Tratamiento farmacológico
de los trastornos sexuales

Son los casos en los que alguno de los miembros de la pareja quiere tener más relaciones eróticas que el otro.

 

Aunque la mayor parte de los trastornos sexuales tienen un origen psicógeno, muchas veces la situación es tan crítica que el paciente requiere una contención rápida para poder iniciar un tratamiento en condiciones de eficacia. Esta contención la ofrece la intervención farmacológica.

 

El tratamiento de la adicción al sexo siempre debe ser personalizado dada la diversidad de pacientes, incluso en ocasiones debemos basarlo en test farmacogenéticos cuando la situación lo aconseja.

 

El tratamiento farmacológico incluye:

 

  • Inhibidores de la recaptación de serotonina a altas dosis (mejoran el control de los impulsos y disminuyen el apetito sexual).
  • Bupropion (estimula el núcleo de recompensa cerebral e incrementa el placer sexual a la vez que disminuye el apetito desbordado por el sexo).
  • Antiandrógenos (tienen un efecto de castración química y se emplean en casos muy aislados como puede ser el de una pedofilia egodistónica por petición del paciente).
  • Topiramato (mejora la impulsividad).
  • Naltrexona (extingue el refuerzo de placer que el paciente obtiene).
  • Fármacos específicos para los trastornos psiquiátrico asociados. Mejorándolos podemos mejorar la conducta sexual cuando ésta se emplea como una “automedicación” por parte del paciente.

 

Siempre tendremos en cuenta que el eje de una terapia sexual será siempre la psicoterapia siendo el tratamiento farmacológico un adyuvante transitorio que la facilitará en sus primeras etapas.

error: Content is protected !!