Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
Seleccionar página

El duelo normal o ajustado

por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

  Definimos duelo como la tarea emocional y cognitiva que nos permite comprender y acabar encajando que una persona querida fallecida nunca más volverá a estar con nosotros.   

  Tras la muerte de un ser querido pasamos por una primera etapa breve de shock (la fase de negación). Durante esta fase no podemos aceptar la pérdida y actuamos como si la persona siguiera viva. Podemos incluso perder las ganas de vivir y ver en nuestra muerte una posibilidad de reencontrarnos con ella. La persona siente perplejidad y desamparo al ver cómo ha desaparecido tanto la persona como todo lo que tenía depositado en ella (el afecto, los deseos, la esperanza, proyectos, identificaciones etc.)  Esta etapa dura una o dos semanas.

  La segunda fase del duelo (fase de identificación) comienza con la aceptación intelectual, que no emocional, de la pérdida. Comenzamos a perder el apetito, las ganas de hacer nada y la capacidad para disfrutar cualquier placer. Dormimos mal, estamos muy nerviosos e irritables y lloramos con frecuencia. Abandonamos nuestro propio cuidado (higiene, indumentaria, actividad física y social) y con frecuencia soñamos con que nos encontramos con la persona ausente. Existe una rigidez del pensamiento en torno a vivencias y recuerdos con la persona querida. La intolerablemente dolorosa culpabilidad por no haber podido evitar la pérdida a veces necesita proyectarse sobre los demás por lo que se busca personas del entorno a las que atribuir la responsabilidad (familiares, cuidadores, instituciones, autoridades públicas, médicos etc.). Los niños no suelen proyectar la culpa y por el contrario interpretan la muerte de su padre/madre como como un abandono voluntario a modo de castigo por su mala conducta. En esta fase se produce la identificación con el/la ausente incorporándose ideas, gestos u objetos de él/ella a la vez que se toma distancia del mundo externo, se torna introvertido y rechaza el consuelo de los demás. Necesita centrarse en la elaboración de la pérdida. En esta etapa existen sentimientos ambivalentes hacia la persona querida centrados en los aspectos buenos y los aspectos malos de la relación. Esta fase dura unos meses.

  La tercera y última fase (fase de reconexión) está caracterizada por la asunción emocional de la pérdida y la aparición de nuevos intereses y relaciones. Los síntomas ansiosos y depresivos se van atenuando hasta desaparecer. La persona amada comienza a formar parte del pasado y se toma de nuevo contacto con actividades de placer y trabajo. Esta fase supone el final de la difícil elaboración o digestión del duelo que finaliza pasados habitualmente entre seis meses (media en USA) y un año (media en Europa) y rara vez dos. 

  En el duelo normal o ajustado no es necesario el tratamiento si no que es suficiente con el apoyo de las personas más allegadas y la tranquilidad suficiente para poder elaborar la pérdida.


distimiaDistimia: la depresión (pseudo) resistente (Video)

La distimia es la gran ignorada por la psiquiatría actual en el grupo de las depresiones. Su falta de respuesta completa a antidepresivos y la escasa formación en psicoterapia de los psiqiuatras occidentales, hacen que estos pacientes… (seguir leyendo).



La depresión mdepresión resistenteayor resistente (Video)

La depresión mayor puede mostrar resistencia al tratamiento hasta en un 30% dependiendo de los intervalos de edad. Con un tratamiento adecuado este porcentaje puede reducirse hasta unas tasas insignificantes. Este video se describen las estrategias… (seguir leyendo).


¡Reciba nuestros artículos en su correo electrónico!


ÚLTIMOS POSTS DE ESTA SECCIÓN

Las claves para entender y afrontar a una relación tóxica.

Dentro de nuestra diversidad hay personalidades que tienen “efectos secundarios” o no deseados que les dificultan el trato con los demás o dañan a las personas de su entorno sin producir el más mínimo beneficio a la comunidad: son las personas tóxicas. Analizamos sus características, así como las formas de afrontarlos con el mínimo desgaste personal y sin llegar a la ruptura de la relación.

Adicción a la comida, una adicción comportamental evidente.

Los alimentos ricos en grasas, azúcares simples y aquellos que han sido procesados actúan en nuestro cerebro como sustancias químicas capaces de desencadenar una adicción. Una vez desarrollada, la adicción es difícil de tratar porque no se puede dejar de comer y requiere la intervención de un equipo multidisciplinar para su recuperación con éxito. Analizamos en este artículo la adicción a la comida, una adicción comportamental no reconocida todavía por las clasificaciones internacionales a pesar de las múltiples evidencias.

El impacto de las redes sociales en nuestra salud y bienestar mental.

Las redes sociales han revolucionado la forma en la que nos relacionamos entre nosotros y con la realidad en poco más de 10 años. El impacto que ha tenido sobre la salud mental ha sido considerable. Analizamos hoy los aspectos tanto positivos como negativos que ha tenido su emergencia en la salud y el bienestar mental.

La importancia del ejercicio en la enfermedad (y el bienestar) mental.

Cada vez hay mayores evidencias que la falta de actividad física genera un aumento en las tasas de depresión y ansiedad en las sociedades desarrolladas y de que el ejercicio físico reglado posee un efecto antidepresivo comparable al de los antidepresivos. Analizamos hoy estoy apasionantes hallazgos.

Hipocondría y nosofobia, sus diferencias y sus similitudes.

Hipocondría y nosofobia comparten la inquietud intensa frente a la enfermedad pero mientras que la primera se produce por el convencimiento de padecerla, la segunda se produce por un miedo anticipatorio a padecerla. Sin embargo con frecuencia son confundidas. Analizamos en este artículo sus diferencias y concordancias tanto clínicas como terapéuticas.

La personalidad pasivo-agresiva, un grave desafío al equilibrio.

Aunque no conocemos con exactitud la prevalencia de los rasgos pasivo-agresivos de personalidad, sabemos que se trata de unas características extendidas en la población, algo más frecuentes en las mujeres, y qu egeneran en el plano relacional, especialmente la pareja y el equipo de trabajo, unas complicaciones que suelen conllevar a la ruptura (divorcio/despido) si no se tratan a tiempo. Analizamos hoy esta peculiar personalidad, sus subtipos y su tratamiento.

Share

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This