dijo que llevaba 50 horas seguidas practicando con un nuevo juego online de rol multijugador que no dominaba. Era algo habitual. No había comido y no había dormido desde hacía más de dos días. Dejó de estudiar con 20 años y desde hacía seis años no mostraba ningún interés por relacionarse fuera de los chats de los juegos, no veía a sus amigos y no mantenía ninguna relación amorosa, el juego se lo impedía. Había empezado a jugar a los 16 años, pero lo hacía a diario desde hacía 8 años. Empleaba la mayor parte del día en jugar, entre 14 y 60 horas seguidas. Cuando comenzaba no podía parar hasta que ganaba la partida y dominaba hasta el más mínimo detalle, luego seguía porque otros jugaban mucho mejor y debía superarlos. Bajaba las persianas para no saber si era de día o de noche. Cuando terminaba engullía lo que tenía a mano, dormía unas horas y volvía a comenzar. Tenía miedo de volverse loco. Hace tiempo que sus días dejaron de tener 24 horas”.

 

   La revolución tecnológica ha alcanzado a todas las capas de la sociedad. Los videojuegos forman parte de nuestra actividad desde edades cada vez más tempranas hasta edades cada vez más avanzadas. En 20 años hemos pasado de las primeras consolas con el Super Mario Bros hasta la complejísima realidad aumentada o las partidas online desde todos los confines del mundo.  Mejoran los reflejos, la imaginación, la creatividad, la cooperación, la visión visuoespacial, el cálculo, etc. Por eso muchos cuestionan que algo tan extendido y positivo pueda ser concebido como un peligro.

   Sin embargo, es un hecho que los videojuegos acaban generando una adicción en un 10% de los usuarios entre 10 y 35 años, como le ocurrió a nuestro paciente. La preponderancia masculina es abrumadora.    

 

 

   Tras 25 años sin cambios, la Organización Mundial de la Salud se dispone a reconocer a lo largo del 2018 la adicción a los videojuegos como un trastorno mental y va a incluirlo en el apartado de los Trastornos mentales, de conducta o del neurodesarrollo. La DSM5 ya incluyó esta adición entre los trastornos adictivos no relacionados con sustancias en 2013.  ¿Por qué una lo considera un trastorno de la conducta y otra una adicción?

   Se trata de una adicción comportamental como ya hemos visto anteriormente en la adicción al sexo, las apuestas online, al WhatsApp, al amor, etc. Como tal, presenta unos síntomas que se sitúan a caballo entre una compulsión y una adicción química lo que genera diferencias en su conceptualización.  Pero lo que está claro es que el problema no se deriva de videojuego si no de la predisposición del sujeto a desarrollar una dependencia.

 

“Es adicción comportamental tal como ya hemos visto anteriormente en la adicción al sexo, a las apuestas online, al WhatsApp, al amor, etc. Como tal, presenta unos síntomas que se sitúan a caballo entre una compulsión y una adicción química.”

 

   Como ocurre en otras adicciones comportamentales, el sustrato neurobiológico de esta adicción radica en la activación de regiones dopaminérgicas del cerebro implicadas en el refuerzo positivo de la conducta y la recompensa (área tegmental ventral, núcleo accumbens y área orbitofrontal, corteza prefrontal entre otros).

  Dentro del consumo de sustancias, distinguimos varias etapas: consumo normal (consumo infrecuente que no perjudica al sujeto), consumo perjudicial (consumo ocasional que daña la salud del sujeto), abuso (consumo frecuente y abundante) y dependencia (necesidad de un consumo continuo con aparición de tolerancia y síntomas abstinencia). Lo mismo podríamos aplicar a los videojuegos, pasaríamos de un uso normal hasta una adicción.

 

¿Cuáles son los síntomas de la adicción a videojuegos?

 

      Los criterios actuales de la DSM 5 para la adicción a videojuegos online (Internet Gaming Disorder) son los siguientes:

  • Preocupación u obsesión con los videojuegos online.
  • Síntomas de abstinencia cuando no se juega.
  • Tolerancia: se necesita pasar más tiempo jugando cada vez.
  • Intentos infructuosos de detener o restringir el juego.
  • Pérdida de interés en otras actividades de la vida, como pasatiempos.
  • Mantenimiento del juego a pesar de tener conciencia del daño.
  • Mentiras sobre su uso de juegos online.
  • La persona usa juegos de Internet para aliviar la ansiedad o la culpa: es una forma de escapar.
  • La persona ha perdido o puesto en riesgo y oportunidad o relación debido a los juegos de Internet.

     Nuestra experiencia en estos pacientes nos ha hecho observar además oros síntomas comunes como:

  • Pérdida de la noción del tiempo.
  • Insomnio, descuido de la higiene y la alimentación.
  • Inquietud, estado de ánimo triste o irritabilidad cuando no se juega.
  • Incapacidad para parar de jugar cuando se fija una hora límite.
  • Aislamiento, pérdida de relaciones interpersonales significativas.
  • Abandono de los estudios o de la actividad laboral por el juego.
  • Complicaciones físicas como contracturas musculares en espalda y cuello, Síndrome del Túnel Carpiano, cefaleas, problemas de visión, sequedad de la conjuntiva con lesiones corneales, obesidad, hipertensión, etc.

¿Cómo podemos tratar y evitar este problema?

 

   Existe una llamativa carencia de estudios centrados en el tratamiento de las nuevas adicciones comportamentales. A pesar de eso, la base biológica y cognitiva común con las más clásicas, permite una aproximación farmacológica y psicoterapéutica eficaz en la mayor parte de los casos.

   Antes de empezar es imperativo esclarecer si existe una enfermedad previa relacionada con el trastorno pues es lo primero que hay que abordar. Es muy frecuente que estos pacientes presentan comorbilidad con:

  • Trastornos del espectro obsesivo
  • Trastornos del espectro autista
  • Fobia social
  • T. personalidad (dependiente y esquizoide, sobre todo)
  • Familias disfuncionales.

   El tratamiento luego se basará en fármacos que disminuyen el impulso para jugar (inhibidores de la recaptación de serotonina, bupropion y topiramato) y en psicoterapia cognitivo-conductual para mejorar el control sobre la conducta, implementar psicoeducación sobre el problema y la prevención de recaídas.

   En la prevención del trastorno es aconsejable evitar emplear los videojuegos como una niñera vicariante, realizar conjuntamente con el menor un horario para que se reparta equilibradamente el tiempo, fomentar los juegos a aire libre y jugar con él, explorar nuevas actividades que le resulten de interés y utilizar los videojuegos como un “premio” más por la correcta realización de sus tareas escolares.

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