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Aspectos psicológicos de la obesidad

por Dr. Sergio Oliveros Calvo, PsiqAspectos psicológicos de la obesidaduiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

Definimos obesidad mórbida (enfermedad que requiere tratamiento) a aquella situación en la que el índice de masa corporal (IMC) es superior a 40 o si supera a 35 en presencia de hipertensión o diabetes que mejorarían o desaparecerían si el peso disminuyera. Las causas de obesidad abarcan tanto factores psicológicos como médicos. En un reciente estudio sobre pacientes que se iban a someter a cirugía bariátrica (reducción quirúrgica del tamaño del estómago) por obesidad mórbida, la investigadora Sarah Malik y colaboradores del Departamento de Medicina Interna de la Universidad de North Dakota se encontraron unas tasas de psicopatología que hasta triplicaban aquellas que encontramos en la población general. La mayor parte de los sujetos presentaban trastornos depresivos y de ansiedad pero estas tasas aumentaban aún más si se trataba de mujeres, mayor IMC y nivel socioeconómico bajo. 

La relación entre ingesta y psicopatología es conocida desde hace tiempo. Conductas tales como comer, beber, fumar, comprar, tener relaciones sexuales etc (denominadas conductas apetitivas) tienen en común su regulación a través de los sistemas de saciedad y recompensa que aparecen alterados en trastornos psiquiátricos como los trastornos depresivos o por ansiedad. El paciente con depresiones no melancólicas (en la depresión melancólica uno de los primeros síntomas en aparecer es la falta de apetito y la pérdida de peso) suele emplear la comida como un mecanismo de gratificación que mejora a corto plazo su estado así como las personas con ansiedad calman sus síntomas ingiriendo. La comida forma parte de nuestro control del malestar desde la primera infancia. La leche materna o el chupete etc son elementos que desde nuestros primeros días nos tranquilizan, dan seguridad y gratifican. Es una de las primeras conductas que aprendemos por lo que es comprensible que sea uno de los recursos que empleamos con mayor frecuencia para controlar estados psicológicos alterados.

No debemos olvidar que la propia obesidad puede conducir también a la depresión a través de las alteraciones del sueño que produce, la letargia diurna que le es característica  así como la estigmatización social, la baja autoestima y la movilidad reducida que genera al paciente.

Hace dos años inicié el tratamiento de una paciente de 50 años que presentaba síntomas depresivos desde la adolescencia. Su IMC en el momento de la evaluación era de 45. La relación con una madre fría y carente de empatía le había conducido a una imagen de sí misma negativa a la vez que había congelado sus necesidades de dependencia infantiles hacia aquella. Nunca había tenido una pareja. Desde la infancia había sido incapaz de mirarse en un espejo distinto al de su propia madre lo que le había generado una distorsión muy negativa en su autoimagen. Los síntomas depresivos se habían entretejido con su desarrollo de manera que siempre los había considerado una parte normal de ella misma. La paciente había obtenido a través de la comida la gratificación que su madre le había negado, había satisfecho sus necesidades de dependencia a través de los alimentos igual que hace un bebé sobre el pecho materno. Pero la obesidad que había desarrollado le había generado un sentimiento de desprecio hacia sí misma que encajaba con el que siempre se había sentido depositaria en la relación con su madre. Al cabo de un año de tratamiento combinado con antidepresivos, topiramato y psicoterapia, la paciente mejoró completamente y alcanzó un IMC de 35. Aconsejada por un endocrinólogo decidió someterse además a una gastroplastia que redujo su peso en 45 Kg y le ofreció finalmente la imagen que ella había construido de sí misma dejando atrás la que su madre siempre le había devuelto. Alcanzó finalmente un IMC de 25.

Los aspectos psicológicos de la obesidad se abordan con frecuencia con negligencia en las consultas de nutricionistas, endocrinólogos y médicos de familia. Sin una reestructuración psicológica muchos pacientes obesos entrarán en una dinámica de puerta giratoria dado que no se abordará el problema nuclear que genera su patología.  Perderán peso con dietas variopintas pero lo volverán a ganar irremediablemente lo que les llevará a una nueva dieta y así sucesivamente. Es como tratar con ibuprofeno una neumonía, bajará la fiebre y mejorará el estado general pero hasta que no se elimine la bacteria que coloniza esos pulmones los síntomas se reproducirán.

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