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El deterioro cognitivo leve, un trastorno extendido y tratable

por Nuria Rivas Fernández, Neuropsicóloga Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

  “Comencé a percibir olvidos inexplicables hace 6 meses. Aunque no tenía otros síntomas, los fallos de memoria generaron suficiente preocupación en mí para que acudiera a consulta. Mis 50 años me hacían pensar en una demencia de aparición precoz aunque en mi familia no existían antecedentes. Presenciaba el zarpazo que el Alzheimer le había dado a la madre de Consuelo, mi mejor amiga ,y no quería correr la misma suerte”. 

    Mercedes describía una situación que afecta a un número creciente de personas y que no siempre reviste gravedad o irreversibilidad, el deterioro cognitivo leve (DCL), un trastorno diferenciado de la demencia pero que a veces la precede.

  Suele aparecer como un punto intermedio entre lo que se valora como cambios propios de un envejecimiento normal y otro tipo de cambios propios de enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencias.

    El concepto de DCL fue definido a principios de los 90`pero no fue hasta finales de los noventa que fue estudiado sistemáticamente por Petersen, que limitó la merma a la memoria y estableció los criterios de diagnóstico que aún hoy siguen  siendo utilizados con modificaciones. 

     En años posteriores, este concepto se ha ido ampliando al observarse la existencia de distintos patrones clínicos, lo que favorece la identificación de patrones de distintas etiologías, como vascular, metabólica, degenerativa, etc.).  

   La exploración neuropsicológica es una herramienta clave para el diagnóstico del DCL y las demencias. Valora la memoria y el resto de funciones cognitivas:  atención, lenguaje, lectura, razonamiento visuoespacial, funciones ejecutivas, psicomotricidad, velocidad de procesamiento, etc.

     Cuando aparece el DCL, puede afectar a la memoria aisladamente o de forma paralela mermar otras capacidades cognitivas del paciente, como la atención, la memoria, el lenguaje, las funciones ejecutivas, como la capacidad de planificación y la flexibilidad cognitiva, así como en habilidades de lectura y escritura. Por tanto, en la actualidad los criterios de Petersen se han modificado para incluir la afectación de cualquier función superior. Los resumimos a continuación:

  1. Quejas de fallos cognitivos por paciente y/o informador fiable.
  2. Se observa progresión respecto a un nivel previo (no debido a intoxicación, delírium ni depresión).
  3. Presencia de deterioro cognitivo evidenciado mediante evaluación clínica: alteración de memoria o de algún proceso cognitivo, como atención, lenguaje, percepción, planificación, inhibición, etc.
  4. El deterioro cognitivo no interfiere en las actividades de la vida cotidiana.
  5. Ausencia de criterios diagnósticos de demencia.

     En función de las áreas afectadas por el deterioro, el DCL se divide en los siguientes subtipos:

  1. DCL amnésico: con alteración de memoria,
  2. DCL de dominio único distinto de la memoria: como atención, lenguaje, funciones ejecutivas o visuoespaciales,
  3. DCL multidominio: con al menos dos dominios cognitivos alterados.

     La importancia de este conocimiento y en lo que coinciden todos los  estudios es en la necesidad de realizar un reconocimiento precoz y un seguimiento estrecho del deterioro, ya que hay una alta tasa de conversión a demencia, siendo aconsejable pasar de manera regular un breve screening para detectar el deterioro cognitivo, y en caso necesario, realizar después una valoración neuropsicológica más exhaustiva.

   Los objetivos principales del tratamiento del DCL son:

  • Mejorar la pérdida de memoria.
  • Evitar o prevenir  la aparición del síndrome de demencia.
  • Tratar los primeros síntomas de la demencia.

  Nuestra paciente, Mercedes, tuvo suerte y mejoró completamente con la retirada de las benzodiacepinas que llevaba años tomando, tratamiento de su tabaquismo y su hipertensión arterial, mejoría de su nutrición, planificación de un ejercicio físico regular y unas sesiones de estimulación cognitiva. Con estas medidas conseguimos revertir su pérdida de memoria. En otros casos más graves, en cambio,es necesario el tratamiento neurológico sobre todo cuando son la antesala de una demencia. Por eso, lo prioritario es siempre preservar al máximo la autonomía y la calidad de vida del paciente, ayudarle a retener lo que todavía no ha perdido. .  

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