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Depresión mayor, un monstruo vencible.

woman-1006100_192por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

   La depresión mayor es uno de los trastornos afectivos más frecuentes a pesar de lo cual no es bien conocida por la población general. Esto genera un retraso en el diagnóstico y el tratamiento, el menosprecio y estigmatización por parte de las personas que rodean al paciente y frecuentes abordajes inadecuados.

  Con anterioridad este trastorno ha recibido el nombre de depresión melancólica o depresión endógena entre otros. En España se ha estimado que el 28% de los pacientes que padecen depresión mayor no son diagnosticados cuando acuden a Atención Primaria. Un estudio reciente reflejó que en España el 59% de los pacientes con depresión mayor no acudió ni a atención primaria ni a especializada el año anterior, y de estos, el 76% no recibieron ningún tipo de tratamiento

  Afecta con mayor frecuencia a las mujeres en una proporción de 2/1. En una sociedad occidental casi el 20% de los sujetos de la población la sufre a lo largo de su vida y cerca de un 7 % la padece en un año. Además, junto con el alcoholismo, es el trastorno mental que más suicidios consumados genera. Son cifras importantes, sin duda.

  No conocemos todavía bien las causas pero el mecanismo que la produce es eminentemente biológico. A diferencia de la distimia, a la que ya hemos dedicado un video monográfico que puede ver en el pie de la página, no se trata de un trastorno vinculado a la personalidad o la biografía del sujeto. Ocasionalmente puede aparecer tras la exposición a un factor de estrés pero no es lo más frecuente.

  La depresión mayor suele aparecer de repente, en sujetos previamente sanos, sin desencadenante alguno y tiende a repetirse en el tiempo con una periodicidad que oscila entre unas cuantas semanas y varios años. Suele aparecer en primavera y en otoño pero puede hacerlo en cualquier época del año. Es la depresión con mayor carga genética y cuenta con múltiples marcadores biológicos específicos (disminución del factor neurotrófico derivado del cerebro, disminución de la fosforilación de la proteína CREB, disminución de la actividad del transportador de serotonina o alteración de la secreción de cortisol entre muchísimos otros).

  Una parte importante de los pacientes, especialmente hombres, enmascaran su depresión buscando un autotratamiento con tóxicos como alcohol, cocaína o cannabis.

  Hay además otros factores que pueden causar depresión como:

  • Alcoholismo.
  • Cáncer.
  • Dolor crónico.
  • Corticoides.
  • Betabloqueantes.
  • Insomnio crónico.
  • Otros.

  La depresión mayor se asocia a muchas enfermedades físicas (hipertensión, cardipatías, cáncer, etc.), a otros trastornos mentales y a una tasa elevada de suicidio consumado. Es un trastorno que paraliza la vida del sujeto tanto en el plano social y familiar como laboral. Es el trastorno mental además con un coste sanitario y en la productividad mayor.

  Los síntomas de la depresión mayor son diferentes a los de la distimia lo que permite su diferenciación en la mayor parte de los casos. Además de los síntomas que comparte con la distimia como estado de ánimo triste, llanto o sentimientos de desesperanza y vacío, la depresión mayor presenta específicamente:

  • Fatiga y pérdida de energía.
  • Desaparición de la capacidad de disfrutar de actividades placenteras.
  • Enlentecimiento del pensamiento y los movimientos.
  • Merma del rendimiento laboral y doméstico.
  • Disminución de la resonancia con las emociones de los demás.
  • Disminución del apetito y del peso.
  • Aislamiento social y familiar
  • Abolición del apetito sexual.
  • Empeoramiento matinal.
  • Ideas persistentes de muerte y, eventualmente, de suicidio.
  • Insomnio por despertar precoz.
  • Ideas delirantes (casos graves) de ruina, enfermedad, culpa, nihilistas etc.

  La depresión mayor se puede y se debe tratar.

  Un episodio depresivo mayor puede remitir sin tratamiento en dos años pero la vida para el enfermo en ese periodo sería un infierno que muchos no soportarían.

  El tratamiento es esencialmente farmacológico con dosis medias/altas de antidepresivos incisivos como:

  • Venlafaxina
  • Desvenlafaxina
  • Clomipramina
  • Imipramina

  Los casos menos graves pueden ser tratados con Inhibidores de la recaptación de serotonina como fluoxetina, escitalopram, etc. Es frecuente que a lo largo de la primera fase de tratamiento se deban cambiar las dosis o combinar varios medicamentos.

  Los síntomas pueden tardar en mejorar hasta 3-4 semanas por lo que se deberá extremar las precauciones en este periodo al ser más frecuentes los suicidios especialmente en población adolescente.

  Los casos más graves requieren hospitalización. En los ancianos o pacientes con problemas médicos que contraindican el tratamiento farmacológico puede ser empleada la terapia electroconvulsiva con anestesia (antes denominada electroshock).

  Un 5-15% de los pacientes no muestran respuesta al tratamiento y deberán ser tratados con los protocolos de depresión resistente que ya vimos en un video específico que puede ver más abajo en el pie de este post).

  Es importante destacar que el tratamiento de un episodio depresivo mayor debe ser mantenido entre 12 y 18 meses, mucho más allá de la remisión de los síntomas, pues de otro modo las recaídas a corto plazo son seguras.

  Hay que tener precaución con el hipérico o Hierba de San Juan, de venta sin receta médica y que podría ayudar a algunos pacientes con depresión leve. Puede alterar la acción de otros medicamentos en el cuerpo, como los antidepresivos, y tomada en exceso puede causar complicaciones graves (síndrome de serotonina).

  Los casos leves y moderados pueden beneficiarse además de la terapia cognitivo conductual de Beck que enseña al paciente a tomar conciencia de sus síntomas y detectar los factores que empeoran su depresión. También le enseña habilidades para la resolución de problemas y modificar los pensamientos negativos que inundan su mente.


distimia

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