¿Qué puede averiguar de usted un psicópata cuando le mira?

Por Dr. Sergio Oliveros Calvo,
Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

Arielle Baskin Sommers, psicóloga de la Universidad de Yale, ha consagrado su carrera al estudio de la desinhibición y la impulsividad en la conducta. Esto le ha llevado a realizar un apasionante y largo estudio de campo (link aquí) sobre una población de psicópatas en una prisión de máxima seguridad del estado de Connecticut, USA.  Aunque comenzó a realizarlo hace 10 años no ha podido publicarlo hasta ahora.

Como ya vimos en un post pasado los psicópatas son personas ególatras, explotadoras y tienen una tasa de criminalidad que triplica la de la población normal. Hasta el momento actual, os estudios y las observaciones clínicas habían podido advertir que, aunque  el psicópata es una persona carente de empatía afectiva (no es capaz de sentir lo que el otro siente), cuenta con una poderosa empatía cognitiva (“sabe” lo que el otro siente) que emplea eficazmente contra el otro y en su propio beneficio.

Peter Fonagy, psicoanalista de origen húngaro que trabaja en la University College London, ha desarrollado el concepto de “mentalización” en el contexto de su “Teoría de la Mente”. Para este autor todos contaríamos con una capacidad innata que se pone de manifiesto en los primeros meses de vida y que nos sirve para interpretar nuestras propias emociones y las de los demás y, a partir de ellas, para entender las conductas, creencias, sentimientos actitudes, deseos propios y de los demás. Es algo que probablemente compartimos con otros animales. Todos hemos tenido la sensación de saber lo que piensa nuestro bebé aunque no pueda decírnoslo o de que nuestro perro sabe lo que sentimos. No es una sensación, sería la mentalización.

 

psicópata enfermo mental

La mentalización nos sirve así para entender todo el mundo propio y ajeno de lo mental y es la clave de la interacción social.  Para Fonagy, para que la mentalización se desarrolle debe asentarse sobre un apego formado. La mentalización es así un proceso casi inconsciente, automático y constante en todos nosotros y por tanto, de forma simultánea somos objeto de la mentalización de todo el que nos observa desde nuestra infancia.

Baskin-Sommers y colaboradores han demostrado en su estudio que los psicópatas pueden mentalizar deliberadamente, pueden hacerlo siempre que quieran, pero, sin embargo, no lo hacen automáticamente. Es la primera vez que se demuestra una anomalía a lo que Fonagy consideraba una característica natural al ser humano, si bien, recordemos que este autor consideraba necesario un apego sano previo.

 

   Los resultados mostraron que cuanto más alto puntuaban los reclusos en la escala de psicopatía, menor era su mentalización automática (interferencia altercéntrica) y más graves eran los cargos por los que estaban condenados. Encontraron que el déficit de mentalización automática tenía una clara capacidad predictiva sobre el grado de violencia del delito cometido.    

  

A lo largo de los 10 años que ha durado el estudio, los autores administraron una batería de pruebas psicométricas a 106 presos voluntarios de sexo masculino de una prisión de Connecticut de alta seguridad. Estoy seguro de que no fue una tarea sencilla para los entrevistadores. Recuerdo que hace muchos años estuvo ingresado en nuestro hospital un psicópata que había matado a un hombre, le había arrancado los ojos y se los había comido. A pesar de la vigilancia policial permanente, todo el personal evitaba pasar cerca de su habitación.

De los 106 presos entrevistados, 22 fueron diagnosticados de psicópatas, 28 no, y el resto mostró resultados parcialmente positivos. Se evaluaron las denominadas “interferencia altercéntrica” y la  “interferencia egocéntrica” a través de una simulación digitalizada con un avatar en los 106 voluntarios. Ambas interferencias son inferencias debidas a la mentalización, la primera a la automática y la segunda a la voluntaria.

Los resultados mostraron que cuanto más alto puntuaban los reclusos en la escala de psicopatía, menor era su mentalización automática (interferencia altercéntrica) y más graves eran los cargos por los que estaban condenados. Encontraron que el déficit de mentalización automática tenía una clara capacidad predictiva sobre el grado de violencia del delito cometido.

Baskin Sommers ha podido demostrar en su estudio la capacidad del psicópata que le proporciona una especial penetración en el pensamiento, el deseo o la creencia del otro. Ha comprobado que, aunque estos sujetos no tengan en cuenta a los demás, son capaces de entender lo que piensan sus víctimas en la medida que esto les facilita la comisión de su fin y su delito. Este hecho se ha postulado como un factor contraproducente en su tratamiento pues, lejos de beneficiarles, puede darles muchas ideas de cómo identificar sentimientos para incrementar la vulnerabilidad de sus futuras víctimas. 

Lo que demuestra inequívocamente este estudio es que lo que es involuntario y persigue la vinculación grupal para la mayoría de la gente, la mentalización automática, es una elección forzada y tiene una finalidad instrumental para estos sujetos. Lejos de ayudarles a establecer lazos con los demás, es un mecanismo que se activa en ellos tan sólo si les ayuda a lograr sus objetivos. Los hallazgos de este estudio permiten explicar mejor la crueldad y la violencia que a menudo emplean en su conducta estas personas. 

A continuación la magnífica escena de la gasolinera de “No country for old men” de los hermanos Cohen en la que el psicópata que interpreta Javier Bardem acaba dejando que la vida del anciano dependa de una moneda al aire.

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