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Fobia social, un trastorno mucho más limitante de lo que parece

girl-850117_1920 bluepor Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

 

  ¿Se ruboriza y avergüenza cuando se siente observado? ¿Cree que va a ser juzgado y humillado  por los demás cuando se enfrenta a una situación social? Si es así, probablemente sufra una fobia social.  

  Casi 3.000.000 de españoles sufre fobia social aunque la cifra puede aumentar hasta 11.000.000 en formas específicas. Una gran parte de ellos ven seriamente limitada su actividad laboral, afectiva, sexual y, por supuesto, social. Resulta una cifra nada desdeñable tratándose de un problema que apenas atrae la atención de la psiquiatría.   

  La fobia social se caracteriza por:

  1. Miedo irracional a la exposición social
  2. Ansiedad intensa cuando el sujeto va a exponerse al contacto con otros
  3. Ansiedad durante la exposición
  4. Desarrollo de conductas dirigidas a la evitación de la interacción social.

  La ansiedad alcanza en ocasiones tal intensidad que los pacientes llegan a presentar además:

  • Temblor
  • Cefaleas
  • Urgencia miccional
  • Náuseas
  • Palpitaciones
  • Taquicardias
  • Sensación de mareo.

  El sujeto afectado puede sentirse incapaz no sólo de hablar delante de otros sino incluso meterse en un ascensor o comer con otros o entrar en un baño público en el que pueda haber alguien más. El paciente reconoce su miedo como absurdo pero se ve incapaz de controlarlo por lo que poco a poco generaliza la restricción en su exposición social. En los casos más graves el sujeto deja de trabajar o de asistir a la escuela y rompe cualquier contacto con los demás.

  Hay dos tipos en función de la intensidad de los síntomas y el grado de limitación que produzca:

  • Tipo generalizado: afecta a cualquier situación de exposición social, es muy limitante, aparece en un 2-3% de la población.
  • Tipo específico: afecta a una actividad concreta (ej: hablar en público), limita un área de funcionamiento pero preserva la mayoría, afecta hasta un 35% de la población.

  Todos conocemos a un amigo o compañero de trabajo tímido, poco hablador, solitario, que se sonroja, suda y no mantiene la mirada cuando conversa y que presenta suspiros, le cuesta tragar, tiene la boca seca, tartamudea y muestra una voz temblorosa cuando, en caso de que se atreva, habla en público. Es difícil que imaginemos por lo que está pasando y lo que le ha costado llegar hasta ahí.

  Es frecuente que los síntomas comiencen en torno a los 15 años pero muchos pacientes presentan antecedentes vagos ya en la segunda infancia lo que con frecuencia se traduce en absentismo y fracaso escolar precoz. El hecho de que aparezca en la adolescencia y que en esta etapa sea clave la pertenencia a grupos sociales hace que emocionalmente estos pacientes se conviertan en eternos adolescentes. No evolucionan hacia la siguiente etapa. Son personas sin relaciones estrechas de amistad, con grandes dificultades para relacionarse con personas del sexo contrario, con enormes limitaciones para establecer contactos sexuales, son importantes sentimientos de inferioridad y un mal concepto de sí mismos.

  Es  frecuente que los pacientes procedan de familias con padre y/o madres autoritarias, críticos, violentas, explosivos o descalificadoras. Esta crianza suele cristalizar en una estructura de personalidad insegura, evitativa y temerosa. Su inseguridad con frecuencia les hace víctimas de acoso escolar o bullying lo que incrementa aún más sus temores e inseguridad. En un pequeño grupo no se identifican antecedentes de este tipo y parecen tener una causa genética.  

  Muchos pacientes acaban desarrollando insomnio, dependencia de benzodiacepinas por su tendencia a la automedicación , depresión por sus limitaciones, síntomas obsesivo compulsivos y abuso/dependencia de alcohol pues lo emplean para desinhibirse (casi el 40 % de los pacientes lo desarrollan con el tiempo) lo que complica seriamente su situación. Algunos estudios han encontrado fobia social hasta en una tercera parte de los paciente alcohólicos.

  Sin tratamiento, la fobia social puede durar muchos años e incluso toda la vida. Los tratamientos son esencialmente dos, psicoterapia y psicofármacos. Con frecuencia deben ser combinados para obtener la remisión del cuadro. Desde luego deben incluir también las complicaciones del trastorno.  

La psicoterapia de elección es la terapia cognitivo-conductual, sea de forma individual o en grupo. Ofrece al paciente formas de entender el problema, reaccionar y comportarse alternativas. También sirve para enseñarle habilidades sociales y demostrarle que los demás no le juzgan pues lo normal es que ni siquiera reparen en él. Nuestro grupo ha incorporando ya al tratamiento de la fobia social la terapia de exposición virtual (una forma de exponer al paciente a la interacción social de forma virtual con escenarios en 3D) con muy buenos resultados. 

  El tratamiento farmacológico se basa en la importante capacidad de la paroxetina y la venlafaxina especialmente para provocar grandes y rápidas mejorías de estos pacientes. Otros fármacos que han mostrado utilidad más limitada son la mirtazapina, la fluoxetina y el bupropion. De forma transitoria pueden emplearse benzodiacepinas y betabloqueantes como el propranolol. Estos últimos  eliminan el sudor, el temblor, la taquicardia y la falta de aire causados por la liberación de adrenalina en la exposición social. Antiguamente se empleaban los inhibidores de la monoaminoxidasa pero, a pesar de su eficacia, fueron retirados del mercado por sus potenciales efectos secundarios graves.  Un inhibidor reversible como la moclobemida ha ofrecido resultados contradictorios. 

  Desde la psiquiatría se ha ninguneado este trastorno por no distinguirlo de la simple timidez lo que unido al largo tiempo que el paciente tarda en pedir ayuda, hace que con frecuencia esta patología o no se trate o se trate muy tarde cuando ya ha causado serias limitaciones al paciente. Hoy resulta imperdonable negar tratamiento a estas personas.

  Si conoce un caso no se ría de él, no le ridiculice ni le desprecie. Anímele a confiar en sí mismo y a pedir ayuda especializada cuanto antes. Es una patología que mejora rápidamente con el tratamiento y no se gana nada posponiéndolo.


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Psicoterapia de Exposición Virtual

Grupo Doctor Oliveros dispone entre sus servicios de la Psicoterapia de Exposición Virtual lo que marca un antes y un después en el tratamiento de las fobias pues acorta la duración de las sesiones curando al 100% de los pacientes en muchas de las fobias. Empleando la tecnología de visión en 3D, un soporte informático desarrollado específicamente y sonido (leer más).


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