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Miedo escénico: una epidemia silenciosa 

52a0936b-952c-4282-9a0a-869d20277af4  por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

  El miedo (o pánico) escénico (miedo a hablar, interpretar o actuar en público) es la fobia más frecuente en el mundo occidental situándose por encima de la aerofobia (fobia a volar), la nosofobia (fobia a la enfermedad), agorafobia (fobia a los lugares con difícil huida) y tanatofobia (fobia a la muerte). En su forma limitante afecta a un 1% de la población pero las formas menores pueden alcanzar hasta a más de un 90%. 

  Es un tipo de fobia social restringida a la exposición interpersonal en una charla o un escenario. En ocasiones al sujeto le basta con fantasear la presencia de otros, como ocurre con muchas personas que se enfrentan a las cámaras en un plató de TV, para experimentar los síntomas. Como en la fobia social, en este subtipo subyace también el temor irracional al rechazo por parte de los otros.

  El sujeto experimenta entonces:

  • intensa ansiedad.
  • confusión mental.
  • ingobernable sentimiento de impotencia.
  • sensación de estar a punto de perder el control.
  • debilidad en las piernas.
  • tensión muscular.
  • temblor.
  • taquicardia y palpitaciones.
  • sudor.
  • ruborización.
  • sensación de falta de aire.
  • aumento de la frecuencia respiratoria.
  • dificultad para tragar.
  • sensación de nudo en la garganta o el estómago.
  • sequedad de boca.
  • náuseas.
  • habla entrecortada.
  • tartamudeo.
  • aceleración del habla.
  • disminución del volumen de la voz.
  • parálisis emocional.
  • necesidad imperiosa de escapar

  Recordemos que en la fobia social, tratada recientemente, el sujeto afectado podía sentir además angustia incluso al cruzarse con otras personas por la calle (tuve un paciente que sólo salía a la calle cuando llovía porque solo entonces no se sentía examinado por los demás), entrar en un local con muchas personas o también comer en presencia de otros.  

  Algunos de estos individuos elegirían estar en su propio ataúd antes que tener que hablar en un funeral delante de otras personas. 

  Con excepción de las personalidades histriónicas, casi todos nosotros hemos sentido cierto grado de ansiedad cuando preparamos una charla o cuando la llevamos a cabo en público. Sabemos el aprieto en el que metemos a alguien cuando le pedimos unas palabras improvisadas en una boda, una cena o un acto. Sin embargo esa ansiedad rara vez nos impide llevar a cabo nuestra locución.  Al sujeto con miedo escénico sí.

  Muchos reputados músicos, profesores o actores sufren en secreto este problema. Personas tan conocidas, por ejemplo, como Hugh Grant, Scarlett Johansson o  Adele han revelado que la sufren. Ellos saben que la experiencia mitiga su padecimiento pero rara vez lo elimina por completo lo que puede no ser suficinete en ccasos graves. Recordemos lo ocurrido recientemente con el cantante Joaquín Sabina que hubo de interrumpir una actuación o la cantaora Pastora Soler que ha debido interrumpir indefinidamente su actividad en los escenarios. Sólo un tratamiento específico es capaz de obtener la remisión completa.

  Este trastorno ha sido ninguneado por la psiquiatría por no distinguirlo de la simple timidez y por carecer de consecuencias limitantes por lo general, lo que unido al largo tiempo que el paciente tarda en pedir ayuda, hace que con frecuencia esta patología o no se trate o se trate muy tarde. Hoy resulta imperdonable negar el diagnóstico o el tratamiento a estas personas.

  Los tratamientos que mayor eficacia han demostrado son

1.- Farmacológico: En los casos más incapacitantes puede ser necesaria la intervención farmacológica dentro de la que han demostrado eficacia la paroxetina y la venlafaxina especialmente. De forma transitoria pueden emplearse benzodiacepinas y betabloqueantes como el propranolol. Estos últimos  eliminan el sudor, el temblor, la taquicardia y la falta de aire causados por la liberación de adrenalina en la exposición social.

2.- Psicoterapéutico: El abordaje psicoterapéutico es el que produce mejorías más estables y duraderas. Actualmente contamos con tres técnicas que han demostrado una gran eficacia:

  • Psicoterapia cognitivo conductual: Emplea la llamada reestructuracion cognitiva que persigue corregir las percepciones e interpretaciones distorsionadas que el sujeto hace en sus contactos interpersonales.  Esta incluye además el entrenamiento en habilidades sociales (hablar en público, actuar delante de un escenario, etc.) y la exposición in vivo (entrenamiento en escenarios reales).
  • Psicoeducación: Enseña al paciente que la ansiedad la produce él mismo aumentando su sensación de amenaza y rigidificando su pensamiento en torno a su dificultad lo que globalmente aumenta aún más su ansiedad en un círculo vicioso. Además aconseja al paciente a preparar bien los temas y ensayar en soledad primero sin aprender la charla de memoria nunca, emplear distractores (bolígrafos, oscuridad, beber agua, mirar a un punto entre dos personas del público etc.), ayudarse de apoyo tecnológico (proyectores, punteros laser) etc. Es importante fomentar en la recuperación una expresión natural y huir de recursos histriónicos que ofrecerían al paciente una salida en falso de su problema.  
  • Técnicas de relajación: El entrenamiento del paciente en estas técnicas (control de respiración, respiración diafragmática etc) logra disminuir los síntomas respiratorios y fonatorios derivados de la tensión muscular incrementada.

  Estas aproximaciones logran que algo tan necesario pero difícil para muchos como es el acto de comunicar logre su propósito y ayude, entretenga, divierta y enriquezca a los demás. Ofrecemos a continuación una charla de Joe Kowan, un cantante ciertamente más conocido por sus charlas sobre miedo escénico que por sus canciones sobre su experiencia en este trastorno.

 

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