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Organizaciones neuróticas

por Dr. Sergio Oliveros Calvo, PsiquOrganizaciones neuróticasiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

Hace unos años una paciente acudió a mi consulta presentando un importante cuadro de ansiedad. Unas semanas antes había cambiado de trabajo y estaba convencida que había errado en su elección. En su primer día de trabajo vió cómo su jefe salía de su despacho portando una silla que lanzaba sobre la secretaría tras insultarla ante la indiferencia de las personas presentes. Tras esquivar el impacto de la silla, la secretaria dijo a su jefe: “Porque no me has dado, que si no te ibas a enterar, ¡cabrón!”. En un instante la paciente supo que había caído en una organización neurótica en la que no sobreviviría y que su única salida era la renuncia a su puesto de trabajo lo que le generaba una importante ansiedad por las dificultades que iba a encontrar al buscar un nuevo empleo. Afortunadamente encontró pronto otro trabajo lo que produjo una mejoría definitiva de sus síntomas.

De la misma manera que existen personalidades neuróticas, la agregación del mismo perfil de personalidad en una organización, especialmente en el plano directivo, genera lo que se ha denominado en la última década las organizaciones neuróticas, poseedoras de una dinámica unánime pero desviada de la normalidad.

Este tipo de enfermedad relacional en el marco laboral genera una dinámica en la que los las personas de la organización con la personalidad predominante van a ver todo con normalidad, pero en el momento que se incorpore una persona con una forma de ser diferente va a sufrir  estrés por no poder ver con normalidad el funcionamiento, no poder integrarse en el grupo y, con frecuencia, sufrir el acoso de sus compañeros y superiores por no hacer las cosas de acuerdo a “la ley” de la organización. Este fenómeno queda maravillosamente descrito en la última película de Scorsese en la que Leonardo Di Caprio hace uno de los papeles de su vida.

Hace poco, se ha publicado un trabajo en el British Psychological Society’s Journal of Occupational and Organizational Psychology en el que investigadores de la University of South Australia,  Michelle y  Annabelle Neall, revisando las publicaciones mundiales entre 1987 and 2012 han encontrado que el acoso laboral se da con mucha más frecuencia en organizaciones neuróticas que en organizaciones sanas donde puedan producirse diferencias entre dos de los miembros.

Hoy se acepta que hay al menos cinco tipos de organización neurótica:

  1. Organización Dramática: Son organizaciones hiperactivas, impulsivas y asumen frecuentemente riesgos importantes. Los directivos toman decisiones de forma emocional fiándose de su intuición o siguiendo sus impulsos. Nunca analizan las situaciones antes de decidir. Es la neurosis organizativa de la empresa del personaje encarnado por Leonardo Di Caprio en “El lobo de Wall Street”. La dirección de la empresa no suele estar vertebrada con los subordinados y actúa de forma caprichosa e independiente de éstos. No tienen estrategia ni consideran los movimientos de la competencia. Solo siguen sus impulsos. En este tipo de neurosis organizativa predominan las personalidades narcisista, borderline e histriónica.
  2. Depresiva: Caracterizadas por la inactividad, falta de confianza, ortodoxia radical y control burocrático exhaustivo. Todo se realiza de forma automática y se desprecia la iniciativa, la empresa casi se dirige sola, carece de verdaderos líderes. Carece de estrategia y de objetivos. Es característica de los entornos institucionales.
  3. Compulsiva: En ella lo más importante es prever y programar rutinas así como evitar la improvisación. Siguen minuciosos rituales de funcionamiento. Cuenta también con rigurosos mecanismos de vigilancia pero no son persecutorios como en la organización paranoide pues persiguen el control mismo. La estructura es más piramidal que en la paranoide y todas las interacciones están rigurosamente regladas y protocolizadas. Su política siempre va orientada al largo plazo por lo que resultan poco adaptables a las variaciones. Sus miembros comparten rasgos obsesivo-compuslivos de personalidad.
  4. Paranoide: Son organizaciones maniqueas en las que los “buenos” están dentro y los “malos” fuera. Controlan férreamente a sus empleados y las actividades de éstos. Cuentan con medios para espiar las comunicaciones y mantienen un nivel de hiperalerta permanente para prevenir amenazas que procedan de fuera.  La estructura está muy jerarquizada y su funcionamiento es vertical. Son empresas que reaccionan a las iniciativas de la competencia pero tienen pocas ideas propias. Su funcionamiento es lento y denso y va dirigido a reducir los riesgos derivados de una excesiva exposición externa. Es característica de las sectas. Sus miembros comparten rasgos paranoides de personalidad.
  5. Esquizoide: Es la única en la que hay un verdadero vacío en la dirección. El líder actúa defendiéndose del entorno al percibirlo como una fuente de malestar por lo que optan por el aislamiento. Suele afectar al plano directivo por lo que los subordinados suelen luchar para ocupar la porción de poder que queda desierta con el objeto de satisfacer sus propias ambiciones y necesidades. La organización carece de objetivos y estrategias. La dinámica en centrípeta, solo se mira hacia dentro ignorándose el exterior.

Dado que este tipo de organizaciones no vive sus síntomas como algo anómalo nunca cabe pensar que tengan la más mínima necesidad de cambiar por lo que si alguna persona sana o con una personalidad neurótica incompatible cae en una de estas empresas, la única salida que le queda es, como a la paciente que traté, salir lo antes posible.

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