Afrontar el confinamiento con salud, una tarea difícil pero imprescindible.

Por Paola Hernández Castellanos, Psicóloga en Madrid,  Grupo Doctor Oliveros 

 

La enfermedad de coronavirus, también conocida como COVID-19 comenzó como una noticia que venía desde lejos, algo que sucedía en China y generaba interés en las personas pero que nadie se imaginó que podría llegar a convertirse en nuestra realidad.

 

Durante las últimas semanas y días se ha hecho presente en nuestras vidas y ha cambiado el día a día de prácticamente todo el mundo. Una situación como ésta puede desatar en las personas emociones diferentes, como estrés, ansiedad, miedo, preocupación, frustración, etc. Algunas de las reacciones más comunes son:

 

  • Miedo a enfermar, morir o contagiarse y contagiar a otros.
  • Temor a perder el sustento económico, no poder trabajar o ser despedido.
  • Miedo a ser rechazado socialmente o ser puesto en cuarentena.
  • Miedo a separarse o a no poder cuidar de sus seres queridos.
  • Sentimientos de desesperanza, aburrimiento, desesperación, y soledad como consecuencia del aislamiento

 

Ante una situación de este tipo, todas las personas haremos una interpretación de lo que está pasando, considerando los riesgos y consecuencias que puede tener para nosotros y actuaremos de acuerdo a la conclusión a la que lleguemos. Las reacciones y forma de afrontamiento varían de persona a persona las cuales pueden ser mas o menos adaptativas, éstas las podríamos dividir en 3 grupos distintos:

 

Personas que no se preocupan nada

 

Hay personas en las que la percepción de riesgo o de alarma es muy baja, este tipo de personas llegan a la conclusión de que esta enfermedad y su contagio no son algo peligroso y no perciben como alarmantes los riesgos que se tienen tanto individual como colectivamente. Al hacer este tipo de interpretación, es probable que tomen pocas medidas de prevención, sigan socializando y no hagan caso estricto de las recomendaciones hechas por las autoridades. Lo cual puede tener como consecuencia el contagio de ellos mismos o de otros.

 

Personas que se preocupan mucho

 

Por otra parte, tenemos en el otro extremo a las personas que perciben esto como una amenaza muy grande, algo que realmente supone un riesgo de salud, psicológico, emocional, económico, etc. Estas personas, son propensas a presentar conductas guiadas por el pánico, es por eso que podemos ver las compras desmesuradas tanto en supermercados como farmacias. Estas reacciones son producto de la percepción de miedo que dirige su conducta y entran en un estado de estrés constante que puede ser perjudicial para su salud.

 

Personas preocupadas pero con reacciones adaptativas

 

En el escenario actual es normal que todos presentemos algunos niveles de ansiedad o estrés pero lo ideal es no llegar a ninguno de los extremos antes mencionados. Al estar ante un panorama incierto y aunque tenemos información de países que han pasado por este pico de contagios antes que España, la sensación de incertidumbre se mantiene. Los cambios constantes, las prohibiciones y el aislamiento, generan reacciones emocionales en toda la población que son complemente normales, ya que son respuestas de nuestro organismo que trata de prepararse y defenderse ante cualquier amenaza, estas respuestas son automáticas y es muy difícil que podamos evitar que surjan. Sin embargo, el buscar información real, de fuentes confiables, mantener dentro de lo posible la calma y reaccionar de forma mesurada es un estado de alerta adaptativo que nos ayudará a gestionar mejor la situación.

 

Sea cual sea la categoría donde nos veamos reflejados la realidad es que pasaremos por una temporada de incertidumbre, cambios y limitaciones por lo que es importante saber que cosas podemos hacer para poder estar bien.

 

Formas de afrontar la incertidumbre

 

 

    1. Normalizar las emociones y buscar soluciones: primero tenemos que reconocer que es normal experimentar cierto grado de estrés o agobio, también es importante que adoptemos una actitud en la que nos centremos en el día a día, en la información oficial que dan las autoridades y en enfocarnos en los recursos y posibilidades que tenemos actualmente para poder hacer frente a las situaciones que nos preocupan. De esta forma estaremos prestando atención a lo que realmente podemos hacer y aumentará nuestra sensación de control y bienestar.

 

    1. Gestión de pensamientos: si comenzamos a sentirnos muy angustiados o ansiosos es importante prestar atención a lo que está pasando por nuestra mente, nosotros estamos pensando todo el tiempo aunque no seamos conscientes de ello y muchas veces nuestros pensamientos pueden tener contenidos agobiantes, estresantes o catastróficos, lo cual genera una sensación de malestar emocional y físico. Es por eso que es muy importante detectarlos y poder compararlos con los datos reales y evidencias que tenemos en ese momento.

 

    1. Procesar la información: uno de los mayores disparadores de estrés y miedo en la población es la exposición constante a información con respecto al coronavirus, que no solo viene de fuentes oficiales ya que han surgido muchas noticias falsas que se reciben por diferentes medios y que solo sirven para aumentar más el pánico. Por eso, es importante solo hacer caso a las fuentes oficiales, ya que estas nos proporcionarán información real de las medidas que debemos tomar. Además, en caso de que alguien presente altos niveles de ansiedad o preocupación es recomendable limitar el acceso a la información a una vez al día para poder estar informados pero no estar constantemente buscando información sobre el coronavirus.

 

    1. Centrarnos en la probabilidad y no en la posibilidad: En momentos como estos nos podemos adelantar a los peores escenarios posibles y esto solo aumentará nuestros niveles de estrés y ansiedad por lo que es importante intentar centrarnos en posibilidades realistas, de esta forma nos sentiremos un poco más en control y podremos afrontar en el día a día esta situación.

 

    1. Buscar apoyo: Aunque las reuniones y salidas están limitadas, es importante mantener una red de apoyo con las personas que queremos. Gracias a las nuevas tecnologías podemos seguir hablando y compartiendo con los demás, hacer uso de estos medios para sentirnos acompañados, expresar nuestros sentimientos y ser escuchados sin ser juzgados nos ayudará a gestionar mejor nuestras emociones, reducirá la sensación de aislamiento y fomentará nuestras relaciones interpersonales.

 

    1. Mantener una rutina y cuidar de uno mismo: Al pasar tiempo en casa nos enfrentaremos a momentos de a aburrimiento, estrés, frustración e incluso ira. Es por eso que una de las formas de afrontamiento que tienen que estar presentes durante esta cuarentena son las conductas de auto cuidado, mantener hábitos sanos de alimentación y ejercicio, tener una rutina estipulada para marcar nuestros horarios, permitirnos algo de tiempo a solas si estamos pasando mucho tiempo en familia y en pareja, programar actividades divertidas o proyectos, practicar meditación o mindfulness, etc. son algunas de las cosas que nos ayudarán a pasar este tiempo de forma más llevadera.

 

    1. Pide ayuda: si notas que experimentas mucha preocupación o ansiedad y no puedes controlarlo pide ayuda, existen muchos servicios psicológicos a los que puedes acceder y donde puedes recibir la atención necesaria para ayudarte a gestionar estas emociones muy intensas.

 

En momentos como estos es muy importante recordar el término de resiliencia, que es la capacidad que tienen las personas para superar circunstancias adversas o traumáticas. No importa si es pidiendo ayuda o haciendo uso de las diferentes formas de afrontamiento, el poder hacernos cargo de la situación y cuidar de nuestra salud física y mental es posible aún en tiempos de coronavirus.

Recuerda que todos podemos elegir cómo hacer frente a este estado de alarma, y podremos hacerlo de forma más efectiva si nos hacemos cargo de nuestras emociones y las gestionamos de forma adecuada.

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