Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
Seleccionar página

El ideal del yo: una meta peligrosa

  broken chainpor Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

   Sigmund Freud denominó superyó a la parte de nuestro inconsciente que contiene todas las normas que hemos ido adoptando a lo largo de nuestro desarrollo. Y opera así, de forma inconsciente. No nos planteamos cada día si queremos llegar puntuales o no al trabajo, lo hacemos sin más porque nuestro superyó así nos lo dicta.

   A lo largo de nuestra infancia vamos incorporando normas que nos parecen aceptables porque nos las enseñan personas a quienes admiramos, amamos, tememos o respetamos y, por tanto, a quien queremos imitar. Esas normas poco a poco se vertebran dentro de nosotros hasta conformar lo que podríamos denominar nuestra ley. Aquello que nos indica en cada momento lo que tenemos que hacer, lo que tenemos que querer, cómo tenemos que actuar o qué debemos evitar. Y lo hace de una manera silente, sin que nos demos cuenta, porque opera en el plano inconsciente. Gracias al superyó somos capaces de convivir sin matarnos, de trabajar un lunes aunque no nos apetezca, esperar a que nuestra pareja sexual acceda a  satisfacer nuestro deseo o de cedernos el paso en una rotonda sin colisionar todos en el centro.

   Gracias a esta instancia somos capaces de convivir y colaborar dejando nuestras necesidades individuales a un lado hasta que sea posible satisfacerlas.  SI tenemos hambre esperaremos a terminar nuestro trabajo para ir a comer y si deseamos sexo, esperaremos hasta que podamos tenerlo aunque tengamos que esperar varias horas. No nos iremos a comer en mitad de una reunión ni practicaremos sexo delante de un cliente con un compañero del trabajo al que esa mañana hemos encontrado atractivo. Nos podemos preguntar ¿Por qué hay que respetar la ley? La respuesta mayoritaria será: porque es la ley y hay que respetarla. Y responderemos así sin pensarlo mucho, de forma casi automática, porque ya hay una ley dentro de nuestras cabezas.

 Hasta aquí todo es aceptable y positivo. Sin embargo una parte del superyó está constituida por lo que denominamos “el ideal de yo” y es en éste donde encontramos la trampa de muchas depresiones, ansiedades, sentimientos de inferioridad, autoritarismos, conductas rígidas o competitividad patológica. En una fuente de conflictos que terminan expresándose a través de síntomas diversos.

  Y es así porque el ideal del yo reúne aquellas características y metas que nos obstinamos en cumplir por encima de todo aunque no podamos siquiera acercarnos a cumplirlas. Es la persona que yo creo que tengo que ser o la persona que he creído que los demás han esperado que fuera.

   El otro día cité un artículo del efecto Pigmalión y es aquí donde entronco con aquel post.  Yo puedo ser un fantástico literato pero me sentiré estúpido por no ser bueno en matemáticas como mi padre quería que fuera o mi hermano mayor fue porque sólo las matemáticas “definen” a las personas inteligentes. Puedo ser una persona excepcionalmente creativa pero opto por ser una persona rutinaria y temerosa como eras mis padres y como yo consideré que tenía que ser. El ideal del yo se construye tomando como referencia a otros, nunca teniendo en cuenta lo que somos, de ahí el riesgo. De esa manera, cuando el ideal del yo dista mucho de lo que somos constituye esencialmente una fuente constante de frustración y minusvalía. Como ocurre con el niño que llora tras haber obtenido un 9,5 en el examen (tenía que alcanzar un 10) o las personas que fracasan con el éxito.

  No hay fármaco que resuelva este problema. La solución es exclusivamente psicoterápica. Por todo ello, en un proceso psicoterapéutico, resolver conflictos situados en esta área de la personalidad, conduce a un reencuentro con uno mismo, a un reconocimiento de lo que se es y a dar un salto adelante hacia nuestra presencia en el mundo. Algo muy parecido a un verdadero pero diferido parto del paciente.

¡Reciba nuestros artículos en su correo electrónico!


ÚLTIMOS POSTS DE ESTA SECCIÓN

La realidad tras la terapia de conversión o reparativa en la homosexualidad.

Discutimos los conocimientos actuales sobre el origen de la homosexualidad y su papel en la evolución del grupo humano, así como un análisis de la llamada terapia de conversión o reparativa y de su nula fiabilidad científica y de cómo ha sido descartada por su carácter pseudocientífico por estar basado en principios tan sólo religiosos carentes de toda conexión con la ciencia.

La pseudodemencia, una “demencia” reversible con frecuencia ignorada.

    La pseudodemencia es un trastorno depresivo que afecta a un 0,4 -2,1% de la población mayor de 65 años y, aunque e presenta como una demencia, es perfectamente reversible con un tratamiento antidepresivo adecuado. Su detección y, sobre todo, su diferenciación de otros procesos irreversibles de deterioro cognitivo es de vital importancia para un tratamiento precoz y eficaz.

Adicción al Fortnite ¿la nueva reina de las todas adicciones a los videojuegos?.

Un juego con 250 millones de usuarios, una compañía valorada en 8000 millones de dolares, hablamos de Fortnite el videojuego más adictivo en sentido estricto, un problema para muchas familias que ven cómo sus hijos abandonan sus estudios y sus relaciones sociales y familiares, incluso su higiene, alimentación o sueño. La reina de las adicciones a los videojuegos que, sin embargo, cuenta con un tratamiento eficaz.

Violencia y enfermedad mental ¿Mito o realidad? Un análisis científico.

Analizamos en este post los datos epidemiológicos sobre la violencia en los enfermos mentales., su incidencia real en los delitos con resultado de muerte, su incidencia como víctimas, un detalle que con frecuencia olvidamos y que es muy relevante estadísticamente, y, sobre todo, la falta de una legislación que obligue a los pacientes graves a tratarse ambulatoriamente, presente en otros países occidentales y ausente en el nuestro, y que podría reducir o eliminar las muertes causadas por enfermos mentales por completo.

Instagram sin filtros, su impacto real en la salud mental del usuario.

Instagram es la red social de moda, alcanzando el pasado verano más de un billón de usuarios activos en todo el mundo. En España, con más de 12 millones de usuarios, es la tercera red social más utilizada entre menores de edad y adultos jóvenes. Es una plataforma constructiva, visualmente atractiva, donde ver y compartir contenido de interés, permitiendo la expresión de la identidad y la ampliación y fortalecimiento de los lazos sociales. Lamentablemente, expertos e investigadores en el campo de la salud mental alertan de que el uso de Instagram puede producir un impacto negativo en el bienestar y salud psicológica, especialmente para los más jóvenes. Múltiples estudios con una amplia muestra de población, señalan el elevado riesgo a padecer trastornos de ansiedad y depresión, así como otras problemáticas psicológicas. Instagram se ha convertido en un tablón de vidas adulteradas y perfectas que generan sentimientos de fracaso, de pérdida del aprovechamiento de la vida y envidia, por la inevitable comparación social. Está diseñado por especialistas que han logrado que el usuario necesite estar continuamente revisando contenido, de forma que puede desembocar en una dependencia comportamental. Paradójicamente provoca un mayor aislamiento y sentimientos de soledad, a pesar de la hiperconectividad social. La estabilidad emocional y autoestima se ven amenazadas por las reacciones y comentarios de los demás usuarios, debido a la elevada exposición al acoso online o cyberbullying. Existe amplia evidencia del impacto negativo sobre la imagen corporal y la autoestima, por la insatisfacción con el cuerpo y la apariencia que produce la comparación con perfiles de modelos e influencers, aumentando el riesgo de trastornos de la alimentación, afectando especialmente a adolescentes y mujeres jóvenes; también los hombres jóvenes se ven afectados. Es indispensable profundizar en el impacto de este tipo de plataformas sociales, y alertar de la necesidad del uso responsable y constructivo que no ponga en riesgo la salud mental, especialmente de los más jóvenes.

Cibercondría: una Hipocondría 2.0 agravada por la era digital.

La cibercondría es la hipocondría 2.0 de la era digital. 1 de cada 10 visitas diarias al Dr. Google versa sobre salud y 8 de cada 10 usuarios de internet busca de forma regular temas de salud en la web. Lejos de obtener un efecto tranquilizador esta conducta genera ansiedad porque las fuentes rara vez son fiables y científicas y ofrecen una información mal ponderada. Analizamos hoy esta patología que va en aumento cada día.

¿Qué le ha parecido este artículo?

¡Valórelo! 🙂

Share

Pin It on Pinterest

Share This