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El trastorno histriónico de personalidad en el hombre, la masculinidad enferma

machopor Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

 Hace dos semanas abordamos el trastorno histriónico de personalidad en la mujer y muchas personas escribieron que no se trataba de una patología sólo femenina. No se equivocaban. Dejábamos la segunda parte, la masculina, para este post.

  Muchos estudios han evidenciado tasas mucho más elevadas del trastorno histriónico en mujeres que en hombres pero puede estemos ante un hecho menos evidente. Los hallazgos han podido inclinarse hacia la población femenina por un error metodológico de bulto: muchos de esos estudios han empleado instrumentos específicos para su detección en mujeres.

  Sea como fuere, el trastorno adquiere en los hombres rasgos diferenciales. De la misma  manera que en la mujer la dramatización o teatralización emocional conduce a una hiperfeminización de su conducta, en el hombre genera la hipermasculinización de ésta. Por eso el hombre histriónico:

  • Exagera los rasgos sexuales tradicionales masculinos
  • Presenta una conducta dominada por la exageración de la virilidad
  • Toma la conquista como eje de su comportamiento, el llamado “donjuanismo”. 

   Algunos estudios ha demostrado una tasa mayor dentro de la población homosexual y bisexual si bien en un grupo de este colectivo el patrón histriónico que se observa es el femenino (es lo que se manifiesta externamente con la “pluma”). 

  El hombre histérico se presenta como una persona atractiva, seductora e hipermasculina. Evita el contacto emocional íntimo, exhibe una musculatura hipertrofiada, mira de forma ostentosamente seductora o depila su cuerpo para incrementar su magnetismo sexual. No es casual, por tanto, que muchos hombres histriónicos presenten además una vigorexia (dedicación enfermiza al ejercicio físico y el moldeamiento del cuerpo).  

  Cuando son además inteligentes, suelen ser simpáticos, halagadores, aduladores y presentan facilidad para la expresión verbal superficial.  Estos hombres no se obstinan con su musculación pero cuidan mucho su aspecto físiico. Son muy dependientes del halago y el elogio lo que les lleva a ocupar papeles protagonistas en los grupos sociales, los partidos políticos, el mundo del espectáculo, la prensa rosa etc. Son hombres en apariencia “perfectos” (como maniquíes) pero emocionalmente vacíos por su inmadurez.

  Aunque nos ocuparemos del trastorno narcisista más adelante, es bastante sencillo advertir un cierto solapamiento entre los rasgos histriónicos masculinos y algunos rasgos propios del narcisismo. De hecho, muchos autores emplean narcisismo e histeria masculina como sinónimos. Ambos trastornos, junto con el borderline y el antisocial, pertenecen al grupo de las personalidades inmaduras y sus fronteras pueden ser difusas en ocasiones siendo frecuente la coexistencia en la misma persona de rasgos mixtos.    

  El hombre histriónico dedica su tiempo y sus fuerzas a la conquista amorosa pero no para establecer una relación auténtica, intensa y profunda de pareja. Tan sólo persigue la conquista. El problema es que, culminada la seducción carece de “guion” para lo que sigue por lo que necesita huir.

  En la cama suele presentar:

  • impotencia 
  • preocupación por su rendimiento sexual
  • nula expresión emocional
  • pasividad
  • incapacidad para el preámbulo emocional
  • escasa pasión 

   Poco tiempo tras iniciar una relación comienzan a mostrar frialdad y actitudes de rechazo hacia su pareja (ya no me gustas, eres muy pesada/o), incertidumbre sobre sus sentimientos (no sé lo que siento por tí, necesito tiempo y distancia), inconsistencia en su compromiso (nunca te he querido, nunca te he prometido nada), desinterés sexual e impotencia, relaciones paralelas más o menos clandestinas etc. Por eso es frecuente que el Don Juan acabe huyendo una vez cumplido su propósito y vuelva a iniciar inmediatamente el mismo proceso en serie una y otra vez con una aventura diferente. Lleva a cabo un juego en el que todos pierden.

   Es un trastorno premiado socialmente en muchas culturas (“es más macho el que cubre más hembras”). Por eso es frecuente que sea una personalidad elogiada y sus víctimas, en cambio, inconscientes de la naturaleza real del problema, acaben responsabilizándose del fracaso por su hipotética insuficiencia frente a él (no estoy a la altura de su belleza, fui demasiado insistente, no le dejé suficiente espacio, debería haber sido más comprensiva con sus problemas, debí perdonarle aquella infidelidad etc).  

   El hombre histriónico comparte otras características con la mujer histriónica como ya describimos en el post “El trastorno histriónico de personalidad en la mujer, más allá de la feminidad” y, por tanto, no las vamos a repetir. 

  Como dijimos en el trastorno hsitriónico femenino, el pronóstico depende de la extensión que tenga esta estructura dentro de la personalidad del paciente. Por decirlo de otro modo, de la gravedad del trastorno. Así casos leves suelen percibir los desarreglos que generan en las relaciones y suelen pedir ayuda obteniendo mejorías importantes, Por el contrario una parte que empeora con los años y no muestra interés por ni respuesta alguna al tratamiento. Entre los dos extremos hay una gradación de gravedad cuyo pronóstico es variable.

   La única terapia que ha demostrado capacidad para una reestructuración real y profunda de estos pacientes ha sido la psicoterapia dinámica o de tipo psicoanalítico llevada a cabo por terapeutas expertos. La psicoterapia suele ser prolongada pues el conflicto que subyace es profundo. Con ella, un elevado número de pacientes obtiene una experiencia terapéutica que cambia el rumbo de su vida afectiva, y la de las personas que le rodean. 

  Cuando un hombre le diga después de seducirle que necesita tiempo y distancia no es porqué esté calculando la velocidad, le está diciendo es que que usted no está en su horizonte y que ha llegado al máximo que puede ofrecer por su histeria y lo mejor que usted puede hacer es ofrecerle ayuda para su tratamiento y ponerse a salvo lo antes posible.   


Psicoterapia dinámica o psicoanalítica

Psicoterapia dinámica o psicoanalítica

La terapia dinámica permite aflorar los conflictos inconscientes del paciente y esclarece su relación con los síntomas que presenta. De este modo, a través de la introspección, del análisis de la asociación libre y de la interpretación de los sueños, entre otras herramientas, obtiene la remisión de los síntomas mediante la comprensión emocional de los conflictos inconscientes… (leer más)


 

 

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