Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
Seleccionar página

E-health: La revolución médica

por Dr. Sergio OliveroE-health: La revolución médicas Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

Uno de los grandes logros de internet ha sido revolucionar la medicina empoderando al paciente frente al médico. Antes acudíamos al médico sin saber nada de él ni de nuestra enfermedad. Todo lo que podíamos hacer era consultar con otro médico y probar si el primero no nos había convencido.  Ahora la mayor parte de los pacientes que acuden a la consulta conoce muchos detalles de su diagnóstico, de sus posibles tratamientos y, como no podía ser de otro modo, de la experiencia de otros pacientes y los conocimientos sobre la patología en cuestión del médico al que ha decidido consultar. Internet ha horizontalizado la relación médico-paciente y eso ha beneficiado incuestionablemente a muchos pacientes. Pero tales cambios todavía no han cristalizado lo que hace que todavía se produzcan grandes excesos, defectos y errores que unos pacientes pueden detectar pero otros no.

En 2013 el Pew Internet Project estimó que la mitad de la población norteamericana había hecho al menos una consulta de medicina en el pasado año a través de Google, Wikipedia y webs institucionales de información médica especializadas como www.webmd.com. Los datos indican que esa proporción crece más cada año. La pregunta es ¿es veraz la información a la que el paciente accede? ¿Tienen capacidad todos los pacientes que acceden a una fuente de leer esa información con suficiente espíritu crítico? La respuesta es probablemente negativa.

En un reciente artículo de una de las 5 revistas internacionales más relevantes de medicina (“Drug safety in the digital age”, de Hwang, Bourgeois & Seeger en el New England Journal of Medicine), los investigadores encontraban que a pesar del debate sobre su credibilidad Wikipedia es la fuente más consultada. Sin embargo un 67 % de las referencias farmacológicas no se actualizaban dentro de las dos semanas siguientes al anuncio de novedades relevantes sobre su contenido por parte de la Food an Drug Administration (el equivalente del de la Agencia Europea del Medicamento). Un 36 % de las referencias no estaban actualizadas después de un año de producidos los anuncios.

Es evidente que el paciente está desprotegido frente a estos fallos de información y que su desprotección aumenta cuanto más se aleja de las fuentes fiables. Esto hace que siga siendo el médico quien, con frecuencia, puede ofrecer al paciente una información más veraz al menos en lo que respecta a detalles muy recientes o muy especializados.

Este hecho facilita además que el paciente incurra en valoraciones hipocondriacas de la información recibida y desarrolle mayores preocupaciones sobre su salud que las que motivaron su búsqueda (los llamados “cibercondríacos”). Emulando al gran Forges, bien podríamos imaginar en estos casos la noticia: “La OMS advierte que internet puede empeorar su salud”.

La medicina basada en internet debe mejorar. Los contenidos deben tener una mayor regulación y son las instituciones sanitarias quienes deben velar por su veracidad. Por otro lado debemos caminar hacia una “democratización” de los contenidos científicos para que la información no solo sea cada vez más veraz sino, además, gratuita.

La relación médico-paciente es hoy mucho más horizontal gracias a internet. Sin duda es un hecho revolucionario y fantástico. La llamada e-Health (salud electrónica) ha revolucionado los procedimientos médicos extendiendo las vías de ayuda al paciente. Pero es incuestionable que, al menos de momento, el médico no puede ser sustituido en la relación médico-paciente por un robot.

¡Reciba nuestros artículos en su correo electrónico!


ÚLTIMOS POSTS DE ESTA SECCIÓN

La realidad tras la terapia de conversión o reparativa en la homosexualidad.

Discutimos los conocimientos actuales sobre el origen de la homosexualidad y su papel en la evolución del grupo humano, así como un análisis de la llamada terapia de conversión o reparativa y de su nula fiabilidad científica y de cómo ha sido descartada por su carácter pseudocientífico por estar basado en principios tan sólo religiosos carentes de toda conexión con la ciencia.

La pseudodemencia, una “demencia” reversible con frecuencia ignorada.

    La pseudodemencia es un trastorno depresivo que afecta a un 0,4 -2,1% de la población mayor de 65 años y, aunque e presenta como una demencia, es perfectamente reversible con un tratamiento antidepresivo adecuado. Su detección y, sobre todo, su diferenciación de otros procesos irreversibles de deterioro cognitivo es de vital importancia para un tratamiento precoz y eficaz.

Adicción al Fortnite ¿la nueva reina de las todas adicciones a los videojuegos?.

Un juego con 250 millones de usuarios, una compañía valorada en 8000 millones de dolares, hablamos de Fortnite el videojuego más adictivo en sentido estricto, un problema para muchas familias que ven cómo sus hijos abandonan sus estudios y sus relaciones sociales y familiares, incluso su higiene, alimentación o sueño. La reina de las adicciones a los videojuegos que, sin embargo, cuenta con un tratamiento eficaz.

Violencia y enfermedad mental ¿Mito o realidad? Un análisis científico.

Analizamos en este post los datos epidemiológicos sobre la violencia en los enfermos mentales., su incidencia real en los delitos con resultado de muerte, su incidencia como víctimas, un detalle que con frecuencia olvidamos y que es muy relevante estadísticamente, y, sobre todo, la falta de una legislación que obligue a los pacientes graves a tratarse ambulatoriamente, presente en otros países occidentales y ausente en el nuestro, y que podría reducir o eliminar las muertes causadas por enfermos mentales por completo.

Instagram sin filtros, su impacto real en la salud mental del usuario.

Instagram es la red social de moda, alcanzando el pasado verano más de un billón de usuarios activos en todo el mundo. En España, con más de 12 millones de usuarios, es la tercera red social más utilizada entre menores de edad y adultos jóvenes. Es una plataforma constructiva, visualmente atractiva, donde ver y compartir contenido de interés, permitiendo la expresión de la identidad y la ampliación y fortalecimiento de los lazos sociales. Lamentablemente, expertos e investigadores en el campo de la salud mental alertan de que el uso de Instagram puede producir un impacto negativo en el bienestar y salud psicológica, especialmente para los más jóvenes. Múltiples estudios con una amplia muestra de población, señalan el elevado riesgo a padecer trastornos de ansiedad y depresión, así como otras problemáticas psicológicas. Instagram se ha convertido en un tablón de vidas adulteradas y perfectas que generan sentimientos de fracaso, de pérdida del aprovechamiento de la vida y envidia, por la inevitable comparación social. Está diseñado por especialistas que han logrado que el usuario necesite estar continuamente revisando contenido, de forma que puede desembocar en una dependencia comportamental. Paradójicamente provoca un mayor aislamiento y sentimientos de soledad, a pesar de la hiperconectividad social. La estabilidad emocional y autoestima se ven amenazadas por las reacciones y comentarios de los demás usuarios, debido a la elevada exposición al acoso online o cyberbullying. Existe amplia evidencia del impacto negativo sobre la imagen corporal y la autoestima, por la insatisfacción con el cuerpo y la apariencia que produce la comparación con perfiles de modelos e influencers, aumentando el riesgo de trastornos de la alimentación, afectando especialmente a adolescentes y mujeres jóvenes; también los hombres jóvenes se ven afectados. Es indispensable profundizar en el impacto de este tipo de plataformas sociales, y alertar de la necesidad del uso responsable y constructivo que no ponga en riesgo la salud mental, especialmente de los más jóvenes.

Cibercondría: una Hipocondría 2.0 agravada por la era digital.

La cibercondría es la hipocondría 2.0 de la era digital. 1 de cada 10 visitas diarias al Dr. Google versa sobre salud y 8 de cada 10 usuarios de internet busca de forma regular temas de salud en la web. Lejos de obtener un efecto tranquilizador esta conducta genera ansiedad porque las fuentes rara vez son fiables y científicas y ofrecen una información mal ponderada. Analizamos hoy esta patología que va en aumento cada día.

¿Qué le ha parecido este artículo?

¡Valórelo! 🙂

Share

Pin It on Pinterest

Share This