Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
Seleccionar página

La compasión en el acto médico

La compasión en el acto médico

por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

Desde los orígenes de la medicina tan importante como el tratamiento pautado ha sido el que el médico sintiera compasión (del latín cum passio, compartir el sufrimiento del otro) por el sufrimiento del paciente (del latín patiens, sufriente o sufrido). A diferencia de la empatía (identificación afectiva con el que sufre), la compasión implica además la puesta en marcha de todos los recursos posible dirigidos a mitigar el sufrimiento del otro.

La compasión es un hecho que se produce en muchos mamíferos (se ha evidenciado en elefantes, otros homínidos o incluso équidos) y, por supuesto está presente en la especie humana. Sin embargo, un área de las relaciones humanas donde debería siempre estar presente, la relación médico-paciente, a veces carece de ella. Lamentablemente son muy pocos los que nunca han percibido falta de compasión por parte de algún médico que les ha tratado.

Recuerdo una reunión en el Servicio de Medicina Interna cuando era estudiante en la que me entristeció e irritó que se calificara de “interesante” el caso de una mujer que iba a morir en breve por un lupus eritematoso sistémico. El interés radicaba en que su evolución había sido rapidísima e iba a morir con 31 años cuando es una enfermedad a la que los pacientes sobreviven mucho más tiempo. Obviamente esa paciente había sufrido una cosificación frente a sus médicos, había dejado de ser una persona y había pasado a ser un caso con un número de habitación y una patología, era el lupus de la 33. Igual que una madre inviste a su frágil recién nacido con el manto de su afecto, el médico debe cubrir al paciente con el manto de su compasión. El paciente se desnuda física y anímicamente frente al médico, le muestra su vulnerabilidad, su fragilidad, su dolor y su desconocimiento sobre el mal que le aflige. Y ante eso, el médico debe responder tratándole con respeto, compasión y afecto. Debe acogerle y compadecerle además de tratar su dolencia con los medios necesarios. La mayor parte de los pacientes valorarán esta actitud tanto o más que un tratamiento eficaz pues, de otra manera, sentirán frío en el momento en que precisamente necesitan más el calor, cuando se desnudan.

Lamentablemente, como hemos destacado en post anteriores, en las facultades de medicina no existe la más mínima formación en lo referente a nuestra relación con los pacientes. Nos educan como ingenieros humanos capaces de manejar muchísimos conocimientos y tecnologías pero sin la más mínima referencia formativa al aspecto humanista esencial a la profesión médica. El médico que lo desarrolla es sencillamente porque le interesa o porque forma parte de su personalidad pero no porque nadie se lo enseñe. No es extraño pues, que este factor unido a la tecnologización de la medicina, la masificación de las consultas, las largas listas de espera, la penalización de las revisiones frente a las primeras evaluaciones por las autoridades sanitarias, el burn out de muchos profesionales y las medidas de ahorrar-a-toda-costa, conviertan a la relación médico-paciente en una relación peligrosamente no compasiva.

En las enfermedades mentales este hecho alcanza una especial dimensión pues en ellas lo que “duele” es el propio yo del paciente. Es la persona entera la que sufre. La enfermedad mental cambia al sujeto enfermo mientras dura, le incapacita para su trabajo, sus relaciones sociales y familiares, altera por completo su actividad normal. Por eso, cuando un paciente afecto de una enfermedad mental acude a desnudarse en una consulta, el dolor se multiplica si no encuentra compasión en el psiquiatra o el psicólogo que le trata. Salvando las distancias, se siente, como dice Joaquín Sabina en su canción, “más solo que un torero al otro lado del telón de acero” independientemente de que le prescriba el tratamiento que va a curarle.

La psiquiatría, como el resto de las especialidades médicas, es un conjunto de aspectos técnicos y aspectos emocionales. Si la psiquiatría ha entrado en crisis la última década ha sido muy posiblemente porque la década previa se estableció por la OMS como la década del cerebro. La psiquiatría vivió entonces una radicalización biológica en la que sólo importaban los genes, receptores, los psicofármacos, los neurotransmisores y las vías de conducción nerviosas. Eso llevó a muchos psiquiatras a abandonar el lado humano de la especialidad y tratar al paciente como un caso lo que se tradujo en maltrato de miles de enfermos mentales en el mundo occidental. Fuera cual fuera la naturaleza del cuadro el paciente recibía un tratamiento farmacológico. Si el paciente no mejoraba se le subía la dosis o se le añadía más medicación ocasionándole más efectos secundarios y ningún beneficio. Si no mejoraba se le consideraba crónico y se le apartaba como un caso imposible. Y eso era y es sencillamente inaceptable. No se puede atribuir al paciente algo que deriva de la propia falta de formación del psiquiatra. Si el paciente no mejora, lo más probable es que el psiquiatra no sepa tratarle, no que no tenga curación.

Como ocurre en muchas otras áreas de la civilización occidental es la hora de muchas revoluciones. Es evidente que también ha llegado la hora de la psiquiatría.

¡Reciba nuestros artículos en su correo electrónico!


ÚLTIMOS POSTS DE ESTA SECCIÓN

La realidad tras la terapia de conversión o reparativa en la homosexualidad.

Discutimos los conocimientos actuales sobre el origen de la homosexualidad y su papel en la evolución del grupo humano, así como un análisis de la llamada terapia de conversión o reparativa y de su nula fiabilidad científica y de cómo ha sido descartada por su carácter pseudocientífico por estar basado en principios tan sólo religiosos carentes de toda conexión con la ciencia.

La pseudodemencia, una “demencia” reversible con frecuencia ignorada.

    La pseudodemencia es un trastorno depresivo que afecta a un 0,4 -2,1% de la población mayor de 65 años y, aunque e presenta como una demencia, es perfectamente reversible con un tratamiento antidepresivo adecuado. Su detección y, sobre todo, su diferenciación de otros procesos irreversibles de deterioro cognitivo es de vital importancia para un tratamiento precoz y eficaz.

Adicción al Fortnite ¿la nueva reina de las todas adicciones a los videojuegos?.

Un juego con 250 millones de usuarios, una compañía valorada en 8000 millones de dolares, hablamos de Fortnite el videojuego más adictivo en sentido estricto, un problema para muchas familias que ven cómo sus hijos abandonan sus estudios y sus relaciones sociales y familiares, incluso su higiene, alimentación o sueño. La reina de las adicciones a los videojuegos que, sin embargo, cuenta con un tratamiento eficaz.

Violencia y enfermedad mental ¿Mito o realidad? Un análisis científico.

Analizamos en este post los datos epidemiológicos sobre la violencia en los enfermos mentales., su incidencia real en los delitos con resultado de muerte, su incidencia como víctimas, un detalle que con frecuencia olvidamos y que es muy relevante estadísticamente, y, sobre todo, la falta de una legislación que obligue a los pacientes graves a tratarse ambulatoriamente, presente en otros países occidentales y ausente en el nuestro, y que podría reducir o eliminar las muertes causadas por enfermos mentales por completo.

Instagram sin filtros, su impacto real en la salud mental del usuario.

Instagram es la red social de moda, alcanzando el pasado verano más de un billón de usuarios activos en todo el mundo. En España, con más de 12 millones de usuarios, es la tercera red social más utilizada entre menores de edad y adultos jóvenes. Es una plataforma constructiva, visualmente atractiva, donde ver y compartir contenido de interés, permitiendo la expresión de la identidad y la ampliación y fortalecimiento de los lazos sociales. Lamentablemente, expertos e investigadores en el campo de la salud mental alertan de que el uso de Instagram puede producir un impacto negativo en el bienestar y salud psicológica, especialmente para los más jóvenes. Múltiples estudios con una amplia muestra de población, señalan el elevado riesgo a padecer trastornos de ansiedad y depresión, así como otras problemáticas psicológicas. Instagram se ha convertido en un tablón de vidas adulteradas y perfectas que generan sentimientos de fracaso, de pérdida del aprovechamiento de la vida y envidia, por la inevitable comparación social. Está diseñado por especialistas que han logrado que el usuario necesite estar continuamente revisando contenido, de forma que puede desembocar en una dependencia comportamental. Paradójicamente provoca un mayor aislamiento y sentimientos de soledad, a pesar de la hiperconectividad social. La estabilidad emocional y autoestima se ven amenazadas por las reacciones y comentarios de los demás usuarios, debido a la elevada exposición al acoso online o cyberbullying. Existe amplia evidencia del impacto negativo sobre la imagen corporal y la autoestima, por la insatisfacción con el cuerpo y la apariencia que produce la comparación con perfiles de modelos e influencers, aumentando el riesgo de trastornos de la alimentación, afectando especialmente a adolescentes y mujeres jóvenes; también los hombres jóvenes se ven afectados. Es indispensable profundizar en el impacto de este tipo de plataformas sociales, y alertar de la necesidad del uso responsable y constructivo que no ponga en riesgo la salud mental, especialmente de los más jóvenes.

Cibercondría: una Hipocondría 2.0 agravada por la era digital.

La cibercondría es la hipocondría 2.0 de la era digital. 1 de cada 10 visitas diarias al Dr. Google versa sobre salud y 8 de cada 10 usuarios de internet busca de forma regular temas de salud en la web. Lejos de obtener un efecto tranquilizador esta conducta genera ansiedad porque las fuentes rara vez son fiables y científicas y ofrecen una información mal ponderada. Analizamos hoy esta patología que va en aumento cada día.

¿Qué le ha parecido este artículo?

¡Valórelo! 🙂

Share

Pin It on Pinterest

Share This