Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
Seleccionar página

La comunicación médico-paciente

por Dr. Sergio OlivLa comunicación médico-pacienteeros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

Hace unos años, un amigo endocrinólogo se quedó perplejo cuando su paciente obesa había ganado 5 kilos en dos semanas con su dieta de 1500 calorías. Cuando le preguntó a la paciente sobre la posible causa de ese aumento ella le contestó que había seguido a rajatabla la dieta pero que le había costado mucho comer las 102 galletas del desayuno. Todavía perplejo, leyó la hoja de tratamiento firmada por él que le mostró la paciente y pudo comprobar su propio error: había olvidado poner una tilde en la “o” que separaba el 1 del 2 (quería decir 1 ó 2 galletas con el desayuno, no que desayunara con 102 galletas como había entendido su paciente).

En 2006 el diario The Times publicaba una inquietante cifra: cerca de 7000 norteamericanos perdían al año la vida debido a la mala letra de sus médicos. Evidentemente las consecuencias de un canal averiado de comunicación son múltiples.

La comunicación es clave en la relación médico paciente. En medicina sin comunicación no hay relación, sin relación no hay información y sin información no cabe ni un diagnóstico certero ni un tratamiento eficaz.

La saturación de las consultas, los recortes en la sanidad pública, el precario trabajo de los muchos médicos y la escasa atención que se presta en las facultades de medicina a los aspectos humanistas del sufrimiento humano, han disminuido la comunicación entre paciente y médico lo que ha repercutido muy negativamente en la salud de los pacientes. Por otra parte, el estrés propio del paciente en la consulta de medicina hace siempre que tienda a prestar menos atención en su encuentro con el médico y pueda entender mal sus prescripciones.

Recientemente, se publicó en www.gecetamedica.com un inquietante estudio realizado por la Organización Médica Colegial que encontraba que hasta el 41% de los pacientes consideran que su médico se explica mal. Los términos excesivamente técnicos y las incomprensibles siglas y abreviaturas que nada dicen al paciente eran las quejas más frecuentes. No obstante, una gran mayoría de pacientes habían recibido una aclaración satisfactoria cuando la habían solicitado. Los autores planteaban que todo podía derivarse de una mala imagen del médico como comunicador que se traduce en rechazo por parte del paciente y sus familiares. Los autores creen que, afortunadamente, la información médica en la web puede aclarar muchas cosas que pueden quedar oscuras en la consulta pero, por el contrario, puede ofrecer al paciente información errada o parcial alejándole del conocimiento profundo de la materia.

Es imprescindible que el encuentro médico-paciente se realice en un contexto de confianza, con tiempo suficiente para calmar al paciente y con una información esmerada del médico sobre la patología y el tratamiento que va a aplicar a su enfermo. Es necesario que el paciente tenga una prescripción no escrita a mano y que no dé ningún lugar a dudas ni malas interpretaciones que puedan repercutir negativamente sobre su salud.

En Grecia los estudiantes de medicina empleaban tanto tiempo en estudiar las enfermedades como en estudiar las reglas de la retórica. Ahora, aún con una medicina avanzadísima, sigue siendo necesario sentarse frente al paciente y, mirándole a los ojos, explicarle su enfermedad y su tratamiento. Esta costumbre es, si cabe, más importante en psiquiatría. El paciente psiquiátrico muchas veces tiene mermadas sus capacidades cognitivas por la ansiedad, la depresión, la atención deficitaria por problemas en su pensamiento o la memoria por envejecimiento de sus neuronas. Por eso debemos esmerarnos en que entiendan bien los tratamientos que les prescribimos. Son pacientes de alto riesgo para interpretar incorrectamente nuestras instrucciones y cometer errores que pueden poner en riesgo su salud.
Son unos minutos más pero pueden evitar efectos secundarios, faltas de mejoría e incluso la muerte del paciente.

¡Reciba nuestros artículos en su correo electrónico!


ÚLTIMOS POSTS DE ESTA SECCIÓN

El Síndrome de Diógenes o T. por acumulación compulsiva.

¿Y si luego lo necesito? El síndrome de Diógenes, o como sentirse solo rodeado de objetos. Centenares de personas viven en casas abarrotadas de cosas donde aparecen, a partes iguales, el miedo a guardar y a tirar. Analizamos hoy este trastorno mucho más frecuente de lo que se cree.

Adicción a la comida, una adicción comportamental evidente.

Los alimentos ricos en grasas, azúcares simples y aquellos que han sido procesados actúan en nuestro cerebro como sustancias químicas capaces de desencadenar una adicción. Una vez desarrollada, la adicción es difícil de tratar porque no se puede dejar de comer y requiere la intervención de un equipo multidisciplinar para su recuperación con éxito. Analizamos en este artículo la adicción a la comida, una adicción comportamental no reconocida todavía por las clasificaciones internacionales a pesar de las múltiples evidencias.

El impacto de las redes sociales en nuestra salud y bienestar mental.

Las redes sociales han revolucionado la forma en la que nos relacionamos entre nosotros y con la realidad en poco más de 10 años. El impacto que ha tenido sobre la salud mental ha sido considerable. Analizamos hoy los aspectos tanto positivos como negativos que ha tenido su emergencia en la salud y el bienestar mental.

La importancia del ejercicio en la enfermedad (y el bienestar) mental.

Cada vez hay mayores evidencias que la falta de actividad física genera un aumento en las tasas de depresión y ansiedad en las sociedades desarrolladas y de que el ejercicio físico reglado posee un efecto antidepresivo comparable al de los antidepresivos. Analizamos hoy estoy apasionantes hallazgos.

Hipocondría y nosofobia, sus diferencias y sus similitudes.

Hipocondría y nosofobia comparten la inquietud intensa frente a la enfermedad pero mientras que la primera se produce por el convencimiento de padecerla, la segunda se produce por un miedo anticipatorio a padecerla. Sin embargo con frecuencia son confundidas. Analizamos en este artículo sus diferencias y concordancias tanto clínicas como terapéuticas.

La personalidad pasivo-agresiva, un grave desafío al equilibrio.

Aunque no conocemos con exactitud la prevalencia de los rasgos pasivo-agresivos de personalidad, sabemos que se trata de unas características extendidas en la población, algo más frecuentes en las mujeres, y qu egeneran en el plano relacional, especialmente la pareja y el equipo de trabajo, unas complicaciones que suelen conllevar a la ruptura (divorcio/despido) si no se tratan a tiempo. Analizamos hoy esta peculiar personalidad, sus subtipos y su tratamiento.

Share

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest

Share This