Mitomanía o pseudología fantástica, la vida en un mundo paralelo

Por Dr. Sergio Oliveros Calvo
Psiquiatra Madrid – Grupo Doctor Oliveros

“Ignacio salía cada mañana para ir a la universidad. Sus padres estaban seguros de que estaba a punto de acabar la carrera brillantemente por los excelentes resultados que año a año iba obteniendo, según les contaba. Por lo que decía, gozaba de un alto predicamento entre sus compañeros por sus relaciones y del favor de sus profesores por sus capacidades.  También les había contado que quedaba con frecuencia a desayunar primero ocasionalmente con algún secretario de estado, luego con varios ministros con alguna frecuencia y, recientemente, casi a diario con el presidente del gobierno. Por supuesto, afirmaba que atraía a las mujeres más fascinantes pero su dedicación al estudio y sus importantes relaciones no le permitían comprometerse. Transmitía a sus padres una imagen sin defecto. Un día dijo que había comido con el presidente de una importante empresa, pero fue visto por su hermano en un banco de El Retiro durante varias horas, incluida la de comer. A su padre hacía tiempo que le extrañaba tanto éxito social y decidió acudir a la facultad para ver cuantas asignaturas le faltaban. Su desolación fue brutal, descubrió que su hijo nunca había estado matriculado en la carrera”.   

Según José Saramago, la humanidad ha atravesado las edades de piedra, bronce, hierro, etc. hasta alcanzar la sociedad de la mentira en la que vivimos hoy, mentir se ha convertido, según el premio nobel, en una costumbre, incluso en una forma de cultura. Hemos demostrado que podemos ganar elecciones presidenciales con mentiras, alcanzar altas cotas de viralidad en redes sociales con “fake news” (noticias falsas), tener éxito comercial vendiendo coches contaminantes trucados en fábrica o invadir países simplemente inventando cosas (como se ha dicho, todo el mundo, menos los iraquíes, “sabía” que en Iraq había armas químicas). Nunca antes en la historia esta patología se había sentido tan cómoda en la sociedad. Sin duda, estamos en la Edad de la Mentira.

La mitomanía, del griego “mythos” (cuento) y “mania” (compulsión), también llamada pseudología fantástica, fue descrita por primera vez en 1891 por el psiquiatra suizo Anton Delbrück que la diferenció de las psicosis. Se trata de un trastorno en el que la mentira domina la vida del sujeto para distorsionar la realidad que le rodea y vivir en un plano paralelo que considera verdadero.

 “El mitómano miente de forma compulsiva sobre el más mínimo aspecto de su vida con la más absoluta naturalidad. No lo puede evitar, a veces ni siquiera es plenamente consciente de estarlo haciendo.”

Las mentiras suelen ser muy elaboradas y realistas, pero poco consistentes en general. Afectan a la vida entera del mitómano (sus gustos, costumbres, logros, conocimientos, relaciones, trabajo, hechos recientes etc.). Es frecuente que presenten falsificación retrospectiva, invención de recuerdos que nunca ocurrieron, como fue el caso de Heather Mills, exmujer de Paul McCartney que inventó gran parte de su pasado.

Hasta que se les descubre, pueden gozar de algún predicamento, como le ocurría a Ignacio, pero luego pierden su credibilidad frente a su familia o sus amigos al verlos como personas desleales. El aislamiento es progresivo e inexorable, sin embargo, el sujeto suele obstinarse en mantener su doble realidad. Es frecuente el consumo de tóxicos para mitigar la angustia que les genera su impostura.

Las clasificaciones actuales internacionales no tipifican la mitomanía como un trastorno independiente sino como un síntoma que acompaña a otras entidades clínicas. Es muy característica en:

  • T. histriónico de personalidad.
  • T. borderline de personalidad.
  • T. Narcisista de personalidad.
  • T. por ensoñación inadaptada.
  • Síndrome de Münchausen.

 

Suelen ser sujetos que huyen de su escaso amor propio con sus mentiras para atraer la atención y la admiración de los demás, pero no siguen ninguna estrategia. Eso diferencia su conducta de la mentira dolosa y utilitarista del psicópata y de las mentiras esporádicas.

 

El corazón:un delicado punto de encuentro entre la mente y el cuerpo

 

Robert S. Feldman, psicólogo de la Universidad de Massachusetts, comprobó en 2002 que el 60% de las personas mienten entre dos y tres veces durante una conversación de diez minutos. Todos mentimos en nuestra infancia para conseguir poder frente al omnipotente adulto, pero en el mitómano la mentira perdura hasta transformarla en una forma de vivir. Es frecuente en estos pacientes una infancia con falta de atención, negligencia e, incluso, abuso. La mentira sería pues, su forma de sobrevivir a esa adversidad.

Afecta a un 1 ‰ de los niños, pero se reduce a un 1% en la edad adulta. Se presenta más en hombres que en mujeres hasta el punto de considerarse popularmente como una característica típicamente masculina.

Se ha podido observar que hasta un 40% de estos sujetos tienen menos neuronas (sustancia gris) en la corteza prefrontal encargadas de procesar la información y, en cambio, un 26% más de fibras (sustancia blanca) que la transmiten. Se desconoce, de momento, el significado real de este hallazgo, pero se cree que puede ofrecer una mayor capacidad cognitiva para procesar las mentiras y manipular a los demás.

Llevar a un mitómano a tratamiento es difícil pero que sea él mismo quien lo solicite es prácticamente imposible. No reconocen el problema por lo que descartan que necesiten ayuda. El tratamiento farmacológico con inhibidores de la recaptación de serotonina a dosis medias/altas puede mejorar la compulsión a la mentira, pero es necesario un abordaje psicoterapéutico para resolver la causa primaria de tal compulsión.

La terapia cognitivo conductual puede mejorar en un plazo breve de tiempo el escaso amor propio de estos pacientes y sus habilidades sociales debilitando así su necesidad de mentir. La terapia dinámica les puede ayudar a construirse desde dentro y sustituir su pseudo yo basado en su propia idealización por un yo fuerte, real y bien definido.  Para quien tenga interés y tiempo, es el siguiente enlace puede leer el desarrollo de una terapia dinámica de un niño con pseudología fantástica: Leer aquí.

A continuación una ilustración musical a lo que hemos analizado por la cantante cubana La Lupe: “Teatro”. 

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