SEXOLOGÍA

La sexualidad es algo esencial para el bienestar de las personas y, también, de las parejas. La sexualidad puede ser fuente de placer, intimidad, libertad y estabilidad. Sin embargo, en ocasiones, puede conllevar angustia y malestar.

 

En casos en los que existen pérdidas de erección, dolor en la penetración, dificultad para tener orgasmos, adicción al sexo, insatisfacción con el momento de eyaculación, desajustes en el deseo erótico, entre otros, se puede recurrir a la terapia sexual.

 

Durante mucho tiempo, la sexualidad ha sido considerada un tema tabú lleno de connotaciones negativas por lo que el desarrollo del estudio de la sexualidad se ha visto entorpecido y ralentizado. Fue a partir de finales del siglo XIX y principios del siglo XX cuando se empezó a realizar estudios de carácter científico de la mano de autores como Ellis, Freud, Reich, Bloch etc., quienes sentaron las bases de una aproximación científica de la sexualidad, dando origen al nacimiento de la Sexología como ciencia.

 

Ya avanzado el siglo XX, Masters y Johnson contribuyeron definitivamente a los avances en sexología ideando terapias breves y de alta efectividad para los trastornos sexuales, constituyendo la base de la terapia sexual moderna, junto a otros nombres como Kaplan, Kinsey, Scharch entre otros.

 

En la actualidad, la sexualidad es considerada por los especialistas, como un área más que forma parte del bienestar personal, siendo además un indicador de salud y un factor determinante en el éxito de la pareja.

 

La terapia sexual es un enfoque de intervención que exige al paciente un esfuerzo, para conseguir el cambio deseado, más llevadero que en otras patologías, pues suele ser una terapia de duración breve y trabaja con recursos eróticos, atractivos y motivantes.

 

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