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La necesidad de cuidado en el cuidador

hands-216982 recpor Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

Hasta un 40 % de las personas que cuidan de un enfermo con Alzheimer acaban sufriendo depresión u otra enfermedad psiquiátrica. A los que convivan o hayan convivido con un enfermo bipolar o un paciente esquizofrénico les resultará familiar este hallazgo. Hasta un 90% de cónyuges de enfermos bipolares optan finalmente por divorciarse. Lo cierto es que no es sencillo cuidar de un enfermo crónico que en determinados momentos puede no obedecer a la razón o presenta reacciones imprevisibles.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en la actualidad la familia media española está formada por casi tres individuos (2,74) lo que hace que por cada enfermo crónico haya casi dos familiares cercanos implicados en su cuidado. De esta forma, si contamos tan solo con estas tres enfermedades (demencia, esquizofrenia y trastorno bipolar), alrededor de 1.400.000 españoles presentan cada año una enfermedad psiquiátrica estrechamente relacionada con el cuidado directo de un familiar enfermo. Una cifra nada desdeñable.

Los trastornos que presentan con más frecuencia estos enfermos son depresión, trastornos de ansiedad, insomnio y burnout. Sin embargo, la naturaleza de su situación (trabajar y cuidar del familiar enfermo o dedicarse por completo a su cuidado) dificulta mucho su acceso a la ayuda especializada y, por tanto, su curación.  Este hecho, lejos de ayudar al familiar enfermo, con frecuencia le perjudica en la medida que el cuidador presentará entonces irritabilidad, hostilidad, agotamiento, desesperanza y disminución de su rendimiento con eventual cuidado negligente.

Un ejemplo, obviamente extremo, de esta situación queda maravillosamente plasmado en la última película del genial director alemán Michael Haneke, en la que la relación de un anciano con su esposa demente sobrepasa los recursos de aquel para afrontar el cuidado lo que le lleva finalmente a asesinar a la enferma y suicidarse a continuación como un gesto de amor que evita su mutua destrucción

Para sobrellevar tan penosa situación, el familiar de un enfermo crónico deberá buscar puntos de apoyo en otros familiares, amigos y, por supuesto, instituciones sociales y sanitarias. No hay sentimiento más deletéreo que la impotencia y siempre puede evitarse reconociendo las propias limitaciones y compartiendo con otros la carga que supone el cuidado de un enfermo crónico.  Es importante tener presente el afecto que en otros momentos ha estado presente en la relación y recordar lo que esa persona supone o ha supuesto para el cuidador estando sana.  Otro factor relevante es informarse sobre las características clínicas y evolutivas de la enfermedad. El conocimiento de algo siempre permite una mayor relajación a la hora de afrontarlo. Conocer, por otro lado, las contingencias que puede deparar el trastorno puede permitir tener previstos recursos que hagan del cuidado algo más llevadero.

Es absolutamente esencial alejarse del sentimiento de culpa. Trataremos en otro post este tema, pero la culpa puede llevar a una persona cuidadora a la extenuación y a la persona cuidada a una baja calidad de vida cuando la primera decide afrontar por sí misma todos los cuidados requeridos por la última. He tratado muchos casos así que no entendían que sus familiares estarían mucho mejor cuidados en una residencia con personal especializado en tres turnos que a su cargo.

Tampoco el cuidador debe convertirse en terapeuta del enfermo. No está formado para serlo y con frecuencia puede causarle más daño que beneficio. Recuerdo a la madre de un paciente con esquizofrenia que se obstinaba en exigir a su hijo que apartara las alucinaciones de su cabeza asumiendo que las tenía voluntariamente. Siempre deberá tenerse en cuenta las limitaciones del enfermo y mostrarse empático con ellas. Nunca se le exigirá más de lo que puede hacer, de otro modo tanto cuidador como enfermo verán como su sentimiento de impotencia crece hasta hacerse insoportable.

Vemos que la tarea de cuidar de un enfermo crónico no es sencilla y, cuando es mal conducida, puede agravar la patología del enfermo y hacer emerger patología en el cuidador. Es clave el autocuidado del cuidador. Solo así evitaremos enfermar y garantizaremos la mejor calidad de vida del paciente.

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