COVID19: Una pandemia psiquiátrica paralela.

por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra, Madrid. Grupo Doctor Oliveros. 

Todo cobró forma un 11 de marzo de 2020. Estábamos frente a una pandemia mundial de consecuencias imprevisibles. Había datos que apuntaban a 750.000 españoles muertos por COVID19 en unos meses. No sabíamos a qué nos enfrentábamos, no contábamos con material sanitario ni conocimientos médicos para reaccionar. La mejor opción fue replegarnos a un duro confinamiento. Ahora enfilamos la recta final de esta brutal prueba de estrés, pero acusamos un intenso desgaste. La bomba atómica que ha supuesto esta pandemia en muertes (más de 2.000.000 en el mundo hasta la semana pasada) ha sido ampliamente superada por el número de afectados por problemas mentales (más de 22.000.000 personas sólo en España. La cifra sigue creciendo por la persistencia de la anomalía. Pero ¿le hemos prestado/prestamos la debida a atención?por Dr. Sergio Oliveros Calvo, Psiquiatra, Madrid. Grupo Doctor Oliveros. 

Reaccionamos con máxima eficacia a factores de estrés intensos y puntuales para asegurar nuestra supervivencia. Pero nuestra capacidad para tolerar el estrés mantenido es mucho más pobre lo que se traduce en costes físicos y mentales inmediatos. Durante 10 meses hemos debido afrontar la incertidumbre, el miedo al contagio, la inseguridad/ignorancia de nuestros gobernantes, la enfermedad, la muerte en solitario de nuestros familiares y amigos, el deterioro físico, el empobrecimiento, la sobrecarga laboral/desocupación, la privación de libertad, los cambios drásticos en la interacción social o la desconfianza creada por las fake news o las noticias científicas contradictorias. Ha sido el mantenimiento de este estrés lo que ha provocado que la prevalencia de trastornos mentales haya aumentado progresivamente desde el inicio de la cuarentena y lo siga haciendo todavía.

El impacto del estrés emocional ha sido mayor en los sectores profesionales que han visto intensificada su actividad en la pandemia, tanto las trincheras de vanguardia (médicos, enfermer@s, auxiliares sanitarios) como en la retaguardia (fuerzas de seguridad protección civil, ONG´s, transportistas y repartidores, empleados de supermercados etc.).  A pesar de todo y, como es obvio, los que han pagado un mayor coste han sido los propios enfermos de COVID19, como veremos.  

PATOLOGÍAS PSIQUIÁTRICAS ASOCIADAS AL COVID

Las manifestaciones psiquiátricas secundarias al COVID19 son más frecuentes en las formas graves de la enfermedad (asociadas en general a un fallecimiento posterior) debido al sufrimiento cerebral durante la fase aguda de la infección:

    • Confusión.
    • Desorientación.
    • Disminución del nivel de conciencia.
    • Agitación.
    • Insomnio.
    • Pseudodepresión: cursa con apatía, anhedonia (incapacidad para el placer) y falta de motivación.

 

En el resto de la población, el porcentaje de población general afectada por patologías es:

    • Insomnio 40% (aumenta a 43% en trabajadores sanitarios y a 82% en pacientes COVID)
    • Ansiedad 34% (aumenta a 36% en pacientes COVID y al 41% en sanitarios).
    • Depresión 31 % (aumenta al 38% en cuarentena, al 41% en sanitarios y 42% en pacientes COVID). La prevalencia basal de depresión en la población general antes del COVID era 3,44%.
    • Estrés postraumático 15% (aumenta al hasta el 50% en sanitarios y 96% enfermos COVID)
    • Labilidad emocional 23.5%.
    • Fatiga mental 19,9%.
    • Disminución concentración y atención 19.3%
    • Disminución de memoria 18,9%
    • Irritabilidad 12.8%
    • Euforia 10,8 % (estrechamente relacionado con tratamientos con corticoides)
    • Abuso de alcohol y drogas: 56,7% Se ha duplicado sobre todo en hombres, muy relacionado con la presencia de síntomas de burnout, ansiedad y depresión.
    • Burnout: no ha sido estudiado como una entidad independiente a pesar de su evidente extensión, por lo que, sin duda, sus síntomas (ansiedad, irritabilidad, depresión, abuso de alcohol, insomnio, etc.) deben haber sido incluidos en estos porcentajes sin diferenciarlos por su origen. Como dato anecdótico diremos que nuestro video en YouTube sobre Sd. Burnout ha crecido en visitas el cuádruple que el resto en este periodo.
    • Suicidio: Se ha incrementado según el Libro Blanco de Depresión y Suicidio 2020

Un sector de la población que está siendo muy afectado por las complicaciones sociales, asistenciales y administrativas de la pandemia, es el conjunto de enfermos mentales crónicos y agudos previos a la aparición del virus al verse privados de asistencia. El cierre presencial de centros de salud mental, consultas externas, hospitales y centros de día, centros de rehabilitación psicosocial, o unidades de psiquiatría de agudos que han convertido sus camas en camas COVID, ha mermado la capacidad asistencial necesaria para el tratamiento adecuado de estos pacientes.

FACTORES DE RIESGO

Los síntomas mentales no han afectado por igual a toda la población habiéndose encontrado aumento en las siguientes subpoblaciones:

  1. OCUPACIÓN: Los síntomas más frecuentes y graves han afectado a los trabajadores sanitarios (mayor estrés por riesgo de infección, miedo a contagiar a seres queridos, escasez de EPI inicial, mayor carga de trabajo, escaso conocimiento disponible sobre la enfermedad, excesiva exposición a casos fatales y un horario de trabajo aumentado). No existen estudios sobre otras profesiones de riesgo. Entre los médicos la afectación ha sido como sigue:
      1. 50% presentan/han presentado un trastorno mental desde marzo.
      2. 14,5% sufre una patología mental que le impide trabajar.
      3. 3,5% presenta ideas de suicidio. Hasta un 35% de los médicos se planteó dejar la profesión tras la primera ola y un porcentaje no despreciable sigue haciéndolo aún. Debemos tener en cuenta que, el síndrome de burnout que presentan implica una tasa de suicidios cercana al 10% de los casos. Además, uno de los síntomas de este síndrome, la irritabilidad, ha sido detectada por muchos pacientes e interpretada como escasa empatía motivando múltiples quejas. Muchos usuarios ignoran que esos médicos llevan muchos meses dado el 200% de sí mismos pero tienen la capacidad limitada por su cualidad humana. Otro síntoma característico del Sd. burnout, el abuso de alcohol, ha podido conllevar insomnio y empeoramiento cognitivo.
  1. GÉNERO: Los resultados de los estudios epidemiológicos han demostrado que, en la pandemia, las mujeres muestran un mayor riesgo de depresión, ansiedad, niveles de estrés e incidencia de t. estrés postraumático que los hombres.
  2. EDAD: A más edad mayor gravedad de enfermedad COVID19. Sin embargo, los niveles de ansiedad, depresión y estrés son significativamente más altos en el grupo de edad de 21 a 40 años
  3. NIVEL FORMATIVO: A mayor nivel de educación la incidencia de ansiedad, depresión y estrés ha sido mayor.

CONSECUENCIAS PSIQUIÁTRICAS

La falta de acceso a los centros especializados ha incrementado la automedicación. En el primer semestre, por ejemplo, la venta de psicótropos en Madrid creció un 20%. Este mismo factor puede llevar a la aparición de trastornos crónicos por un tratamiento insuficiente o inadecuado.

La afectación psiquiátrica ha provocado bajas laborales, especialmente sensibles en el entorno sanitario, ya sometido a una carencia brutal de personal, incrementando el estrés de los compañeros.

Quizá las consecuencias mentales observadas lleven, aparte de otras consideraciones políticas, sociales o económicas, a los gobiernos a contemplar con más reservas un nuevo confinamiento. Esta decisión puede agravar la extensión de la epidemia para muchos.

Los estudios han demostrado que las personas que más acceden a las noticias de COVID-19 experimentan más ansiedad. La información errónea, falsa y malintencionada puede exacerbar los síntomas depresivos en la población general. Ambos factores pueden generan desinterés por la información e incrementar la resistencia de la población a cumplir con las normas de prevención.

CONCLUSIONES

La pandemia por COVID19 está generando una morbilidad psiquiátrica mucho mayor que la morbilidad física. A lo largo de estos meses ha sido más frecuente presentar un síntoma psiquiátrico que un síntoma COVID. Sin embargo, lejos de reforzarse los servicios de atención mental, se mantienen todas sus deficiencias.

El uso silvestre de psicofármacos puede cronificar patologías y generar cuadros de dependencia, insomnio de rebote o amnesia, entre otros síntomas de toxicidad por psicofármacos

A pesar de las evidencias sobre las importantes carencias del sistema público de salud, no se han tomado medidas preventivas lo que está acercando cada día a más profesionales de la salud al colapso por burnout. Eso deteriora la ya maltrecha actividad asistencial lo que puede cerrar un círculo vicioso en una situación muy delicada: insuficiente atención asistencial, más patología, mayor sobrecarga, mayor burnout, peor atención asistencial…

Al menos, el inicio de la vacunación ha permitido vislumbrar una solución que hace poco no teníamos. Esperemos que la extensión de la inmunización por vacunación reforzada por la escasa virulencia de las últimas cepas de COVID19, hagan que esta pandemia termine a lo largo del presente año y la recordemos pronto tan solo como una pesada y larga pesadilla.   

BIBLIOGRAFÍA

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