Patología Dual

Definimos Patología Dualcomo aquella que en la que un mismo individuo presenta una adicción a una sustancia (tabaco, alcohol, cocaína, analgésicos etc.) o una adicción comportamental y, a lo largo de su ciclo vital, sufre además otro trastorno mental.

 

Se trata de un fenómeno muy frecuente y es determinante su identificación pues, o se tratan simultáneamente o su asociación va a repercutir negativamente en las manifestaciones clínicas, la evolución y el pronóstico de ambos trastornos.

 

Los trastornos mentales que más frecuentemente aparecen en estos pacientes son:

 

  • Trastornos de ansiedad: T. ansiedad generalizada, ansiedad social, t. crisis de ansiedad
  • Trastornos del estado de ánimo: Depresión mayor, T. bipolar, Distimia
  • Trastornos psicóticos
  • Trastorno Déficit Atención e Hiperactividad (TDAH)
  • Trastornos de personalidad: sobre todo T. antisocial y T. boderline de personalidad, aunque pueden aparecer también en T. evitativo, T. obsesivo-compulsivo y T. esquizotípico de personalidad

 

El Dr. Edward Khantzian, un psiquiatra y psicoanalista de origen armenio que atendía a adictos en la Universidad de Harvard, observó que existían patrones que se repetían entre los distintos adictos. Así pudo verificar entre sus pacientes que los heroinómanos presentaban mayores dificultades en el manejo de su agresividad, los alcohólicos problemas afectivos y de relación social o los cocainómanos síntomas depresivos previos a su adicción. Todos los pacientes habían consumido al menos tres sustancias antes de desarrollar la dependencia que motivaba su tratamiento. La pregunta era ¿qué había motivado la elección de una droga o no de otra?

 

Esta investigación hizo que en 1974, este investigador formulara la “Teoría de la Automedicación” según la cual, en función del trastorno psiquiátrico subyacente que padeciera el paciente, iría probando distintas drogas hasta encontrar y elegir aquella que aliviara más eficazmente su sintomatología psiquiátrica previa. Un vendedor de coches tímido puede comprobar que bebiendo alcohol antes de abrir el concesionario mejora sus ventas, un paciente con un TDAH residual o un músico depresivo puede cambiar su existencia y visión del mundo consumiendo cocaína o un adolescente víctima de malostratos con dificultades para manejar sus impulsos agresivos puede ayudarse de la heroína para atemperarlos. Todos estos pacientes llegarían al tóxico de una manera intuitiva con fines autoterapéuticos. Obviamente, el uso abusivo posterior de la droga acaba generando una dependencia, un problema con entidad propia que requiere tratamiento y que, con frecuencia, suele centrar la atención de las terapias que ignoran los factores que la originaron.

 

No hace falta tener una vasta experiencia en adictos para comprobar que esta teoría es plenamente sólida y veraz. Por eso es desaconsejable que el tratamiento de una adicción sea impersonal, protocolario o estandarizado. Es decir, que tratemos de la misma forma a todos los pacientes. Tales aproximaciones están destinadas al fracaso. Hace una década en Madrid se expulsaba del tratamiento al paciente que recaía atribuyéndole a él la responsabilidad de la recaída. No había reflexiones críticas ni análisis profundos de las causas. La culpa era del paciente y punto. Me pregunto qué pensaríamos si un neurólogo expulsara a un paciente epiléptico de su consulta cuando siguiera presentando crisis a pesar de su tratamiento.

 

En otros casos la comorbilidad puede ser fruto del azar u obedecer a una causa común si bien, en este último caso, los resultados en la investigación aún son escasos.

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