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Adicción a Whatsapp: ¿una nueva adicción comportamental?

whatsapp

 por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

 

   En tan sólo 10 años la tecnología ha reducido nuestra comunicación verbal y relación de intercambio con los demás de forma preocupante. Las aplicaciones sociales han extendido nuestro radio de interacción hasta límites insospechados pero lo cierto es que nuestro estilo de comunicación cara a cara hoy ha invertido la máxima del minimalismo (“menos es más”) y se ha transformado en un inquietante “más es menos”.  

   Whatsapp ha alcanzado los 1.000 millones de usuarios en el mundo en los 7 años transcurridos desde su fundación. En España se calcula que cerca del 90% de los usuarios de móvil lo emplean. Su casi gratuidad, sencillez, rapidez o accesibilidad casi universal han facilitado su extensión. Pero, como ocurre con muchas actividades humanas, se ha convertido en objeto de abuso y dependencia en un porcentaje creciente de usuarios.

  La adicción a whatsapp se comporta como una adicción comportamental pero todavía no ha sido incluida en las clasificaciones psiquiátricas internacionales y, como ocurre con otras adicciones sin sustancia como el sexo, trabajo, deporte, comida, internet, pornografía compras etc., sería un trastorno a caballo entre el trastorno obsesivo y una dependencia química por lo que comparten síntomas con ambas categorías.  

  Se ha considerado que la capacidad adictiva de esta aplicación está en lo que la psicología conductual denomina el “refuerzo contingente” o “recompensa intermitente”: cuando escribo el mensaje puede ser recibido o no, lo que me impulsa a volver a enviarlo o verificar que se ha recibido constantemente. Es imposible saber cuándo se recibirá la recompensa por lo que la conducta se mantiene y tarda en extinguirse. 

   No disponemos de estudios sólidos de prevalencia pero algunas fuentes estiman que puede afectar al 5-10% de los usuarios, esencialmente adolescentes y adultos jóvenes con personalidades inmaduras no observándose diferencias entre sexos. 

  El paciente adicto a whatsapp presentaría:

A.- Síntomas de dependencia:

  • Dedicación de la mayor parte de su tiempo a su whatsapp enviando, leyendo y releyendo mensajes, comprobando si sus mensajes ha sido recibidos y leídos, analizando el estado de sus contactos, cambiando su foto de perfil, etc.
  • Incapacidad para modificar su conducta a pesar de contemplar su deterioro.
  • Desinterés por la vida fuera de la aplicación.
  • Cambio de los patrones de sueño y disminución de horas de descanso.
  • Deterioro de su actividad personal, social, escolar/laboral y familiar.
  • Celos derivados del control de la cuenta de sus parejas.
  • Audición falsa de notificaciones (Síndrome de la vibración fantasma).
  • Incapacidad para alejarse de su teléfono y reacciona con sobresalto cuando recibe una notificación de mensaje.
  • No soporta quedarse sin batería lo que evita portando encima cables, cargadores o baterías externas.
  • Siempre que puede y allí donde esté conecta a un enchufe su teléfono para cargarlo.

 B.- Síntomas de abstinencia: Si por cualquier circunstancia no puede conectarse (rotura o pérdida del móvil, ausencia de cobertura etc.) presenta:

  • Ansiedad.
  • Tensión muscular.
  • Rigidez de pensamiento en torno a cómo recuperar el contacto con la aplicación.
  • Estado de ánimo triste.
  • Conductas violentas.
  • Irritabilidad.
  • Aislamiento.
  • Insomnio.
  • Inquietud.

C.- Síntomas obsesivo-compulsivos:

  • Actividad mental dedicada casi en exclusiva a la aplicación.
  • Incapacidad para controlar la compulsión de interaccionar con whatsapp: responden el mensaje en cuanto llega y están pendientes de la respuesta hasta que la reciben.
  • Emisión de mensajes fuera del horario normal para recibirlos.
  • Incapacidad para concentrarse en cualquier otra actividad.
  • Inspección compulsiva del teléfono aunque lo haya comprobado un instante antes incluso cuando sabe que puede molestar (cines, etc.). Pueden hacerlo disimuladamente para no llamar la atención (mirar de reojo etc.).
  • Ansiedad y tensión si no puede acceder transitoriamente a su móvil.

   De este modo algo útil y simpático como una herramienta de comunicación se convierte en estos pacientes en un grave cautiverio que deteriora gravemente su existencia.

  En nuestra experiencia hemos visto que es frecuente que estos sujetos presenten antes de su adicción:

  • Sentimientos crónicos de vacío.
  • Síntomas depresivos.
  • Problemas de identidad.
  • Otras adicciones (tabaco, alcohol, etc.).
  • Trastorno obsesivo compulsivo.
  • Fobia social.
  • conflictos neuróticos no resueltos.
  • TDAH.
  • Personalidades inmaduras como dependiente, borderline, histriónico o narcisista.

 El tratamiento siempre debería ser personalizado dada la diversidad de pacientes atendiendo siempre al perfil previo de funcionamiento pues suele dar la clave para el éxito. El problema ya ha llamado la atención de las instituciones que ya han creado algunas unidades de tratamiento.

  De acuerdo a nuestra experiencia, las primeras medidas en una conducta de abuso de uso de whatsapp que no ha alcanzado la adicción serían cambiar las actividades diarias, regular un tiempo para el deporte, la familia y los amigos, desactivar las notificaciones, privar de teléfono unas horas al día, apagar el teléfono por la noche y privar de baterías y cables al paciente o incluso desinstalar la aplicación. 

  En los casos en los que se ha desarrollado la adicción sería necesario un tratamiento más incisivo. No existen estudios protocolizados para el tratamiento farmacológico específico de este trastorno pero en nuestra consulta hemos comprobado que suelen responder al mismo abordaje que otras adicciones comportamentales lo que incluye:

  • Inhibidores de la recaptación de serotonina a altas dosis (mejoran el control de los impulsos y disminuyen el apetito sexual).
  • Bupropion (estimula el núcleo de recompensa cerebral disminuyendo el apetito desbordado por el sexo).
  • Topiramato (mejora la impulsividad).
  • Fármacos específicos para los trastornos psiquiátrico asociados.

  Es un trastorno que requiere indefectiblemente un tratamiento psicoterapéutico y medidas psicoeducativas. Como en otras adicciones comportamentales, las psicoterapias más eficaces son la terapia cognitiva individualterapia dinámicaterapia dialéctica conductualterapia de grupo y grupos de autoayuda.

A continuación el corto del director español Daniel Montes “Yo tb tq”  muy expresivo que ilustra muy bien parte de lo que hemos discutido aquí:

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