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El burnout médico y las nuevas tecnologías.

 

manospor Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

El síndrome de Burnout (SBO) fue descrito por primera vez en 1970 por el psicólogo norteamericano Herbert Freudenberger que observó frecuentes síntomas de extenuación emocional, distanciamiento afectivo y alcoholismo entre profesionales de la salud.

Con posterioridad se ha comprobado que el SBO afecta a cualquier profesión que requiera un nivel mantenido de alerta por lo que no tiene siempre relación con la intensidad del estrés pero si, en cambio, con el componente emocional de la tarea:

  • Una persona en paro pero siempre atenta a una oportunidad para sacar adelante a sus hijos.
  • Un operario con una tarea sencilla pero rutinaria y relevante que no puede equivocarse aún haciendo siempre lo mismo
  • Un médico de atención primaria que debe tomar 60 decisiones en una hora.

Todos ellos pueden acabar sufriendo burnout.

Recientemente la revista Time se hacía eco del síndrome en los médicos afirmando que es la población más afectada por este trastorno. El síntoma más extendido en el medio sanitario es la indiferencia hacia el paciente, aquel para el que se ha preparado toda su vida, rendido cientos de horas de ocio para sacar tiempo para el estudio y e importantes momentos familiares sacrificados por dedicación al trabajo.

 El dato es preocupante: más del 50% de los médicos en USA refieren sentirse así hacia sus pacientes. Sospecho que en nuestro medio no debe ser muy diferente.    

 Este hecho se traduce en conductas poco profesionales, alcoholismo, decepción por parte del paciente y mayor probabilidad de error.

 Curiosamente, un estudio reciente llevado a cabo en la prestigiosa Clínica Mayo de Minnesota, USA, encontró en un estudio realizado sobre médicos, una relación directa entre número de horas de trabajo digital y SBO. Los investigadores no encontraron que la tecnología supusiera un estrés mayor para médicos veteranos por estar menos familiarizados que los jóvenes con las nuevas tecnologías.

 La digitalización de la medicina ha mejorado el acceso del paciente a la información, la monitorización remota del paciente por su médico, la teleadministración y el control de recetas, la privacidad de los datos y muchos otros aspectos que han dado mayor calidad a la asistencia, y reducido la probabilidad de errores pero, en cambio, nos ha alejado físicamente del contacto con el paciente (palpación, auscultación, consuelo, olor, tacto etc).

Hemos llegado a una especie de despotismo ilustrado en la medicina: “Todo por el paciente pero sin el paciente”. Hace poco vi un chiste sobre este aspecto que resumía esta situación. El encabezamiento era “El cuidado centrado en el paciente”. Un paciente encamado ocupaba el centro de la imagen. A los lados de la cama había dos médicos atentos a su ordenador y a su tablet mientras daban la espalda al paciente que se encontraba sólo aun estando acompañado. Pueden ver el chiste aquí:  https://healthcarethejournal.org/2014/11/13/patient-centered-care/.

Hoy no es raro que el médico no cruce apenas su mirada ahora con el paciente y muestre mayor preocupación por teclear bien la información en el ordenador. Hace dos años un estudio de satisfacción de paciente evidenciaba que mucho más que el acierto en el diagnóstico o la mejoría con el tratamiento, lo que más valoraba el enfermo es ser tratado con cariño y empatía.

La enfermedad siempre es dura, pero sentirse acompañado en el padecimiento, ser compadecido por el médico, alivia en parte ese sufrimiento.

La irrupción de la tecnología en la medicina ha revolucionado las técnicas y mejorado muchísimo la calidad de asistencia. Pero ha supuesto un coste. Se ha interpuesto entre el médico y el paciente y ha hecho que los dos se sientan más sólos en la consulta. El coste añadido para el médico puede ser un incremento en la incidencia del SBO.

No olvidemos la esencia del acto médico, la compasión. Si robotizamos la relación médico-paciente acabaremos robotizándonos todos.

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