Distimia

La distimia es la gran ignorada por la psiquiatría actual en el grupo de las depresiones. Su falta de respuesta completa a antidepresivos y la escasa formación en psicoterapia de los psiquiatras occidentales hacen que estos pacientes reciban casi exclusivamente tratamiento farmacológico sintomático con antidepresivos y benzodiacepinas.

 

Esto se traduce en la cronificación de su trastorno por su respuesta nula o incompleta y su confusión con la depresión mayor resistente.

 

El encarnizamiento farmacológico, el empleo continuo de benzodiacepinas y la ausencia de una perdida funcional importante del sujeto con la enfermedad suele evidenciar la presencia de una distimia.

 

Aunque la depresión por distimia cuenta con muchos síntomas comunes con la depresión mayor, suele diferenciarse en varios puntos:

 

  • Empeora por la tarde en lugar de hacerlo por la mañana
  • No abole por completo la capacidad de disfrutar de actividades placenteras
  • No suele presentar falta de apetito
  • No suele tener abolido el impulso sexual
  • Presenta insomnio de conciliación en lugar de despertar precoz como lo hace la depresión mayor
  • Carece de variaciones estacionales 

La distimia suele ser el resultado de crianzas negligentes, infancias con malostratos, padres hiperexigentes o descalificadores que se traducen en personalidades introvertidas y solitarias, con sentimientos de desesperanza, inferioridad o impotencia, escasa asertividad, represión de la agresividad, etc.

 

La distimia, por tanto, cuenta con rasgos de personalidad asociados bastante específicos y una forma de interpretar la realidad con fuertes distorsiones. Son pacientes que entienden desde la adolescencia que la tristeza forma parte consustancial de la vida por lo que tardan mucho en identificar su problema. Es muy frecuente que alcancen su senectud con un profundo sentimiento de impotenci y desesperanza si no han recibido el tratamiento adecuado.

 

Ocasionalmente estos pacientes pueden presentar episodios depresivos mayores añadidos en cuyo caso se denomina su estado como una Depresión doble. Prácticamente cualquier antidepresivo puede mejorar en parte los síntomas de la distimia pero no lo hacen nunca de forma completa ni duradera. Ningún antidepresivo ha sido capaz de mostrar superioridad frente a los demás.

 

Debido a la rigidez del aparato písiquico del anciano, la psicoterapia por introspección no está indicada. Pero la terapia de apoyo e incluso la cognitivo conductual puede ayudar al paciente a modificar sus distorsiones a la hora de interpretar la realidad, y corregir la desesperanza impregnada de anticipaciones negativas que hace de su futuro.

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