Convivir con los conflictos en pareja:
un enfoque cognitivo conductual

Convivir con los conflictos en pareja:
un enfoque cognitivo conductual

Por Marta de la Torre Martí,
Psicóloga Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

Toda relación conlleva discrepancias. Las responsabilidades y exigencias de la pareja son numerosas: trabajo, organizar horarios, cuadrar los intereses de cada uno, gestionar la economía familiar, coordinar la educación de los hijos, etc. Además, cada vez buscamos un reparto más equitativo de las tareas domésticas. Todo ello reduce el espacio que podemos dedicar a reflexionar, negociar soluciones y alcanzar acuerdos. Cómo gestionemos este diálogo y los sentimientos asociados, repercutirán sin duda en el éxito o fracaso de nuestra relación de pareja.

Desencadenantes del conflicto

 

Tras un evento negativo que golpea a la relación (gesto inadecuado, celos, infidelidad…), es frecuente que se inicie una competencia emocional. En esta situación, la pareja no aborda directamente el problema que les afecta, sino que se defiende con chantajes, críticas destructivas, coacciones, amenazas y culpabilizaciones (“eres un egoísta”, “estás loca…”). Esta dinámica pretende cambiar el comportamiento del otro o querer que se acceda a algo, por lo medios no adecuados. Los ataques y las culpabilizaciones se extreman, lo que provoca un agobio muy alto. Es muy probable que la pareja acabe teniendo menos ganas de compartir tiempo juntos y tiendan a alejarse, física y emocionalmente.

 

idealización en la pareja

 

¿Cómo mejorar el entendimiento?: las claves de la unión

 

Para potenciar el entendimiento y la búsqueda de acuerdos, recomiendo las siguientes actuaciones:

    • Reflexionar y replantearse cómo se van a afrontar las responsabilidades y las diferencias en pareja. Convivir en los tiempos de hoy, no es una cuestión de fe ni de confianza, requiere un esfuerzo personal y tener el propósito firme de intentar entenderse. Si cada uno trata de imponer su criterio porque entiende que hay una competencia, sin hablar claro, negociar, ni plantear cambios, puede que no se logre obtener lo que se desea como pareja.

 

    • Identificar cuál es el problema a resolver. Se ha de ser lo más específico posible al pedir un cambio o ayuda en algo. Por ejemplo, en lugar de pedir a alguien que sea “más atento” (muy general), ha de formularse algo más concreto como “cuando cenemos me gustaría que no mirarás el móvil”.

 

    • Buscar un contexto adecuado y dejar tiempo suficiente para hablar con calma. Si se ha discutido mucho en alguna zona de casa, por ejemplo, puede ser más fácil tratar los temas en un espacio neutro donde no se haya discutido. Es fundamental no tener prisa si se quiere llegar a acuerdos.

 

    • Tratar uno a uno los temas emocionalmente difíciles. Esto ayuda a que no se saquen otros temas pasados o sensibles que distraen del objetivo de la conversación y puedan generar otro conflicto.

 

  • Ser capaces de expresar las dudas, quejas e inquietudes, sin emitir juicios o soluciones inmediatas. Empatizar y ponerse en el lugar del otro, sin necesidad de simpatizar o estar de acuerdo, va a ayudar a conocer cómo se siente el otro ante las dificultades y fortalece la relación.

 

Cuidar la relación es muy beneficioso y no solo porque supone una fuente muy importante de apoyo, compañía, intimidad y placer. Es conocido que las parejas estables que se respetan y se sienten cercanas, gozan de mayores niveles de felicidad y bienestar personal, mejor salud física y mental.

 

    • Mantener la tranquilidad y ayudar al otro a tranquilizarse durante el curso de la conversación. Un estado de ira o nerviosismo hace que se pierda la objetividad de los asuntos, dificultando una comunicación calmada. Aprender a respirar, relajarse o darse autoinstrucciones de tranquilizacion ayudan a retomar una conversación productiva.

 

    • Aceptar las diferencias. La aceptación en un sentido psicológico, no es resignarse, sino comprender los motivos de ese comportamiento que irrita atendiendo a su historia previa. En el caso de una pareja que desea acabar con el comportamiento controlador de uno de ellos, se ha de entender que se está más cerca de cambiarlo si ambos comprenden lo que ha llevado a ello (por ejemplo, que haya sufrido una infidelidad pasada, inseguridad…) y lo que ocasiona en la pareja (una enorme molestia, falta de libertad de la otra parte…).

 

    • Mantenerse unidos frente al problema.Unirse frente al problema y plantearlo como un tema fuera de “él” o “ella”, impulsa la búsqueda de soluciones. Algunos temas, los planteo en terapia de pareja como si fuesen un problema laboral. La carga emocional se reduce y ambos aportan ideas, que se aprovechan para tratarlos como éxitos en la pareja.

 

    • Poner en práctica las habilidades de comunicación y asertividad. Las quejas, en mi opinión, esconden una necesidad. Por eso, es muy recomendable plantearlas expresando los sentimientos de cada uno (“me veo sola”, “me duele que…”), proponiendo cambios (“me gustaría que…”) y destacando las consecuencias positivas para los dos si se consiguen. Es más eficaz hacerlo de forma directa, sin evasivas ni esperando que el otro las adivine.

 

  • Reír y disfrutar de experiencias agradables para los dos. El uso del humor y el intercambio de actividades placenteras juntos, favorece un clima positivo tras los momentos delicados. Además, se ha demostrado que previene y alivia el impacto de los conflictos, ya que aumenta el estado anímico de la pareja.

 

En definitiva, la convivencia y las diferentes situaciones por las que transcurre la vida en pareja ponen a prueba las relaciones. Cuidar la relación es muy beneficioso y no solo porque supone una fuente muy importante de apoyo, compañía, intimidad y placer. Es conocido que las parejas estables que se respetan y se sienten cercanas, gozan de mayores niveles de felicidad y bienestar personal, mejor salud física y mental (Argyle, 1987; Kposowa, 2000; Myers & Diener, 1995; Simó, Hernández & Muñoz, Soler, en prensa).

Es necesario dejar claro que no es suficiente confiar en que saldrá bien o en que simplemente el “amor” lo resolverá, ya que las relaciones de hoy requieren un esfuerzo consciente e importante de diálogo, negociación y transmisión de los deseos de los dos. Ir hacia delante y no obviar los temas que surjan, va a permitir avanzar como pareja unidos, aunque no siempre sea un camino de rosas.

 



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