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Las consecuencias del maltrato infantil

por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

Cuando uno trata pacientes que acuden a consulta por un padecimiento mental es muy frecuente que al recoger los antecedentes personales nos refieran haber sido objeto de maltrato en su infancia.

Es un hecho mucho más frecuente de lo que creemos pero la víctima no suele reconocerlo frente a familiares, profesores o amigos. Como ocurre con los abusos sexuales, las víctimas procuran ocultar las agresiones a pesar de ser conscientes del terrible sufrimiento que les ha acarreado en sus vidas. Sea por sentirse merecedores de tal castigo, por sentirse indefensos o por sentirse desamparados lo cierto es que el niño maltratado no suele pedir ayuda.

Hoy comparto un video realizado por la Sociedad Irlandesa para la prevención de la crueldad hacia los niños y subtitulado al castellano por www.upsocl.com que promueve la toma de conciencia de la población para este dramático hecho que afecta a millones de niños cada año. Nadie puede justificar nunca la violencia hacia un niño. El abuso se ejerce sobre una persona débil, en desarrollo y que ni siquiera puede entender porqué es agredido. La agresión interviene además modulando la formación del niño y le desvía dramáticamente de lo que sería un desarrollo normal.

Las patologías que estos niños desarrollan en la edad adulta son múltiples: trastornos afectivos, trastornos de personalidad, adicciones, trastorno por estrés postraumático e incluso tendencia a la violencia en sus relaciones sociales y de pareja. Hasta un 30% de los pacientes con una enfermedad mental han sufrido maltrato en su infancia.

Lamentablemente el maltrato infantil no solo daña al niño sino que además le produce unas cicatrices permanentes y extremadamente deformantes que a la larga resultan invisibles pero con una poderosa influencia en la personalidad de quien los ha sufrido.
Recientemente se ha publicado un artículo en el JAMA Psychiatry, una de las revistas de psiquiatría biológica más relevantes en el mundo, en el que investigadores de las Universidades de Nueva York y de Yale evidencian que los adictos a sustancias con antecedentes de maltrato infantil son más proclives a caer en una adicción que los que carecen de tales antecedentes, comienzan a emplear drogas de forma más precoz y tienen una tendencia mayor a la recaída. Los investigadores encontraba una asociación significativa entre tales hallazgos y una densidad menor de neuronas en el sistema límbico (conjunto de regiones cerebrales que regulan la memoria, la atención, los instintos sexuales, las emociones como el placer, el miedo o la agresividad), la personalidad y la conducta) (http://bit.ly/1loFoZ2). Tal defecto podría ser atribuible al efecto tóxico del cortisol, una hormona que se produce en situaciones de estrés mantenido.

Traigo este hallazgo como un ejemplo de las cicatrices que el maltrato infantil produce ya no solo en el plano psicológico sino también en el plano anatómico. Como dice el eslogan del video, el niño no puede esperar a que haya crecido. En el momento que recibe la primera agresión ya está sufriendo las consecuencias a corto y también, lo que es peor, a largo plazo. El maltrato infantil condena a la persona y a las personas que con ellas se relacionen a una vida desgraciada. Cualquiera que conozca una situación de maltrato debe denunciarla a las instituciones. Es mejor un niño sin padres que un niño maltratado.

Cuando un paciente me describe los malos tratos que sufrió en su infancia ondea frente a mí una bandera sangrienta a modo de jirones del alma de miles de niños que durante miles de años han visto rotas sus vidas por los golpes de los adultos que rodearon su infancia. Niños cuya capacidad de amar y confiar quedó destrozada casi al nacer quedando condenados a alcanzar en su etapa adulta tan sólo rudimentarios remedos de relaciones sociales y de pareja. Recuérdenlo, el niño maltratado no puede esperar a crecer, necesita nuestra ayuda en ese mismo instante en el que conocemos, o incluso sospechamos, su sufrimiento.

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