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Trastorno bipolar y TLP, una confusión evitable

abstract-748680_1920por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra Madrid (Grupo Doctor Oliveros)

  Varios seguidores de esta página me han pedido que escribiera sobre diferencias entre varios trastornos (hace poco hablábamos de la diferencia entre psicópata, esquizofrénico, paranóico y sociópata) (http://bit.ly/1KwmluN) lo que pone de manifiesto la confusión que a veces existe en torno a determinados trastornos mentales.

  Dos trastornos que con frecuencia también se confunden (y no solo por la gente corriente sino por el personal sanitario e incluso por tests que deberían diferenciarlos como el Mood Disorder Questionnaire o MDQ) son el trastorno bipolar y el trastorno límite, o borderline, de personalidad; por sus siglas, TLP.

  El trastorno bipolar es un trastorno del estado del ánimo que está caracterizado por la alternancia de fases de hipomanía/manía y fases depresivas. En las fases depresivas el paciente muestra síntomas como estado de ánimo triste, llanto, disminución de la energía para hacer cosas, incapacidad para disfrutar, pérdida del apetito con pérdida de peso, disminución del impulso sexual etc. En las fases hipomaniacas/maníacas, por el contrario, el paciente se muestra eufórico, con un grandioso sentido de sí mismo, hiperactivo, impulsivo, habla y piensa más rápido, sobreestima sus capacidades y recursos, ve incrementado su apetito y rendimiento sexual etc. Su frecuencia en la población general oscila entre 0,8 y el 1%. Suele debutar entre los 30 y los 40 años. Las fases suelen aparecer en primavera y otoño y, si no reciben tratamiento, pueden prolongarse muchos meses. Un 15-20% de los pacientes con trastorno bipolar son cicladores rápidos, es decir, presentan cuatro o más fases maniacas o depresivas al año. Las fases duran entre varias semanas y varios meses salvo en cicladores rápidos que pueden duran días.

  El trastorno límite de personalidad o TLP se diferencia en que es un trastorno de la personalidad y no un trastorno del ánimo. Tratamos más a fondo este trastorno de personalidad hace unas semanas en un video (http://bit.ly/1FJBAAJ) y vimos como una de sus características más relevantes es la intensa inestabilidad del estado de ánimo que puede oscilar incluso varias veces en el mismo día pudiendo durar desde minutos a varias horas y rara vez varios días. Su frecuencia en la población ronda el 2% y debuta en la adolescencia.

  Como vemos son varias las posibilidades de confusión. Por un lado, el trastorno borderline de personalidad y el trastorno bipolar en fase maniaca/hipomaniaca (pero no depresiva) comparten impulsividad elevada, inestabilidad emocional, ira inapropiada e intensa, intentos de suicidio recurrentes e inestabilidad en sus relaciones. Por otro se ha sugerido en algunos estudios que puede haber un aumento de pacientes borderline entre los pacientes bipolares, especialmente entre los cicladores rápidos. Por último, el trastorno borderline es el trastorno de personalidad con una mayor comorbilidad (con frecuencia presentan bulimia nerviosa, depresión, consumo de tóxicos, crisis de pánico etc.). Y, por si fuera poco, ambos trastornos comparten varias líneas farmacológicas en su tratamiento.

  Este solapamiento ha llevado a que existan hoy varias hipótesis que vinculan ambos trastornos: incapacidad de los criterios actuales para diferenciarlos, ambos forman parte de un mismo grupo de trastornos, cada uno es un factor de riesgo que aumenta la probabilidad de sufrir el otro o ambos trastornos comparten causas comunes.

  Pero son varias las diferencias entre el trastorno bipolar y el trastorno límite de personalidad (TLP):

1.- Los cambios de ánimo del paciente borderline suelen ser menos duraderos que en el bipolar, salvando algunos cicladores rápidos, y suelen ser siempre reactivos a alguna situación vital especialmente de abandono o de rechazo. Carecen de cualquier asociación estacional a diferencia de los bipolares en los que es muy frecuente.

2.- En el paciente borderline los sentimientos crónicos de vacío son nucleares mientras que en el bipolar están ausentes. Por eso el borderline busca relaciones empáticas mientras que el bipolar es indiferente al otro.

3.- En el bipolar lo único que cambia es el estado de ánimo mientras que en el borderline la inestabilidad afecta a todas las áreas de su vida y es extremadamente rara la euforia.

4- El paciente borderline mantiene siempre su contacto con la realidad mientras el bipolar puede perderlo en casos graves.

5.- La impulsividad es una constante en los pacientes borderline mientras que en los bipolares se presenta sólo en las fases maníacas/hipomaníacas.

6.- La psicoterapia es una herramienta esencial en el paciente borderline mientras que en el bipolar o no le afecta o incluso puede causar empeoramientos.

  A pesar de sus diferencias ambas poblaciones de pacientes son confundidas con frecuencia lo que hace que se les aplique tratamientos incorrectos y se les induzca una cronificación casi experimental (no la tendrían de forma espontánea) que se revierte con un estudio diagnóstico más pormenorizado.

  Diferenciar un trastorno borderline de un trastorno bipolar es con frecuencia un desafío complejo pero esencial para el paciente. Por tanto, si usted, un amigo o un familiar suyo han obtenido diferentes diagnósticos de diferentes profesionales busque un especialista fiable.

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